La reacción de Maje tras la muerte de su marido la convirtió en sospechosa para los investigadores

  • Los investigadores descartaron siempre el robo, "habían ido a matarme"

  • "Uno de los policías la tuvo que pedir que dejara de chatear"

  • Los testimonios de su amiga Rocío y las posteriores grabaciones, determinantes

Siempre sospecharon de ella. Porque las reacciones ante la muerte de alguien que quieres son variadas pero los expertos saben las que son falsas. El testimonio de los investigadores en el juicio por el asesinato de Antonio en el barrio de Patraix apuntan a María Jesús.Sí, la recuerdan "muy nerviosa", siendo atendida en la ambulancia, pero eso fue solo al principio. La joven les explicó que había salido de trabajar, al llegar a casa había visto todo el dispositivo policial y había intentado contactar sin éxito con su marido.

Pero la actitud de la viuda en su primera declaración ante los agentes, un día después de que un vecino encontrara el cadáver de su marido, resultó "extraña" para los policías: tan pronto sollozaba como, en cuestión de segundos, se ponía a chatear. "Uno de mis compañeros le tuvo que decir que por favor se centrara en la declaración y dejara el teléfono", ha explicado la inspectora. Raro y más para los ojos de investigadores expertos. Luego llegó la declaración de Rocío, amiga de Maje, el relato de amantes y de mentiras para poder salir, del desprecio a su marido porque a María Jesús le gustaba el sexo con hombres guapos y bien dotados. Y los testimonios de los amigos de su marido que no solo le calificaban de cagón, lo que descartaban un enfrentamiento por un robo y profundamente enamorado de su mujer.

Habían ido a matarle no era un robo

Los policías que investigaron la muerte a puñaladas de Antonio Navarro en el barrio de Patraix de Valencia en agosto de 2017 sospecharon desde el principio de la viuda de la víctima, María Jesús o Maje, debido a que identificaron incongruencias entre la tristeza que manifestaba tras el crimen y la conducta que mantuvo durante su primera declaración, a lo largo de la cual chateaba continuamente.

Así lo ha declarado este viernes la inspectora jefe de homicidios de Valencia en el juicio contra María Jesús M.C., conocida como Maje o como "la viuda negra de Patraix", y su amante, Salvador R., por el asesinato del marido de ella, que fue apuñalado en su garaje de la calle Calamocha de Valencia.

La inspectora ha declarado que los agentes de su grupo concluyeron inmediatamente después de enfrentarse al cadáver que no se trataba de un robo, porque la determinación con la que había sido atacado indicaba “que habían ido a matarle”. Así lo ha explicado la inspectora a preguntas del fiscal, a quien ha relatado también que, consiguientemente, buscaron algún elemento extraño en la vida de la víctima.

El marido de Maje no tenía ni deudas ni adicciones ni amantes

No hallaron ni deudas, ni adicciones, ni infidelidades, pero sí vieron una conducta "extraña" en la joven viuda: “en cuanto paraba de declarar, cogía el móvil y chateaba”, ha explicado la policía, antes de añadir que Maje manifestó en su declaración que él era muy controlador con ella, que era posible que hubiera visto a alguien robando y se hubiera enfrentado a él, porque tenía un carácter muy fuerte, e incluso que a lo mejor tenía una relación con una compañera de trabajo.

Cuando una amiga de Maje, Rocío, les habló de uno de los amantes de la chica, y ella al saberlo cambió su declaración, abrieron esa posible línea de investigación y pidieron la intervención del teléfono de la viuda, una intervención que inicialmente puso de manifiesto que ella hablaba en términos despectivos de la víctima y de su familia en determinadas conversaciones, mientras en otras hacía lo contrario.

La frase de Salvador: "Creo que te vas a alejar de mí porque te lo voy a recordar"

Más tarde, esa intervención conduciría a la grabación de una conversación fundamental, la del 8 de noviembre, cuando hizo su aparición Salvador R., el otro acusado, hasta entonces desconocido para los investigadores. “Creo que al final te vas a querer alejar de mí, porque yo siempre te lo voy a recordar”, le decía entristecido Salvador a Maje. Y luego añadió: “ayer me dio un bajón bestial y hablé con la policía”. Fue la reacción de alarma de ella ante esa confesión, y el hecho de que poco después quedaran para hablar ante las sospechas de que “me estén investigando” por parte de la sospechosa, lo que confirmó que se encontraban ante los probables autores del crimen, según la interpretación policial.

Intervinieron entonces un segundo móvil, ha explicado la inspectora jefe. Y de ese segundo móvil, el de seguridad entre Maje y Salva, surgiría otro indicio, una nueva conversación en la que hablan de que la Policía ya había identificado al autor. Una nueva cita en persona entre ambos determinó la vigilancia policial y una grabación (que técnicamente resultó defectuosa). Finalmente, el 10 de enero se produjeron las detenciones. Y ambos colaboraron con la Policía y asumieron, en una u otra medida, su relación con el crimen, aunque mucho más claramente en el caso de Salvador, que confesó haber sido el autor material, inicialmente exculpándola a ella.

Así, mientras Maje declaró que nunca creyó que las fabulaciones sobre el asesinato de Antonio que mantuvo con Salvador fueran a terminar en crimen, y añadió que luego tuvo miedo de denunciar a su compañero de trabajo y amante, él asumió que se escondió para matar a Antonio y señaló a los agentes dónde estaba el cuchillo utilizado para el asesinato, que ellos pudieron así recuperar.