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Los bomberos lanzan una advertencia sobre los ambientadores enchufables: el mantenimiento que muchos olvidan

Ambientador enchufable. Telecinco.es
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Un ambientador enchufable no es únicamente una fragancia decorativa. Es un pequeño electrodoméstico que trabaja las 24 horas del día calentando eléctricamente un frasco de aceite perfumado para dispersarlo por la habitación. El elemento calefactor interno se mantiene activo mientras el dispositivo esté conectado a la red, y esa combinación de calor continuo, líquido inflamable y proximidad a un enchufe convierte a estos ambientadores enchufables en el electrodoméstico doméstico con más riesgo de incendio por unidad de tamaño que existe en la mayoría de los hogares. 

El inspector estadounidense Rodney Henry, que ha investigado todo tipo de siniestros domésticos desde hace años, ha documentado enchufes derretidos, paredes chamuscadas e incendios completos de vivienda causados por ambientadores enchufables cuyos propietarios los habían dejado conectados durante meses o años sin prestar la más mínima atención al mantenimiento del dispositivo. El fabricante SC Johnson tuvo que retirar cinco millones de unidades de Glade PlugIns en 1994 tras recibir 12 reclamaciones por incendios asociados a fallos técnicos del producto.

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Por qué el polvo lo cambia todo

El elemento que la mayoría de los usuarios olvida es el polvo. La ranura del ambientador y los alrededores del enchufe acumulan pelusa y polvo doméstico durante su uso sin que el propietario se dé cuenta. Esa acumulación tiene dos consecuencias. La primera es térmica, ya que el polvo actúa como aislante, impidiendo la disipación normal del calor que genera el elemento calefactor interno, con lo que la temperatura del dispositivo sube por encima de los parámetros para los que fue diseñado. La segunda es combustible, debido a que el polvo doméstico contiene fibras textiles, pelos, restos orgánicos y residuos de piel humana, todos ellos inflamables. Un elemento calefactor sobrecalentado en contacto directo con polvo acumulado puede iniciar combustión sin necesidad de chispa visible.

Los ambientadores enchufables son dispositivos que la mayoría de las personas colocan en el pasillo, en el baño, en el dormitorio o detrás del sofá, y que después olvidan durante el tiempo que dura el frasco perfumado. La revisión que los propios fabricantes recomiendan implícitamente en sus manuales pasa por retirar el dispositivo del enchufe una vez al mes y limpiar el polvo con un pincel de cerdas suaves o con la boquilla estrecha del aspirador, tanto en el propio ambientador como en el interior de la ranura del enchufe.

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Qué comprobar antes de cada recambio

Cuando el frasco está a punto de agotarse, el mantenimiento necesario no consiste solo en sustituir el líquido. Antes de colocar la nueva carga, conviene comprobar cuatro elementos concretos del propio dispositivo. 

  • Carcasa de plástico alrededor de las clavijas del enchufe: si presenta cambio de color, deformación, hinchazón, marcas de quemadura o cualquier irregularidad visual, el dispositivo debe descartarse por completo y sustituirse por uno nuevo. El plástico deformado indica que el elemento calefactor ha superado los umbrales térmicos de diseño en algún momento previo, y el próximo ciclo de uso puede terminar en fallo total.
  • Ranura o cavidad donde se aloja el frasco: si hay restos de líquido derramado, cristalización de aceite antiguo o suciedad adherida, hay que limpiarlo con un paño ligeramente humedecido y esperar a que se seque por completo antes de volver a montar el dispositivo. El aceite perfumado seco puede reactivarse térmicamente y comportarse como combustible sólido.
  • El enchufe de la pared: si hay decoloración de la placa, marcas de calentamiento, olor a plástico calentado o chispas al insertar el dispositivo, el enchufe está dañado y el problema no es del ambientador. Un electricista debe revisar la instalación antes de conectar cualquier otro aparato.
  • Modelo y antigüedad del ambientador: los dispositivos con más de dos años acumulados de uso presentan degradación interna del elemento calefactor por muchos ciclos térmicos, incluso cuando no muestran signos visibles externos. Los fabricantes no lo indican expresamente en el etiquetado, pero la sustitución preventiva del propio dispositivo (no solo del frasco) por uno nuevo cada dos o tres años reduce el riesgo de forma clara.

Las recomendaciones de bomberos y expertos, por otra parte, son sencillas de recordar, y empiezan por no dejar el ambientador enchufado 24 horas al día. Se recomienda desconectarlas por las noches y durante nuestras ausencias. También, en la medida de lo posible, deben evitarse enchufes detrás de cortinas, muebles textiles, cuadros de tela o cualquier material combustible cercano. Otra precaución sería no usar el ambientador en enchufes con adaptador o regleta, del mismo modo que se debe mantener el aparato lejos de fuentes de agua que introducen riesgo adicional de corrosión.