Esther, la madre del bebé que falleció en 24 horas tras una presunta negligencia médica: "Lo trasladaron sin intubar y nadie detectó que era una bacteria"

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Una imagen de Gonzalo con su familia. Redacción Andalucía
  • Esther Leyva, madre de Gonzalo: “Yo entré con un niño perfectamente sano y en 24 horas me lo llevé muerto”

  • Su hijo fue trasladado en ambulancia de un hospital privado de Sevilla a otro sin presencia médica y sin intubar: "Cuando llegamos ya no lo vi más"

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Esther Leyva no puede contener las lágrimas al contar cómo su hijo Gonzalo Sánchez, de tan solo dos años, falleció por culpa de una presunta negligencia médica durante el traslado del pequeño entre dos hospitales privados de Sevilla. La madre, que viajaba en la ambulancia, pide justicia y deja claro que su familia no va a parar hasta conseguirlo: "Nos han quitado la vida".

Casi un año después de la muerte de Gonzalo, no existe el consuelo para su madre Esther, que todavía no encuentra explicación a lo que pasó mientras su pequeño estaba ingresado: “Yo entré con un niño perfectamente sano y en 24 horas me lo llevé muerto”. Ahora, la familia solo intenta seguir adelante por la hermana de Gonzalo y continuar día a día: “Si no estuviera mi hija, ya me hubiera ido con el”.

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Gonzalo acudió al hospital con vómitos y sangrado: fue dado de alta con diagnóstico "viriasis"

Gonzalo tenía dos años cuando falleció el pasado mes de junio en Sevilla tras un proceso médico que, según la versión de la familia, se inició con síntomas que en un principio no hacían presagiar un desenlace grave. El menor acudió por primera vez a Urgencias el 27 de junio de 2025 en el Hospital Viamed Santa Ángela de la Cruz, en Sevilla, tras casi dos días con fiebre persistente, vómitos, sangrado nasal, temblores y episodios de vértigo. La familia añade que el niño contaba con antecedentes respiratorios previos, como bronquiolitis y neumonías. 

En esa primera asistencia, el pequeño permaneció en observación durante unas ocho horas. Durante ese tiempo, como nos relata la madre, se intentó realizar una analítica, aunque no fue posible canalizarle una vía venosa. Finalmente fue dado de alta con diagnóstico de “viriasis”, por lo que regresó a su domicilio con la indicación de seguimiento. 

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Horas después regresó a Urgencias con una saturación de oxígeno del 80%

Sin embargo, pocas horas después, ya en la tarde-noche, el estado del menor empeoró de forma bruscaVolvió a ser trasladado a Urgencias con un cuadro respiratorio severo que incluía dificultad para respirar, saturación de oxígeno del 80%, taquicardia y signos compatibles con cianosis. Para la familia, este cambio de evolución fue repentino y alarmante. 

En este segundo episodio asistencial, los padres sostienen que no se realizaron pruebas diagnósticas urgentes como una radiografía de tórax ni se instauró tratamiento antibiótico de forma inmediata, pese a la sospecha de una posible infección bacteriana. “Le administraron medicación pero nadie detectó que era una bacteria y nadie le dio antibiótico, ni le hicieron una placa de tórax”. El menor fue estabilizado de manera parcial con oxígeno y medicación broncodilatadora mientras se organizaba su traslado a otro centro hospitalario. 

Trasladaron al pequeño en ambulancia sin intubar ni presencia médica

Uno de los puntos más controvertidos del caso, según la familia, se produjo durante ese traslado. Gonzalo fue derivado al Hospital Vithas Sevilla en una ambulancia de soporte vital básico, acompañado únicamente por personal técnico de emergencias y sin presencia médica. Además, no había sido intubado previamente, algo que los padres consideran inadecuado teniendo en cuenta su estado crítico “tenían que haberlo intubado".

Esther asegura que el trayecto se le hizo muy largo, pero que "ni en la ambulancia era consciente de la urgencia que había”. Sin embargo, cuando llegaron al hospital de destino, la situación ya era extremadamente grave: "Cuando llegamos allí ya no lo vi más".

Los padres describen un escenario de intensa actividad sanitaria, con equipos médicos movilizados de forma urgente, preparación de material de reanimación y maniobras inmediatas de estabilización. Según su relato, la UCI no estaba preparada para recibir un caso de tal gravedad en ese momento concreto: “En la UCI no esperaban a un niño que se estaba muriendo”. 

Poco después, el menor falleció en el centro hospitalario. El desenlace dejó a la familia en un estado de shock, según han relatado posteriormente en distintos escritos, en los que insisten en la rapidez con la que se sucedieron los acontecimientos entre la primera consulta y el fallecimiento. 

Investigación y archivo del caso 

Tras la muerte del niño, se abrieron diligencias penales de oficio que posteriormente fueron archivadas al concluir que el fallecimiento se debió a una infección bacteriana de origen natural. La familia, sin embargo, asegura que el procedimiento no ha respondido todas sus dudas y denuncia haber tenido dificultades para acceder durante meses al informe completo de la autopsia. 

Desde que el caso trascendió, los padres afirman haber recibido testimonios de otras familias que relatan experiencias similares en servicios de urgencias pediátricas, con diagnósticos iniciales considerados leves que derivaron en cuadros graves en cuestión de horas. Estas comunicaciones, según indican, reforzaron su decisión de emprender acciones legales. 

Posición de la familia 

Ahora, casi un año después de los hechos, Esther Leyva José Miguel Sánchez han presentado una demanda civil ante el Tribunal de Instancia de Dos Hermanas. En ella reclaman 271.664,38 euros a la aseguradora Asisa, dentro del cuadro médico en el que fue atendido el menor.  “Vamos a ir hasta el final” dice Esther, sacando fuerzas de donde no las tiene. 

La demanda sostiene que el fallecimiento de su hijo fue consecuencia de una cadena de actuaciones médicas que consideran “evitables”, entre ellas la ausencia de pruebas diagnósticas esenciales en momentos clave, el retraso en la administración de antibióticos y un traslado que califican de inadecuado para un paciente pediátrico en estado crítico. 

La familia insiste en que su intención no es cuestionar el trabajo general del personal sanitario, sino analizar de forma concreta lo ocurrido durante las horas previas a la muerte de Gonzalo, con el objetivo de determinar si la evolución del caso pudo haberse evitado con otra toma de decisiones clínicas. “En estos 11 meses nadie se ha puesto en contacto con nosotros” sentencia esta madre.