"Me estrangularon y me hicieron una foto": el brutal ataque a un joven en Málaga por supuestos motivos ideológicos

Pablo Romero, granadino de 24 años, denuncia haber recibido una brutal paliza junto al Recinto Ferial de Málaga durante la madrugada del sábado
El joven, que estudia en la capital malagueña, relata cómo dos individuos le propinaron codazos y le asfixiaron sin mediar intento de robo
MálagaPablo Romero tiene 24 años, es de Granada y estudia en Málaga. El pasado sábado 21 de febrero, en torno a las 5:30 de la madrugada, fue víctima, según denuncia, de una violenta agresión en un descampado cercano a la 'Sala Bro', en el entorno del Recinto Ferial de la capital. Los atacantes, dos jóvenes de su misma edad, no buscaban dinero ni objetos de valor; sino que el motivo del ataque, según la víctima, fue puramente ideológico. "Me asaltaron, me tiraron al suelo y empezaron a darme golpes mientras me preguntaban con agresividad si era antifascista", relata Pablo.
Durante el ataque, Pablo asegura haber recibido numerosos codazos y puñetazos, además de haber sido estrangulado con fuerza. "Me estrangularon bastante fuerte, todavía me duele mucho el cuello", explica el joven.
Lo más desconcertante de la agresión se produjo al final, cuando los agresores, tras golpearle y asfixiarle, sacaron un teléfono móvil para capturar el momento. "Me hicieron una foto y se fueron", detalla Pablo, quien subraya que su propio teléfono fue arrojado a unos matorrales cercanos, confirmando de esta forma que no había intención de robo detrás de la paliza.
Un rostro para denunciar el odio
Aturdido y asustado, Pablo consiguió levantarse para pedir ayuda a sus amigos, que se encontraban cerca de la zona. Entre todos buscaron el teléfono, aunque no lo localizaron hasta la mañana siguiente, llamaron a la policía y se trasladaron a pie hasta un centro de salud.
Las consecuencias físicas del ataque son más que evidentes. Tiene un derrame en el ojo izquierdo, hinchazón en el rostro y lesiones en el cuello. El joven ha decidido compartir su rostro en redes sociales con una única intención: "Difundid mi imagen para que no se olvide lo que hace el odio".
La víctima ha definido la actitud de sus agresores como "la ceguera de la radicalización", considerando el acto de "gratuito y sin sentido". Tras la paliza, Pablo ya ha comenzado a recibir atención psicológica para afrontar el trauma. "Hoy he estado con la psicóloga; quiero que se pille a los agresores y que esto no quede impune", sentencia.
Regreso a Málaga
A pesar del impacto de lo ocurrido, el joven no quiere que el miedo condicione su futuro en la ciudad donde estudia. Su intención es regresar a Málaga la próxima semana para retomar su rutina y sus estudios. "Voy a intentar que esto me afecte lo menos posible", asegura.
La denuncia ya está en manos de las autoridades y esperan que la difusión del caso y la descripción de los atacantes —dos varones de unos 24 años— ayuden a su identificación. Para Pablo, lo más importante ahora es que se visibilice el peligro de estas agresiones violentas que, en sus propias palabras, demuestran "cómo están algunas cabezas".
