Lo sentimos: ránking de los productos de tu neceser que más contaminan
Si bien es cierto que parte de la industria cosmética libera sustancias contaminantes en el proceso de producción, también a nivel personal hay una responsabilidad con el medio ambiente. Diversos estudios revelan que los componentes que se cuelan por el desagüe de la ducha, las emisiones de gases de los aerosoles, las toallitas y discos que se tiran despreocupadamente al inodoro y la imposibilidad de reciclar las maquinillas desechables, también provocan un impacto medioambiental poco deseado.
Ojos a los microgránulos sintéticos en los desagües
Las micropartículas incluidas en algunos cosméticos -pastas de dientes blanqueadoras, exfoliantes corporales y productos de limpieza facial- se han convertido en el último enemigo público del ecosistema marino. Se trata de microplásticos de unos 5 milímetros de diámetro que escapan al control de las plantas de aguas residuales por lo que son vertidos al mar donde tardan cientos de años en descomponerse. El problema no es sólo que los mares y océanos se llenen de plástico, en el caso de las micropartículas va más allá: por una parte absorben todo tipo de toxinas, químicos y contaminantes y por otra se incorporan fácilmente a la cadena alimenticia de los peces, llegando finalmente a la de los humanos.
Estos cosméticos ya han sido prohibidos en Estados Unidos, pero en tanto esa prohibición llega a España la solución pasa por evitar los cosméticos con micropartículas o microperlas sintéticas y elegir exfoliantes con microgránulos de origen natural como arena o semillas que no son tóxicos y sí biodegradables.
Las cremas solares se convierten en oxidantes cuando llegan al mar
Cuando por fin nos hemos concienciado del peligro que supone exponerse al sol sin crema de protección solar, el siguiente problema viene precisamente de su uso. Los protectores solares actúan en la piel -bien dispersando la radiación, bien absorbiéndola- mediante ciertos compuestos (benzofenona-3, 4-metil bencilideno alcanfor, nanopartículas de titanio y de zinc) que terminan en el mar, ya sea directamente cuando nos bañamos o de manera indirecta tras una ducha en casa.
Antonio Tovar y David Sánchez -investigadores del Instituto de Ciencias Marinas de Andalucía (ICMAN) y del CSIC en el Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados respectivamente-, están realizando estudios al respecto y han publicado un artículo en la revista Environmental Science and Technology concluyendo que los compuestos de las cremas solares, una vez liberadas al mar y expuestas a la luz solar, tienen la capacidad de producir peróxido de hidrógeno: un fuerte agente oxidante que puede generar niveles de estrés en el fitoplancton marino llegando a inhibir su crecimiento. De todos los compuestos los más agresivos son las nanopartículas de titanio y de zinc.