La Guardia Civil continúa investigando, a la espera de los resultados de las autopsias, la muerte del matrimonio en un chalé de Cullera
Los hijos del matrimonio irlandés muerto en Cullera no escucharon ruidos sospechosos ni gritos de auxilio: las cámaras descartan más implicados
CulleraLa Guardia Civil continúa investigando, a la espera de los resultados de las autopsias, el fallecimiento de un matrimonio en un chalé de Cullera (Valencia), cuyos cuerpos sin vida fueron hallados el martes por la tarde por sus dos hijos menores de edad, según han indicado a EFE fuentes de este cuerpo.
La Guardia Civil ha actualizado este jueves las edades de los fallecidos, que finalmente son un hombre de 48 años y una mujer de 51, y ha concretado que él tenía nacionalidad neozelandesa, si bien la familia residía en Irlanda, de donde era originaria su esposa.
La investigación
Los cuerpos sin vida de la pareja fueron encontrados por sus hijos de 14 y 15 años en el jacuzzi de un chalé de cuatro plantas de una urbanización de lujo de esta localidad costera, y aunque no presentaban signos de violencia la Policía Judicial de Homicidios de la Guardia Civil abrió una investigación porque había "algún indicio de que pudiera haber pasado algo raro".
Los hijos del matrimonio, que no hablan español y fueron los que alertaron del hallazgo de los cadáveres a un vecino y este avisó al 112, están con familiares que llegaron a Cullera desde Irlanda la madrugada del miércoles vía Alicante.
Los hijos del matrimonio irlandés muerto en Cullera no escucharon ruidos sospechosos
Los primeros agentes en llegar al domicilio donde sucedió todo, a aproximadamente las 17:00 horas del pasado martes, lo evidenciaron: había “indicios de que pudiera haber pasado algo raro”.
En efecto, las circunstancias en estos momentos permanecen siendo extrañas, aunque la hipótesis que va ganando fuerza en todo esto es la que apunta a la posibilidad de una muerte accidental, en detrimento de la que apunta a una muerte no natural o a una muerte violenta. Incluso la relación que pudieran tener las pequeñas lesiones en uno de los cuerpos, –sobre las cuales se ha llegado a especular si pudiese relacionarse con el consumo de drogas–, podría enmarcarse dentro de la posibilidad del accidente si, por ejemplo, uno de ellos hubiese intentado socorrer a la otra persona por alguna razón.

De hecho, según informa Las Provincias, los agentes habrían localizado pequeños restos biológicos y de sangre en el entorno del jacuzzi que podrían ser coincidentes con las heridas. Por ello, según cita este medio, tampoco se descarta la hipótesis de un accidente encadenado, y se presta especial atención al punto en el que localizaron los cuerpos: el jacuzzi.
¿Qué pasó en el jacuzzi?
Como parte de la investigación, no solo se analiza la muestra del agua turbia que los agentes encontraron al llegar al lugar, donde acudieron después de que los menores, que encontraron los cadáveres, llamasen al casero pidiendo ayuda, siendo éste el que alertó al 112, que movilizó a los agentes de la Policía Local de Cullera y Guardia Civil.
Estos últimos, además, se centran ahora en estudiar esa bañera de hidromasaje. A la espera de la autopsia, es importante conocer si todo estaba funcionando correctamente o si, por el contrario, pudiese haber algo en ella que desencadenase el accidente: un fallo técnico que provocase un atrapamiento accidental; la fuerza de succión; una posible acumulación de algún gas o sustancia que pudiese provocar una pérdida de conocimiento, etc.
Por ahora, en cualquier caso, reinan los interrogantes. Con la investigación, a cargo del Grupo de Homicidios de la Comandancia de la Guardia Civil de Valencia, bajo secreto de las actuaciones, el informe forense será lo que permita esclarecer la causa de las muertes y acerque a la resolución y esclarecimiento de los hechos.
