Las conversaciones grabadas en los últimos meses muestran cómo especialmente el pequeño de los hermanos mostraba obsesión con la víctima
Los hermanos detenidos por el crimen de Francisca tiraron a la basura sus teléfonos al conocer que les investigaban
El trabajo de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil para estrechar el cerco sobre los dos hermanos detenidos por el secuestro y asesinato de Francisca Cadenas en Hornachos, Badajoz, llevó a los agentes a instalar también micrófonos en la vivienda y el coche de los acusados del crimen. Las pesquisas desarrolladas, claves para acercarse por fin a la resolución de un caso que ha permanecido rodeado de incógnitas casi nueve años, –desde que se denunciase la desaparición de la víctima, el 9 de mayo de 2017–, han permitido no solo el hallazgo de pruebas incriminatorias, sino también distintas evidencias que apuntan hacia una motivación sexual en el crimen.
En las conversaciones grabadas y los “soliloquios”, –como los llama la UCO–, de los dos hermanos, especialmente en el interior de su vehículo, en más de una ocasión se refieren a Francisca. Especialmente cuando poco a poco, y sobre todo este último mes, van sintiendo la presión de los agentes de la Guardia Civil sobre ellos. En esos audios captados por los micrófonos, a largo del tiempo se llega a escuchar cómo el pequeño de los hermanos, Julián, se pronuncia en distintas ocasiones sexualizando a la víctima, mientras Manuel, ‘Lolo’, una de las veces llegaba a reprocharle su obsesión. Con la UCO sobre ellos, este último trataba de tranquilizar al otro asegurando que no tenían “pruebas ningunas”, pero se equivocaban.

Las grabaciones de la UCO a los hermanos: “No la vais a encontrar”
En las grabaciones de la UCO a los dos hermanos en los últimos meses, “cuando el investigado (Julián) recuerda a la desaparecida lo hace en un contexto sexualizado, hablando además siempre en tiempos verbales pasados y aportando una descripción gráfica de las partes íntimas de Francisca", según refiere el atestado de los agentes de la Benemérita entregado al juez.
Según informa El Periódico, tras tener acceso a este último, una muestra de ello se produjo el 4 de febrero de 2025, cuando el propio Julián salió de su casa en Hornachos y se topó con varios carteles con la fotografía de Francisca Cadenas. Los habían dejado en la puerta de su casa y en su coche, y cuando entró al vehículo comenzó a hablar de las partes íntimas de la víctima, llegando a decir: “Vamos a ver, Francisca, ¿dónde vas?”
Aquel día, llevó en su coche a un compañero de trabajo inmigrante, al que le dijo: “Mira, la que desapareció en mi calle, si le quieres ver el careto”.
Tras preguntarle este último, y manifestando enfado, le dice: “¡Es vecina mía, cojones, ¿no la voy a conocer?”, tras lo cual continuó realizando comentarios vejatorios no solo sobre Francisca cadenas, sino también sobre la familia y otras mujeres, según la citada fuente, que se hace eco del atestado de la UCO.
Según los investigadores, en distintas ocasiones “cosifica” a las mujeres y la víctima, llegando a decir a su acompañante: “En tu país… allí con las moras no hay problema. Se ponen una mijina tontas, les sacudes dos hostias”.
Después de este episodio, y solo un día después, el 5 de febrero, todavía con el cartel de Francisca Cadenas en su coche, Julián habla solo y señala, literalmente: “No vais a encontrar nada, no la vais a encontrar, no la vais a encontrar. Que le den p…”
La obsesión con Francisca Cadenas
Tres meses después de esos audios, el 7 de mayo de 2025 tuvo lugar otra conversación entre los dos hermanos con motivo de la colocación de una placa en memoria de Francisca Cadenas en el callejón donde desapareció. “Avenida Francisca Cadenas. Estaba buena, ¿eh?", llegó a decir Julián, que a continuación continuó refiriéndose a partes íntimas de la mujer.
Aún más tarde, el 28 de octubre, se escucha también a Manuel dirigiéndose a su hermano: “O la tenías que pinchar... Todo el día fun, fun, fun... la Francisca", dice, lo que los investigadores interpretan como “una cierta obsesión de Julián” con la víctima.
En ese sentido, señalan que “Julián habría hecho partícipe con anterioridad a Manuel de su intención de mantener relaciones sexuales con Francisca” y este último, con su reproche, “podría estar haciendo referencia a una posible agresión” física o sexual sobre la víctima.
Los hermanos pensaban que no iban a cogerles, pero empezaban a ponerse nerviosos
Durante todo estos meses de grabaciones, los audios constatan además cómo los hermanos se mostraban convencidos de que no iban a atraparlos, si bien en los últimos meses dejan ver cierto nerviosismo en sus conversaciones.
Entre ellas, el pasado 4 de marzo Manuel se refería a Julián: “Lo tienen que demostrar. Lo que sea lo tienen que demostrar”. Mientras, a un amigo le llegaba a decir tres días después que los agentes de la UCO “están dando palitos de ciego”, como “pollo sin cabeza”, asegurando que sus efectivos estaban “más perdidos que el barco del arroz”.
Poco después, y tras hacer la UCO una reconstrucción de la desaparición, los nervios comenzaban a aflorar. “Van a por ti y ya está, van a por ti”, le decía Julián a su hermano mayor, pero este último le corregía: “Van a por los dos”.
Después, este último trataba de calmar al otro: “Juli, no te comas el coco. Están buscando, pero no tienen pruebas ninguna ni ‘na’ y están intentando arrascar donde sea. Buscar pruebas sin motivo; sin na ni na”, le decía, pero su hermano pequeño continuaba inquieto. Temía, concretamente, por un punto al que se refiere como el “rincón”.
"Lo del rincón es lo que más mal rollo me está dando", llegaba a decir, a lo que Manuel insistía en que no se comiese “el coco” y le interrumpía para que no hablase más.
Respecto a ello, la UCO apostilla lo “relevante” de la “preocupación mostrada por Julián” sobre “lo del rincón”, señalando que pudiera estar refiriéndose, en efecto, “directamente al lugar donde pudieran tener oculto los restos de Francisca Cadenas”.

El asesinato de Francisca Cadenas
Con todas las investigaciones realizadas y esas escuchas, la UCO no tardó en dar lugar con ese punto que inquietaba a los hermanos: una arqueta tapada con cemento y losetas en el patio de la vivienda en la que residen donde encontraron los restos óseos de Francisca, como confirmaron los resultados forenses.
Ese hallazgo terminó de ser clave para efectuar directamente la detención de los dos implicados como responsables de su muerte. Según la autopsia, la víctima sufrió una violencia extrema antes de morir. Fue golpeada, amordazada, atada y desnudada de cintura para abajo.

Francisca sufrió sufrió numerosas fracturas en el cráneo, en la cara y en las costillas. También en el hueso hioides, en la garganta; algo compatible con un estrangulamiento. Todo ello tras ser secuestrada en la calle.
Por todo ello, la acusación subraya que ven distintos delitos más allá del asesinato. Además, el auto del juzgado confirma que la motivación del crimen fue sexual.
Además, días antes de la detención, los acusados intentaron hacer desaparecer varios objetos, incluidos teléfonos que podrían incriminarles en la muerte.
En sus últimas declaraciones, ambos se ratificaron en sus versiones: la autoría de Juli y la no participación de Lolo, que en todo este tiempo ha defendido que se encontraba en el Hospital de Mérida en la noche de la desaparición de Francisca Cadenas, el 9 de mayo de 2017.
Con los dos hermanos en prisión provisional, la investigación, que continúa abierta, buscar terminar de resolver las incógnitas que quedan abiertas para, por fin, y casi nueve años después, se haga justicia.


