Condenados a entre cinco y 14 años por agresión sexual los miembros de la 'manada de Huesca'
El tribunal acuerda, además, una orden de alejamiento de la víctima durante 29 años
Caso de la secta de Vistabella: condenados a prisión cinco de los seis acusados de abusos sexuales a menores
La Audiencia de Huesca ha condenado a penas de entre cinco y catorce años y medio de prisión a los tres miembros adultos de la denominada 'manada de Huesca' como autores de las agresiones sexuales sufridas por una joven de 14 años entre noviembre de 2019 y marzo de 2020.
La sentencia, hecha pública por el Tribunal Superior de Justicia de Aragón (TSJA) condena a Mateo M.N. a 14 años de prisión y 6 meses más por acoso, mientras que impone penas por estos mismos hechos a Antonio G.G. y a Juan Ramón G.L., de 5 años de cárcel, tras pactar con las acusaciones un acuerdo en el que se han tenido en cuenta las atenuantes de dilación del proceso y reparación del daño.
El tribunal acuerda, además, una orden de alejamiento de la víctima durante 29 años y 10 más de libertad vigilada para Mateo M.N., y de 10 años de alejamiento y 5 de libertad vigilada para los otros dos condenados por estos mismos hechos.
Tres condenas de prisión de cuatro meses
Asimismo, a Juan Ramón G.L, le impone tres condenas de prisión de cuatro meses cada una por las agresiones sexuales sin acceso sexual sufridas por otras tres menores que consiguieron finalmente zafarse de su agresor y escapar.
En estos hechos participaron, además, tres menores que ya fueron condenados tiempo atrás por un juzgado de menores. El tribunal considera probado en su relato de hechos que la joven sufrió una primera violación en un descampado del barrio del Perpetuo Socorro de Huesca en noviembre de 2019, y que hasta marzo de 2020 fue sometida a otras más bajo las amenazas de dar a conocer las imágenes grabadas a la mujer de uno de los procesados.
La última agresión se produjo el 1 de marzo en una casa abandonada del barrio, donde la joven fue atada con cables en las piernas antes de ser violada reiteradamente por los acusados. A consecuencia de estos hechos, la joven requirió atención psiquiátrica y sufre desde entonces ansiedad y desorden emocional.
En su sentencia el tribunal valora la veracidad del testimonio de la víctima, así como la del contenido de un diario en el que describió las agresiones sufridas, la alteración que sufrió a consecuencia de las mismas y el temor que tenía a revelar su drama.
En dichos diarios, cuya existencia no reveló inicialmente a la Policía sino que fue la madre quien lo desveló, la menor "narró de forma espontánea, libre, sin censuras, para sí misma y como forma de desahogo, sin advertir en ningún momento que dichos diarios serían leídos por terceros, algunos de los hechos que son objeto de enjuiciamiento en este procedimiento, así como otros en los que participaron menores de edad que ya fueron enjuiciados y condenados, y otros propios de la vida cotidiana".