Julián, el menor de los hermanos detenidos por la muerte de Francisca Cadenas: “Me sorprendió metiéndome coca y, ofuscado, la maté”
El menor de los dos hermanos detenidos por el asesinato de Francisca Cadenas en Hornachos afirma que la mató en “un ataque de ira”
Los dos hermanos estaban juntos antes del crimen de Francisca Cadenas: "Manuel conoce todos los elementos de la muerte"
BadajozEl menor de los hermanos detenidos por la muerte de Francisca Cadenas en Hornachos, Badajoz, aseguró en su declaración judicial que mató a la mujer, –su vecina, de entonces 59 años–, en “un ataque de ira” después de que le sorprendiese en su casa “haciéndose una raya de cocaína” al estar la puerta abierta.
Fue eso lo que, según su versión, desencadenó su enfado y “ofuscación”, tras lo cual la “golpeó”, provocándole una muerte de forma “instantánea”. La autopsia del cadáver de la víctima, sin embargo, es contundente al señalar que ésta sufrió una violencia extrema, siendo golpeada, amordazada, atada y desnudada de cintura para abajo. Presentaba lesiones en el cráneo, la cara, la laringe y las costillas antes de morir, lo que contradice directamente el relato de que muriese de un golpe súbito.
La versión de Julián y la confesión del crimen en Hornachos
En su declaración ante el juez, Julián, el pequeño de los dos hermanos detenidos, dijo que en ese ataque de ira y tras el consumo de droga, acabó con la vida de Francisca Cadenas, quien, según su declaración, había ido a su casa a preguntar por la salud de su tío, al que los hermanos supuestamente cuidaban tras haber sufrido un ictus y tener medio cuerpo inmovilizado.
“La puerta se encontraba medio abierta y ella entró en mi casa y me vio metiéndome unas rayas de cocaína”, relató, según declaraciones de las que se hace eco el diario El Mundo.
Siempre según su versión, su vecina, con la que aparentemente tenían una buena relación de vecindad, le reprochó entonces su actitud, siendo entonces cuando, tal como describió, tuvo una discusión con ella y terminó golpeándola, preso de ese “ataque de ira” que asegura que sufrió.
De ese modo, asegura que Francisca Cadenas murió de “manera instantánea”, pero tanto los resultados forenses como la investigación de la UCO realizada sobre ellos, y la cual llevó a instalar micrófonos en su casa y su vehículo sin que se percatasen, indica todo lo contrario, apuntando incluso a una “obsesión” con la víctima y a una posible motivación sexual en el crimen, algo que la acusación tratará de añadir al delito de asesinato, entre otros.
Julián exculpa a su hermano Manuel, ‘Lolo’, del asesinato de Francisca Cadenas
Con esas palabras, Julián exculpaba también a su hermano Manuel, ‘Lolo’, del que dice que no tuvo nada que ver con el crimen, respaldando la coartada que ha estado manteniendo este último respecto a lo acontecido aquel 9 de mayo de 2017, hace ya casi nueve años: que estaba en el hospital de Mérida cuidando de su padre, que estaba ingresado, y que en la hora de la desaparición de Francisca Cadenas no estaba en Hornachos; una versión que, nuevamente, no concuerda exactamente con lo que recoge la investigación, que apunta a que Manuel “conoce todos los elementos de la muerte”.
Frente a ello, Julián declaró que mató a Francisca Cadenas y después quiso sacar su cadáver de la vivienda, pero se encontró con un problema: fuera, en la calle, la familia de la víctima ya se había movilizado en su búsqueda.
Aquel 9 de mayo de 2017 Francisca Cadenas había salido un momento de su casa para acompañar a un matrimonio a cuya hija cuidaba hasta el lugar en el que habían aparcado su coche, a escasos metros de su vivienda. Le dijo a su hijo pequeño que no hiciese nada, que ahora volvía y hacía la cena, por lo que ni se llevó el móvil ni las llaves, señal de que apenas tenía pensado decirles adiós y rápidamente regresar.
Al ver que su madre no volvía, su hijo se inquietó, y pronto iniciaría junto a otros familiares y allegados la búsqueda de la mujer.
Según Julián, la presencia de otras personas en la calle Nueva hizo que no pudiese trasladar el cuerpo fuera de Hornachos a alguna zona de campo, tal como pretendía. De hecho, confirmó que el hijo de Francisca llamó a su puerta, aunque no le dejó entrar en el domicilio porque ya había acabado con la vida de la víctima.
En consecuencia, cuenta que escondió el cadáver en su casa, y llega a confirmar que los golpes, como de un cincel, que escucharon los familiares el día después, eran correspondientes a las herramientas que empleó para ocultar el cuerpo y provenían de su vivienda.
Al respecto, incidió en que su hermano no se enteró de lo ocurrido al llegar de Mérida en la noche en que ocurrió el crimen y afirmó que tampoco del momento en que ocultó el cadáver en el patio de la casa, porque precisó que lo hizo al marcharse él a trabajar.
Más allá, en su declaración reveló que en esos primeros días siempre mantuvo la intención de trasladar el cadáver fuera de su casa, pero apuntó que, tras dos inspecciones oculares de la Guardia Civil, al no haber encontrado nada, decidió mantener el cadáver allí.
Durante casi nueve años, los hermanos llegaron a pensar que “no la iban a encontrar”, pero los avances de la UCO de la Guardia Civil en los últimos meses, junto con las grabaciones y las trampas que les tendieron, colocando carteles de la desaparecida en la puerta de su casa y en su coche para intentar captar algo con los micrófonos allí instalados, fueron claves para atraparlos. En una de las conversaciones grabadas, Julián, precisamente, manifestaba preocupación por “lo del rincón”. Un rincón, –el de la arqueta cubierta con losas y cementos del patio de su casa–, en el que, la pasada semana, los agentes encontrarían los restos óseos de la víctima, precipitando al fin la detención.