La batalla de Claudia, la primera niña con Menke-Hennekam en España: "No tenemos fuerzas para rendirnos"
Solo se conocen 70 casos en el mundo de esta enfermedad, 12 con su mutación genética
Su familia comparte su día a día en las redes sociales para visibilizar la enfermedad y recaudar fondos para la investigación
"Si ella saca fuerzas para seguir ¿cómo no las vamos a sacar nosotros?, dice su madre, Georgina Coll
Madrid"Hay más probabilidades de que te caiga un rayo encima siete veces que de tener un hijo con la enfermedad de Claudia", dice Georgina Col, la madre de la primera niña diagnosticada con Menke-Hennekam en España. Así de rara es esta enfermedad descubierta en 2016 y de la que apenas hay 70 casos en el mundo.
Claudia padece, además, la variante más severa, la que solo sufren 12 personas en todo el planeta y que provoca mayor afectación: malformaciones en las extremidades, dificultad respiratoria, visual, neurológica, física, retraso madurativo... "Cuando nació yo no hacía más que llorar. Me tiré los primeros meses así, destrozada, deambulando, parecía un zombi", reconoce Georgina. "Hasta que dije basta, tenía que salir del hoyo porque mi hija me necesitaba".
Un año tardaron en darles el diagnóstico y cuando lo tuvieron tampoco les sirvió de mucho. "Recibimos la noticia con mucha confusión, porque no hay apenas información de esta dolencia. Es tan reciente que ni los médicos nos sabían decir qué significa tenerla. Solo que es incurable y que habría que ir viendo. Sentimos mucha impotencia"
Por eso buscaron respuestas en quién sí las tenía. "Tras un rastreo intensivo en internet dimos con una de las doctoras que descubrió la enfermedad, Leoni Menke. Junto al Dr. Hennekam, que ya se ha jubilado, fueron los que hallaron el gen mutado que la provoca. Le escribimos, nos contestó y gracias a ella supimos que no es una enfermedad degenerativa, que Claudia no va a ir a peor, eso nos tranquilizó muchísimo".
Pregunta. La prioridad, me imagino, se convirtió entonces en ayudarla a mejorar su calidad de vida.
Respuesta. Sí, nos volcamos en eso. De hecho yo dejé de trabajar para dar a luz y nunca he vuelto. Es imposible, porque Claudia necesita atención las 24 horas del día, los siete días de la semana. Tenemos que ir al hospital al menos una vez a la semana y a diario llevarla a todo tipo de terapias, psicomotricidad, comunicación no verbal, logopedia, terapia sensorial, piscina, musicoterapia... eso sin contar con los días que se pone malita, que son muchos, y que hay que ir corriendo a urgencias.
P. Un día a día arduo...
R. Sí, agotador. Sobre todo si a eso le sumas tener que pelear con las instituciones para reclamar las ayudas o apoyos que consideras que a tu hijo le corresponden, lo que necesita para avanzar. Hay mucha demanda, hay poco personal y tienes que luchar mucho. Al final siempre te toca pagar de tu bolsillo la mayor parte, pero todos los esfuerzos, el físico, el psicológico y el económico, merecen la pena.
P. ¿De dónde sacáis fuerzas?
R. De ella, de su valentía, de su tesón. Al principio es duro porque los peques con esta enfermedad no evolucionan mucho, van muy despacio, pero poco a poco cuando ves que el trabajo, que el esfuerzo, van dando frutos es increíble.