El acusado de Lukas Agirre pide perdón por el crimen: "Tengo como una nube negra en ese momento"

El acusado de matar a Lukas Agirre ha pedido perdón por el crimen y confiesa que tenía "una nube negra en ese momento"
La madre de Lukas Agirre, asesinado a puñaladas en San Sebastián, sufrirá un duelo "crónico y devastador" si no hay una condena "justa"
El acusado principal de la muerte del joven hernaniarra de 24 años Lukas Agirre, que recibió dos navajazos en la mañana del día de Navidad de 2022 en la plaza Okendo de San Sebastián tras estar de fiesta con sus amigos en una discoteca, ha afirmado que tiene "una nube negra" de aquella noche y que no hay un día que no intente recordar lo sucedido, al tiempo que ha reconocido que siente "de corazón" lo que haya podido hacer.
En la decimoquinta jornada de la vista que por estos hechos se desarrolla en la Audiencia de Gipuzkoa han declarado los tres procesados y se ha procedido a la prueba documental mostrando al jurado las fotografías de evidencias tomadas por la Ertzaintza y los vídeos de las cámaras de seguridad de la discoteca, un hotel cercano a los hechos y el edificio de Hacienda de la calle Okendo.
El primero en declarar ha sido el acusado principal, cuya declaración ha cortado la jueza durante más de hora y media por cuestiones procesales, al considerar que algunas de las preguntas de su defensa sobre su declaración autoinculpatoria en comisaría a un agente condenado por llegar a un trato con un detenido a cambio de droga podrían no ser procedentes.
La droga que consumió el acusado
El procesado, acusado de propinar a Agirre dos puñaladas mortales en un costado y rebanarle el cuello, ha relatado que el día de Nochebuena estuvo trabajando y luego tomando copas con compañeros de trabajo. Según ha explicado, "cada vez que tomaba alcohol me apetecía consumir" y, por ello, fue a "comprar" droga "para esa noche". "Compré diez gramos de cocaína y un gramo de ketamina para bajar un poco el efecto de la coca", ha señalado.
También ha contado que tras cenar con su familia se fue de fiesta con sus amigos y siguió consumiendo y bebiendo toda la noche. A la discoteca fue con la otra acusada y después llegó el otro acusado considerado colaborador del crimen, del que es amigo "desde hace muchos años". De él ha dicho que era dueño de la navaja con la que, además, estuvieron consumiendo cocaína "en los baños". Además, ha asegurado que no tuvo "ningún problema con nadie" en el local.
Tras cerrar la discoteca, recuerda "salir solo" y ver al segundo acusado, "rodeado entre bastantes personas". "Yo me metí en el medio para ver qué pasaba con mi amigo, me empujaron, lo dejé pasar", ha señalado, para añadir que después "vino un rato de calma" pero uno de los amigos de Lukas Agirre "estaba intentando intimidar todo el rato". "No queríamos ningún problema porque nos triplicaban en número", ha incidido. Después de eso recuerda "volver a otra trifulca" y que le "golpeaban".
"Tengo como una nube negra en ese momento"
Según ha señalado, no recuerda "en qué momento" le pudo "pasar" el segundo acusado la navaja, pero sí "querer salir corriendo" por "miedo" tras recibir golpes "en la cara, en la cabeza", de los cuales se tapó "con la manos", y caer "en varias ocasiones al suelo". "Tengo como una nube negra en ese momento", ha confesado, para subrayar que todo fue "muy rápido". "Una pelea de siete contra dos", ha dicho.
De la acusada ha afirmado que "solo estaba intentando separar" y que "no estaba haciendo nada malo" y del segundo acusado que no recuerda "en qué momento" le prestó su zapatilla, ya que él había perdido una de las suyas.
Según ha indicado, "sólo quería llegar a casa", y de camino tiró la camisa y cazadora que llevaba y que estaban "medio rotas" y cuando llegó "no sabía que había un fallecido". "Me dijo mi madre lo que había sucedido porque habían ido miembros de la Ertzaintza a casa", ha relatado, para añadir que se echó "al suelo a llorar". "No sabía ni lo que hacer, no me lo estaba creyendo", ha apuntado.
Fue con su madre a la comisaría
Después fue con su madre a comisaría para "esclarecer lo ocurrido" tras pasar por casa de la acusada, porque no sabía qué les había pasado y "estaba preocupado". En comisaría recuerda que le atendió un agente que le enseño una fotografía en su móvil de su chaqueta, la que había tirado.
Sobre su declaración autoinculpatoria en comisaría, ha relatado que primero dijo a su abogado de oficio que "no quería declarar" porque "no sabía qué había pasado y no entendía nada". "No me creía nada de lo que estaban diciendo, parecía que estaba en un sueño", ha afirmado.
Sin embargo, ha declarado que tras estar en el calabozo y salir a fumar "cuatro o cinco veces" con el mismo ertzaina que le había recibido en comisaría, este agente le preguntó si tenía "algo que le pudiera comprometer en casa y con quién vivía". "Le dije que con mi madre y mi hermana y que tenía droga en casa y me dijo que si la podía coger mi madre para entregársela a él y que así no pasara nada", ha dicho.
El vídeo que le enseñó el agente
"Yo no sabía qué hacer, pero pensé que me iba a quitar un marrón", ha apuntado sobre este agente, que está ahora inhabilitado y condenado por llegar a un trato con un detenido a cambio de droga. "Le dí el número de mi madre y luego no sé que pasó con la droga", ha sostenido, para añadir que este ertzaina le dijo que había un vídeo de cómo le pegaban y él sacaba "una navaja al aire con tan mala suerte" que le daba a Agirre.
"Me dijo que si declaraba que había sido yo me caerían menos años y que si callaba me caerían más. Yo había bebido mogollón y consumido, y si me lo decía un ertzaina, pensé que lo que me decía era verdad", ha insistido, pese a que nadie le enseñó ese vídeo. Finalmente, según ha afirmado, le dijo a este agente que "diría lo que decía que salía" en ese supuesto vídeo, aunque él no recordaba "más que recibir golpes y salir corriendo".
El procesado principal se ha dirigido a la familia de la víctima para darle el "pésame", decir que siente "de corazón los hechos que haya podido cometer" y que "no hay un día que pase que no intente recordar lo que pasó esa noche". "Lo siento de verdad, de corazón", ha repetido.
"Estuvo consumiendo cocaína"
El considerado colaborador del crimen ha detallado la medicación de ansiolíticos y antipsicóticos que toma diariamente y ha recordado que aquella Nochebuena estuvo "consumiendo" cocaína fumada (crack) en su casa y luego fue a cenar a la de sus padres con la familia, y que continuó tomando más droga y bebiendo antes de ir a la discoteca donde había quedado con el acusado principal, "amigo de drogas".
De la acusada ha dicho que sólo la conocía de llevarla una vez, porque se lo pidió el acusado principal, a su casa. De aquella noche ha señalado no tener "un recuerdo concreto", sólo que se drogó, pero que no vio ninguna navaja porque él esnifa la cocaína "con un DNI y tarjeta o con pipa si es fumada". "Yo no he tocado ninguna navaja, no es mía, ni salí de casa con una navaja", ha asegurado.
Todo lo que recuerda el acusado
Además, ha dicho que recuerda, además de drogarse, "cantar, bailar" y también "algún golpe y salir corriendo porque tenía miedo". Tampoco recuerda si el acusado principal le pidió una zapatilla, ni cuándo le detuvieron, sólo que fue a la altura de las oficinas de Correos en la calle Urdaneta porque lo ha escuchado en la vista. No recuerda haber estado en comisaría, ni a su primera abogada, solo que estuvo pidiendo medicación, "aporreando la puerta para que le llevaran al médico" y para ir al servicio.
Finalmente, la acusada ha manifestado que cuando cerraron la discoteca estaba con el principal acusado "en la portería" y vio que había "una pequeña discusión" en un grupo en el que estaba el otro acusado. "Los aparté, les dije que no se pegaran", ha afirmado, pero ha aseverado que uno de los amigos de Lukas Agirre "no hacía más que insultar e increpar".
Según su versión, "siguieron los insultos" y se apartó del grupo para hablar con otro chico que le preguntó "por qué se peleaban" tras lo cual se alejó de la plaza para ver si había autobuses a Astigarraga, donde vivía, y no se enteró "de nada más". Después, vio pasar a los otros dos acusados "corriendo" y a más gente corriendo y le dio "miedo", por lo que también salió "corriendo detrás de ellos". "No era consciente de lo que había sucedido", ha reiterado.