Crimen de Miraflores, Málaga: tenía pendiente ingresar en la cárcel y mata a su casero por 120 euros

Crimen de Miraflores, Málaga: tenía pendiente ingresar en la cárcel y mata a su casero por 120 euros
El relato de los hechos del crimen de Miraflores, según el presunto asesino. Europa Press
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Un hombre de 46 años fue detenido y acusado por una presunta vinculación con la muerte violenta de casero hace unos días en Miraflores de los Ángeles, Málaga. Él fue quien confesó a los agentes que se enzarzó en una disputa con la víctima, un hombre de 60 años, que presentaba un grave traumatismo en la cara y signos de asfixia.

Convivían hacía apenas un mes, según confirma el medio ‘Diario Sur’, en el piso que terminó siendo escenario de un crimen. El supuesto homicida reconoció a las autoridades que estuvieron discutiendo toda la mañana y que por eso decidió abandonar la vivienda, según recoge el mismo medio, pero antes quería recuperar 120 euros que le adelantó de la renta del próximo mes, lo que provocó la agresión: “El trató de darme con un destornillador y me defendí apretándole fuertemente el cuello”.

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El fallecido, Víctor, había estado teniendo problemas con el alcohol y su principal fuente de ingresos era el dinero que percibía de las habitaciones que alquilaba en un mismo domicilio por 150 euros al mes. Algunos testigos han podido afirmar al mismo medio que la víctima era buena persona, pero que cuando bebía o estaba bajo los efectos de otras sustancias era conflictivo.

Iba a entrar en la cárcel por quebrantar una orden de alejamiento a su expareja

Por otro lado, el autor confeso del crimen es exlegionario, experto en artes marciales y tenía pendiente su ingreso en prisión para cumplir una pena de ocho meses tras quebrantar reiteradamente el alejamiento a su expareja. Además, hacía más de un año que estaba intentando recuperar la custodia de su hijo. Tras cometer el crimen, intentó fingir que no sabía lo que le había sucedido y, junto con otro de los compañeros de piso, avisaron a los servicios de emergencia.

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Cuando los sanitarios llegaron al domicilio, se encontraron el cadáver de la víctima tirado en el suelo y llamaron a la Policía al comprobar que el hombre tenía signos de violencia, como el tabique de la nariz destrozado y signos de asfixia. Los agentes notaron en el acusado una actitud nerviosa y fumaba sin parar y aunque trató de engañarles diciéndole que hacía horas que no había visto a la víctima.

Sin embargo, cuando el Grupo de Homicidios fue a tomarle declaración cómo testigo, se derrumbó y confesó lo que había pasado. Según su propio testimonio, ambos bajaron a hablar en un bar donde tomaron copas de anís y tras el extraño comportamiento de la víctima acabaron bebiendo cerveza en una plaza y allí es donde el casero comenzó a amenazarle de muerte, por lo que se fue dirección al piso.

Al subir al domicilio, el casero rompió la puerta del acusado y comenzaron a discutir. La víctima habría agarrado una herramienta y se la habría clavado en el hombro en una ocasión, aunque no le llegó a causar daños. El agresor consiguió desarmar a la víctima y fue entonces cuando le agarró fuertemente a la altura de la nuez. Tras ello, se dio cuenta de que lo había matado y, aunque intentó reanimarlo, el hombre no respondió.