Anatomía del depredador de Sevilla: el rastro digital de su agencia, sus antecedentes y su inquietante vínculo con Miguel de Cervantes
Manuel Blanco Vela mantenía en el centro de Sevilla su agencia, su centro de operaciones: repasamos el perfil del guía
'Manu White', el depredador de Sevilla: una condena por tres agresiones en vilo, una muerte por negligencia y la sombra de 50 víctimas
Manuel Blanco Vela, el guía sevillano apodado ‘Manu White’, continúa en libertad provisional a la espera de que el Tribunal Supremo resuelva el recurso de casación que presentó contra la sentencia de ocho años y medio de cárcel que le impuso la Audiencia Nacional por agredir sexualmente a tres jóvenes estadounidenses en Portugal y Marruecos. La condena se dictó hace ya un año, pero por ahora no existe una resolución firme que determine su ingreso en prisión. El caso, mientras, mantiene una creciente repercusión pública y mediática.
El procesado también está pendiente de otro recurso ante el Tribunal Supremo relacionado con la muerte de Lauren Bajorek, ocurrida en julio de 2015 en su vivienda de Sevilla. En este caso, el Juzgado de Primera Instancia número 13 de Sevilla le condenó a indemnizar a la familia con más de 70.000 euros al considerar que existió responsabilidad por el estado de la terraza desde la que cayó la joven. Blanco Vela ha mantenido siempre que se trató de un “fallecimiento accidental” y recurrió la sentencia, que tampoco es firme.
El alcance del caso trasciende los hechos probados judicialmente. Más de 50 mujeres de distintos países han afirmado haber sufrido violencia sexual por parte del guía, aunque la mayoría de los testimonios no han llegado a los tribunales. A esos relatos se suma un rastro físico y administrativo que permite reconstruir la estructura de captación que articuló en el centro de Sevilla: desde la huella digital de su agencia en Google Street View y el registro de infracciones desde 2008 hasta una inquietante conexión literaria que completa el contexto.
La "fachada de prestigio"
Manuel Blanco Vela captaba a jóvenes extranjeras de diversos puntos de España a través de su empresa Discover Excursions, cuya sede se encontraba en Sevilla, en el número 6 de la calle Joaquín Guichot. El guía, según explicó en sede judicial, comenzó como becario en la compañía aproximadamente en 2010 y, con el paso de los años, se convirtió en su propietario. Era su centro de operaciones. Allí organizaba los viajes a destinos como Portugal o Marruecos, en los que él participaba, y celebraba fiestas con sangría con empleados de la agencia y clientes. De hecho, según diversos informes, algunos recuerdan que se realizaban sorteos con viajes como premio y que las agraciadas siempre solían ser jóvenes extranjeras de unos 20 años, nunca chicos.
El análisis de la sede física a través de Google Street View muestra cómo estaba configurada la fachada del negocio. En los laterales de la entrada del local, tal y como se puede comprobar en imágenes de julio de 2017 (fecha posterior a las tres agresiones por las que ha sido condenado, ocurridas en noviembre de 2013 y en mayo de 2017), Blanco Vela mantenía desplegado un panel con los escudos de las principales universidades de Estados Unidos. El detalle, aparentemente, puede ser decorativo, pero también puede tener un doble filo psicológico: una estudiante extranjera en un país ajeno podía bajar la guardia al ver el logotipo de su institución en la puerta del local.
Además, en la fachada del local también había otro panel que apelaba directamente a la psicología de las jóvenes: el letrero recogía frases como: "No te limites a viajar: descubre"; "Desde 2003. Dedicados a los jóvenes viajeros con mente abierta, a quienes ofrecemos la oportunidad de descubrir nuevos lugares y vivirlos de una forma nunca antes imaginada". Unas palabras que cobran un tinte siniestro tras las investigaciones policiales y que reflejan que el objetivo de la compañía eran personas con una filosofía muy concreta, ligada a una confianza de la que se aprovechaba el guía.
El "reloj" de Google Street View
La cápsula del tiempo de Google Street View permite realizar una autopsia visual de la caída de la empresa del guía a raíz de los casos denunciados. En la citada imagen de julio de 2017 se recoge un momento potencialmente relevante. Solo habían pasado dos meses desde las agresiones denunciadas por Hayley y Carly en Lagos (Portugal). En el interior del local, a través del cristal, se aprecia una escena poco habitual: papeles por el suelo, carpetas amontonadas y escasez de material informático.
En plena temporada alta, lejos de la imagen de orden esperable, la oficina ofrecía una apariencia descuidada para un negocio de atención al público. En ese contexto temporal, la imagen adquiere especial relevancia. La foto fue tomada por la mañana, a plena luz del día, y no hay rastro de los trabajadores de la agencia, que terminarían dejando sus puestos poco después.
De hecho, en el mismo registro de imágenes de Google Street View, si se consulta dónde se encuentra la agencia en junio de 2018, se puede comprobar que ya cerró. No hay ni rastro de los paneles universitarios ni de nada de Discover Excursions (en los meses previos se liquidó la compañía a contrarreloj). En este punto, Gabrielle Vega ya había expuesto en Facebook en diciembre de 2017 que fue agredida por Manuel en 2013, lo que derivó en la aparición de otros muchos testimonios, y había sido entrevistada en el programa 'Megyn Kelly Today' en abril de ese año. El movimiento 'Me Too' era ya real en Estados Unidos, que emitió una alerta de seguridad en su página web en marzo de 2019 para todos los viajeros.
La sombra administrativa: un "fantasma" desde 2008
Pero Manuel Blanco Vela no empezó a saltarse las normas con las agresiones sexuales, ya que su desprecio por el orden establecido y las reglas de convivencia viene de lejos. En julio de 2009, años antes de la violación de Gabrielle Vega en Tánger, Manuel ya figuraba en el Boletín Oficial de la Provincia (BOP) por una infracción grave de tráfico cometida en la calle Puerta de la Carne en febrero de 2008.
Se trató de una multa de 200 euros por obstaculizar gravemente la circulación, una sanción que terminó convirtiéndose en una reclamación administrativa ante su negativa a abonarla. Este episodio apunta a que Blanco Vela ya operaba en zonas céntricas vinculadas al tránsito de turistas y estudiantes mucho antes de comenzar a trabajar en la agencia.
También resulta revelador el hecho de que la notificación de la multa acabara publicada en el BOP en el verano de 2009, casi un año y medio después de los hechos. Esta demora burocrática demuestra que ya era entonces un individuo difícil de localizar respecto a las notificaciones oficiales, rechazando o evitando la responsabilidad administrativa, un patrón que repetiría años después para dilatar sus procesos judiciales.
Sevilla seguía teniendo a su Monipodio en la misma calle
Para entender el "coto de caza" de Manuel Blanco Vela, hay que retroceder más de 400 años. Su agencia, Discover Excursions, se ubicaba en la calle Joaquín Guichot, antiguamente conocida como la calle de la Tintores. Es aquí donde Miguel de Cervantes situó, en su novela ejemplar Rinconete y Cortadillo, la casa de Monipodio, el "padre y amparo" de la cofradía de ladrones de Sevilla.
El paralelismo, aunque interpretativo, es muy llamativo. En la ficción de 1613, Monipodio ofrecía "protección" a los delincuentes novatos para explotarlos, mientras que en la actualidad, 'Manu White' ofrecía "protección" y "viajes seguros" a estudiantes extranjeras para agredirlas sexualmente. Como si de un círculo literario se tratara, el engaño al forastero regresó al mismo rincón del Casco Antiguo de la ciudad, utilizando la falsa sensación de seguridad como herramienta.
Que 400 años después de la obra, un individuo utilizara un local en esa misma calle para captar y agredir a jóvenes extranjeras bajo una fachada de "ayuda y guía" (muy parecido a lo que hacía Monipodio) refuerza el vínculo entre la tradición literaria del lugar y el caso. La presencia del azulejo cervantino frente a la agencia introduce una lectura simbólica difícil de ignorar.
El cierre del círculo
Hoy, donde Manuel Blanco Vela tejía sus rutas de engaño, hay una peluquería y un entorno que busca olvidar. Los bares de entonces han cambiado de nombre y, pese a que algunos siguen exhibiendo los carteles de sus menús en inglés, no hay tantos como los que hubo años atrás, cuando la agencia funcionaba a pleno rendimiento.
El 'Príncipe de Sevilla', como se hacía llamar el propio Blanco Vela, ha pasado de ser el guía que presumía de conocer cada rincón a ser el hombre que espera en libertad provisional que el Tribunal Supremo dicte la última palabra.
El rastro dejado en los boletines oficiales y en los archivos digitales sugiere que la caída del guía era una realidad que pudo leerse entre líneas mucho antes de su citación judicial. La impunidad siempre deja una huella rastreable, incluso en una ciudad de raíces tan literarias como Sevilla.