Los bomberos explican el motivo por el que nunca se debería echar agua sobre una sartén con aceite ardiendo
El aceite tiene más densidad y se va al fondo, donde se evapora de forma explosiva
Los bomberos lanzan una advertencia sobre los ambientadores enchufables: el mantenimiento que muchos olvidan
"Nunca agua. Apaga la cocina. Tapa la sartén o cúbrela con un trapo húmedo." Este mensaje fue publicado por los Bomberos del Ayuntamiento de Madrid en su cuenta oficial de X, resumiendo en tan solo once palabras lo que se debe hacer ante uno de los accidentes domésticos más frecuentes en la cocina. Y es que hay un error que muchos siguen cometiendo cuando ve prender el aceite de la sartén: coger el vaso más cercano, llenarlo bajo el grifo y arrojarlo sobre las llamas. Una reacción que parece razonable, e incluso valiente, pero es exactamente lo contrario de lo que se debe hacer.
Un fenómeno físico que multiplica el peligro
El aceite de cocina empieza a arder cuando alcanza aproximadamente 300 grados, una temperatura muy superior al punto de humo de los aceites más usados (190 grados el de oliva virgen extra, 227 el de girasol refinado). Cuando la sartén con aceite ardiendo entra en contacto con el agua, la física hace el resto. El agua tiene una densidad mayor que la del aceite, con lo que no queda sobre la superficie sino que se hunde hasta el fondo de la propia sartén, entrando en contacto directo con el metal ardiendo.
En el instante en que las gotas de agua tocan un fondo metálico que está a más de 300 grados, se produce una vaporización explosiva. El agua no se calienta ni hierve como en una cazuela puesta al fuego, sino que pasa del estado líquido al gaseoso de forma prácticamente instantánea. El vapor generado ocupa aproximadamente 1.700 veces el volumen que ocupaba el agua líquida original. Esa expansión repentina, atrapada bajo la capa de aceite ardiendo, empuja el propio aceite hacia arriba y hacia fuera de la sartén en forma de miles de microgotas que se dispersan en todas direcciones, mientras siguen todavía ardiendo.
El resultado es una llamarada de dos metros de altura que aparece en los vídeos virales de accidentes domésticos. La fragmentación del aceite en gotas multiplica también la superficie de contacto entre combustible y oxígeno, porque el fuego no arde dentro del propio aceite sino en la fina capa donde este entra en contacto con el aire circundante. Más superficie disponible significa más combustión, y más combustión significa más incendio propagado en la cocina.
Lo que debes hacer
Lo que se debe hacer en estos casos pasa por sofocar la llama privándola de oxígeno, no enfriarla con agua. Para ello lo primero sería cerrar el gas desde la llave del propio quemador o desconectar la vitrocerámica. Después, habría que cubrir la sartén con una tapa metálica del mismo diámetro o ligeramente mayor. Al aislar el aceite ardiendo del oxígeno atmosférico, la combustión se agota sola en pocos segundos. Si no hay tapa metálica a mano, un paño de cocina bien humedecido y escurrido cumple la misma función siempre que se coloque completo sobre la sartén sin dejar huecos.
Tras esto, lo mejor es no mover el recipiente en ningún caso y no encender la campana extractora, ya que succionaría vapores de aceite en combustión hacia el conducto del propio aparato y trasladaría el fuego al interior de la instalación.
Para fuegos pequeños existen dos alternativas: la sal común o el bicarbonato sódico espolvoreados generosamente sobre la sartén, ya que cubren la superficie y cortan el aporte de oxígeno igual que una tapa. Nunca deben utilizarse harina, azúcar ni levadura, que son polvos combustibles y agravan el incendio. El extintor específico de categoría F es el único producto químico apropiado. Los extintores convencionales de polvo ABC funcionan, pero manchan mucho, con el riesgo añadido de dañar los electrodomésticos cercanos.
Si el fuego no se controla en los primeros treinta segundos con estas medidas, la actuación correcta pasa a ser la evacuación. Salir de la cocina, cerrar la puerta detrás para limitar la propagación del oxígeno y del humo, abandonar la vivienda y llamar al 112 desde un teléfono seguro. Los bomberos disponen del equipamiento adecuado para intervenir en aceites ardiendo y para contener el incendio antes de que alcance el mobiliario del entorno o el edificio. La mejor prevención, según los propios Bomberos de Madrid, sigue siendo la más antigua de todas: no dejar nunca una sartén con aceite al fuego sin vigilancia directa del cocinero.