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Dormir con el móvil cerca es peligroso: lo que dice realmente la ciencia sobre la radiación

Los expertos recomiendan centrar la atención en los hábitos de uso
Los expertos recomiendan centrar la atención en los hábitos de uso. Freepik
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MadridDormir con el móvil en la mesilla de noche es algo muy común. Para muchas personas es el último objeto que miran antes de dormir y el primero que consultan al despertar. Sin embargo, alrededor de este hábito han surgido infinidad de advertencias relacionadas con la radiación que emite el teléfono como que puede alterar el cerebro, provocar insomnio o aumentar el riesgo de enfermedades graves.

En redes sociales se ha popularizado la idea de que dormir con el móvil cerca puede dañar el organismo por la radiación electromagnética que emiten los móviles. Pero si revisamos lo que dicen realmente los estudios científicos, la conclusión es mucho más matizada, ya que no existen evidencias sólidas de que dormir junto al móvil sea peligroso por su radiación con condiciones normales de uso.

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El origen del miedo: la radiación

Gran parte de la preocupación por dormir cerca del móvil viene por la palabra “radiación”. Muchas personas lo asocian automáticamente con algo peligroso, pero lo que no saben es que no todas las radiaciones son iguales.

Los teléfonos móviles emiten radiación electromagnética de radiofrecuencia, similar a la que se utiliza en redes WiFi, radio o televisión. Se trata de una radiación no ionizante, lo que quiere decir que no tiene suficiente energía para alterar el ADN o romper enlaces químicos como sí hacen los rayos X o la radiación nuclear.

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Desde hace tiempo, organismos como la Organización Mundial de la Salud estudian los posibles efectos de estos campos electromagnéticos sobre la salud. Pero, hasta el momento, las revisiones científicas no han encontrado pruebas concluyentes de daño en los niveles habituales de exposición asociados a los teléfonos móviles.

Algunos estudios han investigado si las radiofrecuencias emitidas por los teléfonos pueden modificar la actividad cerebral o el sueño. Sin embargo, los resultados han sido inconsistentes y, en general, no muestran efectos claros o clínicamente relevantes en condiciones normales de uso.

De hecho, buena parte de las afirmaciones alarmistas que circulan en internet mezclan hipótesis preliminares con conclusiones exageradas. La evidencia científica actual sugiere que el verdadero problema no es tanto la radiación como el comportamiento asociado al móvil: usarlo antes de dormir, revisar notificaciones o exponerse a la luz de la pantalla durante la noche.

¿Qué es lo que realmente afecta?

La luz azul

Aunque no se haya demostrado que la radiación electromagnética cause daños graves, la ciencia sí que ha identificado un enemigo muy claro en el descanso: la luz azul de las pantallas.

Los móviles emiten luz LED rica en longitudes de onda azules, las cuales son capaces de interferir con la producción de melatonina, la hormona que regula el sueño. Cuando usamos el móvil por la noche, el cerebro interpreta que todavía es de día y retrasa el inicio del descanso. Esto puede provocar una mayor dificultad para conciliar el sueño, sueño más superficial, despertares nocturnos y sensación de cansancio al día siguiente.

Distintos estudios han encontrado que las personas que utilizan el móvil antes de dormir tienden a dormir peor y menos horas. Un metaanálisis con más de 36.000 participantes concluyó que el uso excesivo de móviles se relaciona con un aumento importante del riesgo de mala calidad del sueño.

El cerebro nunca desconecta

Otro factor fundamental es la activación mental. No es lo mismo leer un libro en papel que revisar mensajes, redes sociales o vídeos cortos antes de dormir. Esto hace que el cerebro esté en constante estado de alerta haciendo más compleja la transición natural hacia el sueño.

Además, tener el teléfono cerca de la cama aumenta la tentación de consultarlo continuamente, incluso durante la noche. Debido a esto, muchos especialistas recomiendan evitar el uso entre 30 minutos y una hora antes de acostarse.

Dormir con el móvil debajo de la almohada: el verdadero riesgo

Sí que existe un problema que preocupa a los expertos y es dormir con el móvil cargando debajo de la almohada. En estos casos, el riesgo no está relacionado con la radicación, sino con el sobrecalentamiento del dispositivo. Algunos organismos y fabricantes advierten que bloquear la ventilación del móvil mientras carga puede aumentar la temperatura, y en situaciones poco frecuentes, provocar daños en la batería que provoquen incendios.

¿Por qué este mito sigue tan extendido?

La idea de dormir cerca del móvil es peligroso por la radiación se ha extendido porque mezcla varios elementos que pueden generar preocupación como es el miedo a la tecnología, el uso de la palabra “radiación”, la creciente preocupación por el sueño y el descanso y los vídeos virales y mensajes alarmistas sobre el tema en redes sociales.

Además, muchas personas notan que duermen peor cuando utilizan mucho el móvil por la noche, pero esto lo achacan a la radiación, cuando la realidad es que puede ser más provocado por la luz azul, la estimulación mental o la fragmentación del sueño por las notificaciones.