Jonathan Andic y "la forma sospechosa" en que se deshizo de whatsapps anteriores a la muerte de su padre: "Cambió el terminal por otro borrando el contenido del antiguo"
La jueza que investiga la muerte del fundador de Mango tampoco pasa por alto los movimientos sospechosos de su hijo, Jonathan Andic, con sus dispositivos móviles
El "posible móvil" de Jonathan Andic, según la jueza: su padre quería cambiar el testamento y dejar parte de su fortuna a una fundación
BarcelonaLa investigación sobre la muerte de Isak Andic, fundador de Mango, continúa rodeada de incógnitas y sospechas que apuntan a la única persona que estaba con él el día de su muerte: su hijo Jonathan Andic, quien desde el primer momento ha sostenido que su progenitor murió de forma accidental tras caer por un barranco cuando paseaban por la montaña de Montserrat, en Barcelona, en una ruta por las Cuevas del Salnitre en Cobaltó. Sin embargo, las pesquisas realizadas por los investigadores, junto con las contradicciones en su declaración, han terminado por señalarle y acusarle incluso de homicidio. La jueza aprecia en él indicios de “participación activa y premeditada” en la muerte.
En libertad con medidas cautelares tras pagar una fianza de un millón de euros en solo 20 minutos, Jonathan Andic ha pedido volver a prestar declaración para aclarar lo que considera "graves imprecisiones" en los informes policiales. Intentará rebatir los indicios que la señalan, pero la jueza ha sido contundente hasta el momento al determinar las razones que llevaron el pasado martes a detenerle como acusado de homicidio de su padre, fallecido el 14 de diciembre de 2024.
Las tres declaraciones de Jonathan Andic con contradicciones sobre la muerte de su padre
La investigación, concretamente, no pasa por alto las contradicciones en las que incurre Jonathan Andic en las tres declaraciones que prestó los días 14 y 31 de diciembre, así como la del martes en sede judicial.
Primero declaró que se adelantó unos cuatro o cinco metros por delante de su padre, indicando que éste se paró a hacer fotografías y no lo tenía a la vista. Mientras caminaba, señaló que escuchó un ruido y vio un cuerpo rodando entre los matorrales, escuchando un fuerte golpe y un gemido de dolor.
En su segunda declaración, por otra parte, llegó a afirmar que tenían la costumbre de hablar cuando paseaban juntos, que ese camino lo habían hecho unas dos semanas antes y que su padre hizo uso del teléfono a principio del recorrido, pero no volvió a ver que lo utilizara. Además, añadió que la relación con su padre era muy buena tras asumir una mayor responsabilidad en la empresa en 2015; algo que la investigación también pone en duda, con distintas pruebas que apuntarían a desavenencias entre ambos y a una “obsesión” de Jonathan Andic por el dinero.
La magistrada, respecto a esa versión, apunta que es poco probable que si iban caminando juntos, "no lo viera caer". Además, el hijo del fundador de Mango manifestó que hacía unas dos semanas que había realizado el mismo recorrido y las pruebas de localización de su vehículo demuestran que fue al lugar de los hechos los días 7, 8 y 10 de diciembre, contradiciendo así su versión.
Más allá, respecto a la relación personal entre ambos, la jueza considera que, gracias a la corroboración de diversos testigos, en aquel 2015 sí que se produjo una crisis a nivel profesional, personal y familiar, sobre todo con su padre, que apartó a Jonathan de la empresa para volver a dirigirla él mismo.
En ese sentido, el análisis de algunos de los mensajes de WhatsApp a los que ha podido acceder la investigación, –dado que otros habrían sido borrados–, apuntarían a que el motivo principal de las desavenencias que mantenían tenían que ver con el dinero, siendo que Jonathan Andic llegó a pedir a su padre una herencia en vida que éste se vio obligado a aceptar para continuar teniendo relación con él.
A ese respecto, la investigación apunta que a mediados de 2024 el acusado fue conocedor de que su progenitor tenía intención de cambiar el testamento creando una Fundación para ayudar a las personas necesitadas, y en ese momento se produjo un cambio notable en su comportamiento, ya que pretendió reconciliarse y reconoció que su actitud con el dinero no era la correcta.
Ese punto sería también trascendental, puesto que en un intento de reconciliarse con él, el fundador de Mango aceptó la excursión que su hijo le propuso para hablar los dos solos.
Los indicios que señalan a Jonathan Andic por el homicidio del fundador de Mango
Más allá de esas contradicciones en sus tres declaraciones, la jueza aprecia otros indicios para acusarlo. Entre ellos, la localización de su coche, que delata que estuvo tres ocasiones antes en la misma semana en la montaña de Montserrat, lo que indicaría que lo planificó. Frente a ello, Jonathan Andic solo reconoció una visita a la zona 15 días antes.
No solo eso. Según la investigación, la huella de la zapatilla del fallecido Isak Andic que se encontró la habría hecho el hijo deliberadamente para sostener la teoría del resbalón accidental como causa de la muerte . Los simulacros que han efectuado los Mossos d’Esquadra solo contemplan la posibilidad de que la víctima fuera empujada; un hecho que además reafirma la autopsia, que refleja que el tipo de lesiones no son compatibles con un resbalón o una caída hacia delante.
Junto a todo ello, Jonathan da dos versiones diferentes también de lo ocurrido en las llamadas que realiza a Emergencias ese día para pedir ayuda. Y sospechoso es también el cambio de móvil y el borrado de los mensajes del antiguo que hace coincidiendo con la reapertura del expediente judicial para investigar las circunstancias de la muerte de su padre.
A ese respecto, en el auto, la jueza del caso no pasa por alto esos movimientos con esos dispositivos móviles, dejando constancia de ello y aludiendo a la “forma sospechosa” con la que desapareció el teléfono que usaba antes de la muerte de su padre.
“Cambió el terminal de telefonía móvil que tenía por otro […] borrando el contenido del antiguo teléfono", refiere la jueza.
Según recoge El Periódico, fue a finales de marzo de 2025 cuando Jonathan Andic regresó de un viaje exprés a Ecuador. Volvió supuestamente sin su teléfono móvil y contó entonces a una secretaria que un ladrón se lo había robado en Quito, donde estuvo poco más de un día. Por eso, para suplir a ese terminal, un iPhone 14, se compró un 16 pro, también del sello de Apple, siendo este último el que analizaron los Mossos d’Esquadra.
Al parecer, según la citada fuente, en ese dispositivo solo se encontraban mensajes de conversaciones de WhatsApp nuevas, dado que Jonathan optó por no recuperar las antiguas, del móvil supuestamente robado o desaparecido.
Esos hechos se contextualizan entre el día 24 en que voló a Quito y el 26 de marzo en que regresó a España, y a ese respecto, la jueza apunta: “Las fechas de la desaparición del antiguo terminal coinciden con la información dada por los medios de comunicación de la reapertura del expediente judicial”.
A la hora de utilizar su nuevo terminal, Jonathan Andic optó así por no restaurar las conversaciones previas, lo que no deja de llamar la atención. De hecho, según señala El Periódico, cuando la causa de la muerte de su padre fue reabierta, el pasado septiembre, y le instaron a entregar su teléfono, éste solo contenía conversaciones de los últimos cinco meses. En ese periodo, señala la jueza, él ya sabía que estaba en el foco de la investigación.
Por todo ello, parte de las investigaciones de los Mossos se han visto complicadas, sospechándose que podían haber accedido a conversaciones clave en las indagaciones sobre lo ocurrido. No obstante, y pese a esto, lo que sí han podido hacer es recabar información del entorno de Jonathan y acceder al otro teléfono fundamental: el del propio fallecido.