Violencia de género

Condenado en Jaén a 19 años de cárcel por violar a su mujer y darle "auténticas palizas" durante más de 50 años

El hombre condenado a prisión en una de las sesiones del juicio en Jaén
El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía confirma la pena al anciano de 78 años juzgado - Archivo. Europa Press
  • La esposa del hombre relató que sufrió maltratos, insultos y violaciones durante los más de 50 años de matrimonio con él

  • Tras cada paliza, de manera "consecuente e inmediata", el acusado obligaba a la víctima a tener sexo a pesar de sus llantos

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JaénUn hombre ha sido condenado en Jaén a 19 años de cárcel por violar a su mujer y darle "auténticas palizas" durante más de medio siglo, según ha ratificado el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA).

Tras desestimar íntegramente un recurso interpuesto por la defensa del procesado, que ahora tiene 78 años, ha confirmado la pena que impuso en abril del 2025 la Audiencia Provincial.

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En los más de 50 años que duró el matrimonio entre el hombre y la víctima, sometió a su esposa a un clima constante de agresiones físicas, verbales y sexuales. Mientras vivían en Barcelona y Andújar.

La resolución judicial dictaminó 15 años de prisión por un delito continuado de agresión sexual con la agravante de parentesco, tres años por malos tratos habituales y a un año por un delito de maltrato en el ámbito de la violencia de género.

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Asimismo, al septuagenario se le impusieron prohibiciones de aproximación y comunicación con la víctima por periodos de entre tres y diez años cuando salga del centro penitenciario.

Denunció por el miedo a morir tras una última paliza

El tribunal de apelación considera plenamente acreditado el relato de hechos probados, que describe cómo el acusado profería de forma constante insultos degradantes a su esposa y finalizaba las discusiones pegándole, en ocasiones en presencia de sus hijos y de su nieto.

La propia víctima testificó todo lo que sufrió por el ya exmarido, desde que lo conoció con 17 años y empezó su relación de pareja. Aunque lo había disculpado, finalmente lo denunció con 71 años tras el miedo a morir después de otra de sus palizas.

De hecho, el tribunal recoge que tras cada agresión física, de manera "consecuente e inmediata", el acusado la conducía al dormitorio para mantener relaciones sexuales no consentidas, que el procesado consumaba a pesar del llanto de la mujer.

El fallo también ratifica que en el año 2019 el acusado obligó a la víctima a tener sexo en contra de su voluntad en el campo, aprovechando que realizaban tareas agrícolas.

El historial de violencia concluyó tras un episodio ocurrido el 1 de mayo de 2020, cuando el acusado agredió físicamente a su esposa al enterarse de que el presidente de la comunidad de vecinos había subido a la vivienda para revisar unas humedades.

Destacaron los testimonios de la hija y el nieto

La defensa del recurrente cuestionó la suficiencia de las pruebas y la credibilidad de la denunciante, alegando un supuesto móvil espurio de carácter económico relacionado con un testamento otorgado el día previo a la denuncia.

Sin embargo, el TSJA rechaza este argumento al recordar que el procedimiento no se inició por iniciativa de la víctima, sino por una llamada de una vecina al 016 y la posterior intervención policial.

Además, incide en que la mujer renunció expresamente en su primera declaración judicial a cualquier tipo de indemnización económica. El tribunal subraya que la declaración de la denunciante cuenta con otros elementos que la corroboran.

Entre ellos, destacan los testimonios directos de la hija y del nieto de la pareja, pues ambos vivieron en el domicilio familiar y presenciaron los hechos. También las declaraciones de agentes, los partes médicos de lesiones e informes psicológicos.

La anciana padecía un trastorno depresivo y estrés postraumático moderado-grave compatible con el maltrato continuado.

Indemnización de 50.000 euros por daños morales

El alto tribunal descarta aplicar la atenuante de dilaciones indebidas solicitada por la defensa, argumentando que el proceso judicial de instancia se demoró menos de cinco años, un plazo calificado de proporcionado por la complejidad del caso.

Abarca hechos ocurridos a lo largo de cinco décadas, requirió múltiples informes periciales de diversos organismos y sufrió modificaciones en su tramitación procesal.

Finalmente, la sentencia confirma el pago de una indemnización de 50.000 euros a la víctima en concepto de responsabilidad civil por el daño moral derivado del delito continuado de agresión sexual.

La Sala considera que dicha cuantía está debidamente motivada y resulta proporcionada para compensar el sufrimiento inherente a "décadas de agresiones sexuales reiteradas". La sentencia sigue sin ser firme, ya que cabe recurso de casación ante el Tribunal Supremo.