Los detenidos por el crimen de Francisca Cadenas y Ana Julia Quezada hicieron lo mismo: en el coche hablaban solos y en voz alta sobre el asesinato

Los detenidos por el crimen de Francisca Cadenas y Ana Julia Quezada hicieron lo mismo. Informativos Telecinco
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El crimen de Honrachos ha sido resuelto nueve años después. Comenzó cuando Francisca Cadenas desapareció, su familia no volvió a saber nada de ella y los agentes investigaron la desaparición, pero no lograron aclarar nada. Sin embargo, gracias a una serie de trampas que colocaron a los sospechosos, han conseguido dar con el cuerpo de la víctima. Informa en el vídeo R. Martínez y D. Jiménez.

La policía tuvo que recurrir a una técnica que no suele utilizarse de manera habitual, pero que en algunos casos ha dado resultado. Consiste en poner nerviosos a los sospechosos, hacerles que duden de su propia coartada y que así, caigan en sus trampas.

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La vivienda de Francisca está a 40 pasos de donde fueron encontrados sus huesos, la misma distancia que desde ese domicilio al callejón donde fue vista por última vez. Uno de los primeros informes de la UCO sobre el caso apuntaba a que el sospechoso tendría que tener alguna vinculación con las casas situadas en el corto recorrido que estaba haciendo la víctima.

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Los agentes querían ponerles nerviosos

Los agentes fueron estrechando el cerco hasta centrarse en los dos hermanos que han sido detenidos acusados del asesinato de Francisca. "Estaba muy nervioso porque sabía lo que le iba a esperar", dice el marido de Francisca sobre uno de ellos, sin saber que precisamente esta fue la táctica clave de los agentes: ponerles nerviosos.

Pusieron carteles con la cara de la víctima en la puerta de su casa, nombraron con el nombre de Francisca al callejón donde pasó por última vez y colocaron micrófonos para saber de lo que hablaban entre ellos. Los agentes solo tuvieron que esperar. Y el momento llegó. Dos frases pronunciadas por los dos hermanos en sus coches cuando estaban solos han sido fundamentales en el caso.

"No la vais a encontrar", dice uno de ellos. "Me preocupa el rincón", dijo el otro. Son las frases que dijeron los hermanos y que fueron escuchadas por los agentes. Y efectivamente, allí estaban los restos de Francisca, en el rincón del patio de la vivienda de los hermanos que tanto le preocupaba a uno de ellos. Habían agredido sexualmente de ella, la golpearon y la asfixiaron hasta su muerte. Después, descuartizaron el cuerpo y enterraron sus restos en ese rincón.

La misma técnica que utilizaron con Ana Julia Quezada

Una técnica a la que recurren poco los agentes en casos de crímenes, pero que ha resultado ser muy eficaz. Otro de los casos en los que utilizaron esta fórmula fue en el caso del pequeño Gabriel. Colocaron micrófonos en el coche de su asesina, Ana Julia Quezada.

"Tranquila, Ana, no vas a ir a la cárcel", se dijo en uno de esos momentos en los que ella se encontraba sola en el coche. "Se lo decía para intentar autoconvencerse", explicaba uno de los agentes. Una frase que también dio la voz de alarma a los agentes y que hicieron estrechar todas las sospechas a ella. Los agentes pudieron recoger a través de los micrófonos, los soliloquio que terminaron por delatarla.