La autopsia de Lucca, el niño encontrado muerto en un búnker en Almería, revela violencia continuada
El informe desvela un historial de abusos físicos que desmontaría la tesis del accidente o la negligencia curandera
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Lucca, el niño encontrado muerto en un búnker en la localidad almeriense de Garrucha, sufrió violencia repetida, tal y como revela el informe de la autopsia. El pequeño murió a causa de un shock hemorrágico por desgarro hepático.
El informe, desvelado por Canal Sur, detalla un historial de abusos físicos que desmontaría la tesis del accidente o la negligencia curandera. El cuerpo del menor presenta numerosos traumatismos en diferentes partes del cuerpo propinados por un instrumento aún sin identificar.
El informe descarta que la evolución de estas lesiones fuera producto de una caída fortuita. Las consideraciones médicas, según la radio televisión pública andaluza, destaca que el pequeño sufrió una violencia traumática de intensidad considerable y continuada en el tiempo.
Callos de fractura consolidados en costillas y codo y daños pulmonares
En los detalles del cuadro clínico destacan los callos de fractura consolidados en costillas y codo, así como daños pulmonares crónicos derivados de traumatismos anteriores. La autopsia también recoge la existencia de quemaduras térmicas y lesiones por presión y desplazamiento.
La fecha de la muerte es, según el informe, las 15:30 horas de la tarde del 3 de diciembre, con un margen de error de cinco horas, según Canal Sur. Estos detalles del informe chocan directamente con el dossier técnico que ha presentado la defensa, que ha pedido repetir la autopsia.
Uno de los acusados pide repetir la autopsia
Los abogados Manuel Martínez y Diego Ricardo Molinari, plantean que la muerte de Lucca no fue asesinato, sino un homicidio imprudente provocado por una “iatrogenia cultural”, señala ‘Diario de Almería’.
la defensa sostiene que el fatal desgarro hepático fue consecuencia de una "praxis cultural errónea". Argumentan que la madre sometió al niño a maniobras de "sobado" —masajes abdominales vigorosos propios de curanderos para tratar problemas digestivos. La administración de ibuprofeno habría agravado la hemorragia interna. “Fue el colapso de dos inmigrantes inmaduros ante una cura que se les fue de las manos", sostiene el escrito de la defensa.