Crimen

La instrucción sobre el asesinato a tiros de Marc y Paula en el pantano de Susqueda sigue sin cerrarse casi nueve años después: "No hay juicio todavía"

El caso Susqueda se encamina a una década sin sentencia: la instrucción sobre el crimen de Marc y Paula sigue abierta. Informativos Telecinco
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Casi nueve años después del asesinato de Marc Hernández y Paula Mas en el pantano de Susqueda en Girona, la causa judicial sigue sin fecha para sentar a nadie en el banquillo. El procedimiento continúa en fase de instrucción pese a que hace menos de un año las acusaciones confiaban en que la investigación quedaría cerrada y permitiría celebrar el juicio durante 2026.

"No hay juicio todavía. Estamos aún en período de instrucción. La causa sigue sin cerrarse", ha explicado a la web de 'Informativos Telecinco' el abogado de las familias de las víctimas, Carles Monguilod. La afirmación prolonga la incertidumbre en torno a uno de los crímenes más mediáticos y complejos de Cataluña, un doble asesinato ocurrido el 24 de agosto de 2017 que sigue sin haber sido juzgado.

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La previsión de 2025 que no se cumplió

En agosto de 2025, el propio Monguilod sostenía que la instrucción podría quedar definitivamente cerrada antes de finalizar aquel año. Entonces explicaba que todavía quedaban diligencias ordenadas por la jueza y pendientes de ejecución por parte de los Mossos d'Esquadra, pero confiaba en que el procedimiento avanzaría hacia el juicio durante 2026.

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Aquella previsión coincidió además con la incorporación de una nueva fiscal al caso tras el traslado del anterior representante del Ministerio Público. Tanto la Fiscalía como la acusación particular mantenían entonces que existían indicios suficientes para sentar ante un jurado popular al principal investigado, Jordi Magentí. Entre los elementos indiciarios que durante años han sustentado esa tesis figuran su presencia en la zona el día del crimen, el cruce de su vehículo con el de las víctimas en los accesos al pantano, su profundo conocimiento del terreno y diversos testimonios e informes incorporados a la causa, así como otros elementos que las acusaciones consideran compatibles con su participación en los hechos. La defensa, no obstante, ha negado que esos indicios permitan atribuirle los asesinatos.

Casi un año después, la situación procesal sigue prácticamente en el mismo punto. Preguntado por las actuaciones pendientes, Monguilod ha señalado únicamente que se trata de "varias diligencias de instrucción pendientes ya acordadas" y que las partes conocen desde hace tiempo. El letrado ya explicó a este medio que entre las diligencias practicadas figuraban pruebas de sonometría para intentar determinar el origen de los disparos escuchados el día del crimen.

La tarea no ha sido sencilla, ya que el nivel del agua del embalse varía según la época del año y condiciona la propagación del sonido. Además, también se han analizado restos del kayak de la pareja localizados en 2023. Mientras estas diligencias sigan pendientes, la instrucción no podrá cerrarse definitivamente.

Aunque la instrucción terminara mañana, el juicio ya apunta a 2027

Incluso en el supuesto de que la jueza acordara mañana mismo el cierre de la investigación, el camino hasta la celebración del juicio seguiría siendo largo. Tras la conclusión de la instrucción deberían presentarse los escritos de acusación de la Fiscalía y de la acusación particular ejercida por las familias de Marc y Paula.

Posteriormente llegaría el turno de la defensa de Jordi Magentí, que tendría que formalizar su escrito de defensa y responder a las acusaciones formuladas por las partes. Solo después podría dictarse el correspondiente auto de apertura de juicio oral.

A ello habría que sumar todos los trámites propios de un procedimiento que debería celebrarse mediante jurado popular, tal y como prevé la ley para los delitos de asesinato. La selección de candidatos, la constitución del jurado y la organización de la vista en la Audiencia de Girona requieren varios meses adicionales.

Por ello, cada vez parece más difícil imaginar un juicio dentro de 2026. El horizonte de 2027 empieza a perfilarse como una previsión mucho más realista, lo que supondría que la vista oral se celebrara alrededor de 10 años después del doble crimen.

Un crimen que conmocionó a Cataluña

Marc Hernández y Paula Mas, una joven pareja de la comarca barcelonesa del Maresme, desaparecieron el 24 de agosto de 2017 después de desplazarse al pantano de Susqueda para pasar el día y practicar kayak en los alrededores del embalse.

Las últimas pistas situaron a ambos en la zona conocida como la Rierica, una pequeña masía que también desaparece cuando sube el nivel del agua. Aquel mismo mediodía varios testigos aseguraron haber escuchado disparos procedentes del entorno del pantano. Poco después se perdió todo contacto con la pareja.

Dos días más tarde apareció el kayak flotando sobre el agua, dañado y cargado con piedras. El vehículo de las víctimas fue localizado posteriormente hundido en el embalse, con las llaves puestas, una marcha engranada y las ventanillas abiertas.

El hallazgo de los cuerpos, el 26 de septiembre de 2017, reveló la brutalidad de lo ocurrido. Marc y Paula habían sido asesinados a tiros y sus cadáveres fueron lastrados con piedras y arrojados al agua para dificultar su localización. El arma utilizada en el crimen nunca ha sido localizada.

Los sospechosos y las distintas líneas investigadas

A lo largo de estos años, los investigadores exploraron diferentes hipótesis. Uno de los nombres que más atención generó fue el de Bartomeu Soler, un ermitaño que vivía en una barraca situada en los bosques próximos al pantano y que inicialmente llegó a figurar entre las personas investigadas.

Con el avance de las pesquisas, Soler pasó a desempeñar un papel completamente distinto. Los investigadores acabaron considerándolo un testigo relevante por su profundo conocimiento de la zona y de las personas que frecuentaban el entorno del embalse. De hecho, colaboró con los investigadores y facilitó información que contribuyó a situar a Jordi Magentí en el foco de la investigación.

La muerte del ermitaño en noviembre de 2019 añadió un nuevo episodio a la historia del caso. Soler apareció fallecido en circunstancias que dieron pie a numerosas especulaciones posteriores, aunque la investigación concluyó que había muerto por causas naturales relacionadas con sus problemas cardíacos. Años después, algunos análisis y trabajos divulgativos sobre el caso, entre ellos un artículo publicado por la Escuela Internacional de Criminología y Criminalística (EICYC), abordaron el impacto que su figura tuvo en la investigación y las incógnitas que siguieron rodeando su papel como testigo.

Además de Bartomeu, los Mossos también investigaron otras vías relacionadas con un exlegionario, un ciudadano francés, asistentes a una rave celebrada en las inmediaciones del pantano y otras personas que frecuentaban la zona, pero ninguna de esas líneas terminó desplazando a Jordi Magentí como principal investigado.

Jordi Magentí y el efecto de una década de espera

Jordi Magentí fue detenido por los Mossos d'Esquadra en febrero de 2018 como principal sospechoso del doble asesinato. El juzgado acordó entonces su ingreso en prisión provisional mientras avanzaba la investigación y se practicaban nuevas diligencias.

Sin embargo, tras cerca de 10 meses encarcelado, la Audiencia de Girona acordó su puesta en libertad provisional en diciembre de 2018. Eso sí, aquella decisión no supuso el archivo de la causa ni la desaparición de su condición de investigado, que sigue manteniendo en la actualidad.

La prolongación de la instrucción también tiene consecuencias procesales. Cuanto más tiempo transcurre, más se resiente la frescura de las declaraciones de quienes escucharon disparos, observaron movimientos de vehículos o recordaban detalles relevantes de aquella jornada de agosto de 2017.

Además, si finalmente hubiera una condena, la defensa podría plantear la aplicación de la atenuante de dilaciones indebidas prevista en el Código Penal. Correspondería al tribunal valorar si concurren los requisitos para ello, pero la posibilidad refleja hasta qué punto la duración extraordinaria del procedimiento se ha convertido en una cuestión central dentro del caso. Las familias de Marc Hernández y Paula Mas siguen esperando que la investigación llegue por fin a juicio y permita esclarecer uno de los crímenes más enigmáticos de la historia reciente de Cataluña.