Así era Nicholas Brandram, el primo segundo del rey Felipe hallado muerto: sospechoso en un caso policial e ingresado en un psiquiátrico
El banquero, que perdió la vida el pasado 15 de septiembre, fue detenido bajo sospecha de causar lesiones graves en el marco de uno de los casos más mediáticos de Reino Unido
El parentesco de Nicholas Brandram con el rey Felipe y Carlos III: sale a la luz tras ser hallado sin vida a los 44 años
La muerte de Nicholas Brandram, un banquero británico de 44 años hallado sin vida en su domicilio de Chiswick el pasado martes, 15 de septiembre, ha sacudido la prensa nacional e internacional. Y es que el fallecido guardaba parentesco con la familia real británica y la española. En concreto, era primo segundo del rey Felipe y familiar lejano de Carlos III.
Ahora, muchos se preguntan quién era Brandram, sobre todo después de que, pese a no ser una figura pública conocida, su nombre se diera a conocer tras ser detenido el pasado mes de junio por la Policía Metropolitana de Londres a causa de uno de los casos más mediáticos en Reino Unido, el conocido como 'Putney Pusher'.
La vida de Nicholas Brandram
No desarrolló una vida pública vinculada a sus lazos familiares. Su trayectoria estuvo marcada por su carrera militar y después por el mundo financiero.
Sirvió como capitán en la Guardia Escocesa y participó en operaciones militares en Irak, Bosnia y Afganistán. Tras abandonar el Ejército, dio el salto al sector financiero y llegó a ocupar un puesto directivo en la banca privada de HSBC.
En el plano personal, en 2023 se convirtió en padre de un niño. Su hermana, Sophie, además, protagonizó en 2017 un acontecimiento familiar relacionado con la Corona española: la reina Sofía ejerció como madrina en su boda, a la que también asistieron antiguos miembros de la familia real griega, entre ellos el rey Constantino II, la reina Ana María y la princesa Irene.
La investigación contra Brandram
El pasado mes de junio fue detenido por la Policía Metropolitana de Londres en relación con el conocido como caso del 'Putney Pusher', un incidente ocurrido en 2017 en el puente de Putney, cuando un corredor empujó a una mujer hacia la calzada y estuvo a punto de hacer que fuera arrollada por un autobús.
Brandram fue detenido bajo sospecha de causar lesiones graves, aunque después quedó en libertad mientras continuaba la investigación y nunca llegó a ser acusado formalmente por ello. Durante el mismo procedimiento también fue arrestado por sospechas relacionadas con la posesión de drogas. La investigación continúa abierta.
Brandram siempre habría negado su implicación y su familia ha defendido su inocencia. En un comunicado difundido después de su muerte, sus familiares han asegurado que no existía ninguna prueba forense que lo relacionase con el ataque, que no había evidencias que lo situasen en el puente en el momento de los hechos y que tampoco consideraban que el hombre que aparecía en las imágenes se correspondiera con él.
Según su familia, además, existían elementos que apuntaban en la dirección contraria, entre ellos un correo electrónico enviado desde su oficina en el West End que, según sostienen, demostraría que se encontraba trabajando en otro lugar cuando se produjo el incidente. También señalaron diferencias físicas entre Brandram y el hombre captado por las cámaras, como el color de los ojos, una lesión en una de sus piernas y un tatuaje en el antebrazo.
La familia de Brandram responsabiliza a la policía británica de su muerte
La familia ha ido mucho más allá y ha responsabilizado directamente a la investigación policial de la situación que atravesaba Brandram antes de morir. Sus allegados han declarado que el banquero sufrió durante meses una gran presión, así como "vergüenza, ansiedad y humillación" por permanecer bajo sospecha de un delito que, según ellos, no había cometido.
También han alegado que habían pedido reiteradamente a la Policía Metropolitana que pusiera fin a las pesquisas y que los agentes habían sido advertidos del impacto que el proceso estaba teniendo sobre su estado.
Sus hermanas, Alexia Hicks y Sophie Voelcker, han explicado que en los días previos a su muerte Brandram les había manifestado que no podía seguir adelante y que no veía un final para la investigación.
Según relataron a 'The Guardian', llegó a decir que la investigación lo estaba "matando" y que ya no tenía fuerzas para continuar. También señalaron que había pasado seis días ingresado en un hospital psiquiátrico antes de recibir el alta el pasado domingo, apenas dos días antes de ser encontrado muerto. Por ello, la familia considera que Brandram se quitó la vida por este motivo.
Frente a estas acusaciones, la Policía Metropolitana ha remitido el asunto a la Independent Office for Police Conduct (IOPC), el organismo independiente encargado de supervisar posibles actuaciones indebidas de las fuerzas policiales.