La madre de Lukas Agirre, asesinado a puñaladas en San Sebastián, sufrirá un duelo "crónico y devastador" si no hay una condena "justa"

La madre sacó fuerzas de flaqueza para visitar el lugar donde fue asesinado su hijo: "Llevó una flor, se tiró al suelo y le dijo a su hijo 'aquí estoy'".
La declaración de la madre de Lukas Agirre enmudece el juicio por su asesinato: "Pegué el grito más desgarrador que puedan imaginar"
La terapeuta de la madre de Lukas Agirre, el joven de Hernani de 24 años que falleció tras recibir dos navajazos en la mañana del día de Navidad de 2022 junto a una discoteca de San Sebastián donde había pasado la noche de fiesta con sus amigos, ha augurado un duelo "crónico y devastador" para su paciente si no hay una condena "justa" por la "muerte violenta y traumática de su hijo".
En la decimocuarta sesión del juicio que por estos hechos se desarrolla en la Audiencia de Gipuzkoa contra tres acusados, dos varones, uno presunto autor material de la agresión, otro presunto propietario de la navaja mariposa que causó las heridas mortales de Agirre y por tanto considerado colaborador, y una tercera procesada por presuntamente encubrirlos, han declarado la terapeuta de la madre de la víctima, Zuriñe Izko, directora del servicio de apoyo al duelo y enfermedad grave de Gipuzkoa-Bidegin y tres peritos.
La primera ha explicado que el 21 de septiembre de 2023 Izko acudió a ella acompañada de la que había sido su psicóloga en los primeros nueve meses tras la muerte de su hijo, de los servicios sociales del Ayuntamiento de Hernani. "Vi a una madre totalmente destrozada y devastada", ha recordado.
Según ha indicado, desde entonces sigue atendiendo a la madre de Agirre en "un proceso largo, profundo y devastador", durante el cual le ha "ayudado a reconectar con la vida y buscar cierta paz interior" en un suceso "tan traumático como que le han arrebatado a su hijo". La terapeuta ha señalado que Izko presenta "síntomas crónicos y atascados" de "angustia, incertidumbre e impotencia".
La madre de Lukas guarda sus síntomas de duelo en un "tupper en el congelador" que es incapaz de abrir
La experta ha dicho que esos síntomas están como "un tupper en el congelador", porque para ella "es demasiado doloroso abrirlo", y esa "memoria somática que queda en el cuerpo cuando te cierras, cuando algo se abre, como con este juicio, toda esa sintomatología sale".
También ha incidido en el "vacío existencial, la tristeza crónica, que le tiene consumida, y la añoranza increíble" que padece, de forma que "todos los días cuando despierta, el primer pensamiento es que su hijo no está aquí, que eso es verdad y ha ocurrido", son síntomas de lo que se denomina "trastorno de duelo prolongado", que tiene "afectación somática mantenida en el tiempo y también emocional, cognitiva y espiritual del sentir de la vida".
Según ha apuntado, en este caso se cumplen "todos los indicadores" de una experiencia "traumática" y hay en Izko una sensación de que la muerte de su hijo "se podía haber evitado" con un "sentimiento de culpa vinculado" y de que su hijo "ha sufrido", lo que lleva a "un pensamiento rumiativo" que "genera un sentimiento de angustia".
La madre se atrevió a ir al lugar de los hechos y se tiró al suelo donde murió su hijo
Por otro lado, ha manifestado que Izko "no puede acercarse al Centro de San Sebastián, ni pasar por la cárcel de Martutene", donde está preso preventivamente uno de los acusados, aunque "hace unos meses" sacó fuerzas "no se sabe de dónde" para acercarse al lugar de los hechos, en la plaza Okendo. "Llevó una flor, se tiró al suelo y le dijo a su hijo 'aquí estoy'", ha revelado.
A su juicio, Izko "necesita un cierre para que su proceso de duelo continúe como cualquier proceso vital de todo ser humano" y, por tanto, este juicio "va a influir muchísimo en su pronóstico posterior, dependiendo de que se haga justicia o no se haga". "Ella y sus seres queridos van a ir en una dirección y otra", ha aseverado.
Al respecto, ha augurado un "duelo crónico y devastador en ella" si no hay "una condena justa por la muerte violenta y traumática de su hijo", así como también que aunque la haya ello "no significará que no tenga que seguir trabajando". "Le dará espacio para poder encontrar cierta paz interior, encontrar respuesta a sus preguntas y, prevención social, porque quiere que nadie más viva esta situación" ha apuntado.
Los regalos de Navidad del año que murió su hijo están sin abrir: "Nadie se atreve"
La terapeuta también ha relatado que Izko tiene que recurrir a "medios evasivos para no pensar tanto", como "ver series o hacer punto", y, para su "protección emocional", intenta que las cosas de su hijo "queden como las dejó". "Le es difícil mover ciertas partes de la casa, ciertos objetos y los regalos de aquella Navidad están sin abrir, nadie se atreve", ha apuntado.
Además, ha afirmado que "mantiene el vínculo" con su hijo, a través de "mecanismos de conexión" como "hablarle a una fotografía y a sus cenizas" o manteniendo relación con sus exnovias, a las que agradece que "hicieron feliz a Lukas"; así como que recurre al uso de "objetos transicionales" como ropa, mochilas o un muñeco que usaba Lukas desde su infancia y "con el cual duerme", en "una manera de afrontar la angustia nocturna".
Por otra parte, la terapeuta ha afirmado que a diferencia de "lo que todo el mundo espera en una situación así", Izko "no es una madre vengativa", sino que está "abierta al dolor y a la posible restauración", algo que requiere de "una madurez psicológica y ética muy alta y no es lo habitual", lo que "no significa que no hay sufrimiento".
El análisis del cabello de los acusados de la muerte de Lukas Agirre revela su "repetido" policonsumo de drogas
En cuanto al turno de la defensa, el análisis del cabello de los tres acusados del juicio por la muerte de Lukas Agirre reveló un policonsumo de drogas, como cocaína y cannabis, "repetido" al menos durante el periodo analizado, unos cuatro meses, antes de los hechos, según los peritos.
En el caso del presunto autor material de la muerte de Agirre, ha revelado que del estudio de tres centímetros del cabello de éste se desprende un consumo "repetido" de "cannabis, cocaína, anfetamina, ketamina y MDMA" con "consumo asociado de cocaína y alcohol" al menos "en los tres, cuatro meses" anteriores a los hechos, periodo analizado dado que el cabello crece en torno a un centímetro.
Además, ha indicado que los valores de las citadas sustancias hallados están "muy por encima" de los valores mínimos para considerar un consumidor "repetido, crónico". Además, ha señalado que el consumo repetido conjunto de estas sustancias produce "alteraciones en las capacidades de las personas, pero las tiene que determinar un médico" .
Respecto al cabello de la acusada, ha señalado que en los cuatro centímetros que se analizaron detectaron "presencia de cocaína y cannabis en cuatro o cinco meses" previos al análisis, así como también "consumo asociado de alcohol con la cocaína".
A continuación han comparecido dos peritos psiquiatras de la defensa del presunto colaborador del crimen, que han señalado padece un "trastorno mental grave" y "crónico", dianosticado "a los 15 años" cuando sufrió una "eclosión psicótica" y "mal controlado" puesto que "no acudía a las citas de psiquiatría", que "afecta a su persona y sus funciones", y al que se suma otro "trastorno por consumo de drogas", en concreto de "cocaína, alcohol y cannabis", diagnosticado "cuando tenía 17".
"Una patología dual grave" que, a su juicio, "requeriría ingreso psiquiátrico", a lo que él "se ha negado" en varias ocasiones antes de los hechos, solicitando "alta voluntaria", a lo que han añadido que consumía "entre cinco y 10 gramos diarios de cocaína, con alcohol".
Según han detallado, cuando lo entrevistaron, a lo largo de tres horas en dos ocasiones, le detectaron "problemas del lenguaje (disartria) y en la activación del juicio, disgregación de pensamiento", así como "ideas delirantes de persecución y paranoides, alucinaciones auditivas (voces, sonidos) y delirios en la percepción o interpretación anómala de la realidad", lo cual le genera "suspicacia y desconfianza ante las relaciones como mecanismo de defensa". También han asegurado que presentaba "carencias de memoria" sobre el día día de los hechos", con un relato "pobrísimo" y "escasamente fiable".
Según estos peritos, la vida de este procesado, que recibe "mensualmente" tratamiento antisicótico inyectable, giraba "absolutamente alrededor del consumo de sustancias", que cuando no podía obtener suplía con antidepresivos para "alivido del bajonazo".
A continuación, ha comparecido un médico forense de Instituto Vasco de Medicina Legal que se entrevistó con este acusado el 28 de diciembre de 2022 cuando procedieron a tomar una muestra de su cabello para el análisis toxicológico y realizó un informe sobre su estado cognitivo. Según ha relatado, en aquel encuentro le trasladó que era consumidor "desde muy joven, los 13 años", primero de cannabis y luego de cocaína esnifada y fumada (crack), así como que aquella Nochebuena de 2022 "bebió en la cena, tomó cocaína en casa, en la cena fumada (crack)" y de fiesta con los otros dos acusados también, tanto "esnifada dentro de la discoteca como fumada fuera" donde "le golpearon" y hubo "una pelea", tras lo cual "se marchó por miedo del lugar". También refirió que "no vio navajazos, ni navajas y que no sabía que había alguien en el suelo".
Este perito ha considerado que a pesar de que este procesado padece una "enfermedad mental grave", sumada a "un trastorno por consumo de tóxicos", no se puede afirmar que, "de forma genérica", su voluntad e inteligencia estén "anuladas o alteradas", pero sí que pueden estarlo "desde el punto de vista volitivo, no cognitivo", por el consumo de drogas.