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Aurora, joven con 28 años y siete premios en informática, inventa un sistema para cuidar de los mayores con IA: "Lo hice pensando en mis abuelos"

Aurora Polo quiso ayudar a sus abuelos a estar monitorizados, sin perder autonomía. Cedida
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Con siete premios en informática (Premio de Investigación en Informática SCIE–Fundación BBVA 2026, Premio de Investigación Real Academia de Doctores de España – Fundación ONCE (2025), Beneficiaria de la ayuda Juan de la Cierva 2024, Best Smart Environments Paper Award (UCAmI 2023), Best Internet of Everything and Sensors Paper Award (UCAmI 2024), Premio al mejor expediente del Máster en Ingeniería Informática y Premio al mejor Trabajo de Fin de Grado en materia de emprendimiento) Aurora podía haber dirigido su investigación en cualquier dirección.

A sus 28 años, podría haberse dedicado a la ciberseguridad, a la criptografía o a la detección del 'malware', con el noble objetivo de proteger nuestros dispositivos frente a posibles ataques o fraudes. Sin embargo, ella, que se inclinó por la informática desde pequeña gracias a la influencia de su padre, de la misma profesión, "empezó a verle un sentido especial a la informática cuando vio que podía tener aplicación humana".

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Diseñó unos sensores para monitorizar a las personas mayores

Muy preocupada por su abuelo Juan, que tuvo "un cáncer detrás de otro", Aurora utilizó todo su ingenio y talento para ayudar a que estuviera lo mejor cuidado posible, tal y como ella misma ha contando en una entrevista con la web de 'Informativos Telecinco'.

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"Para mí, mis abuelos y mis padres han sido siempre mi principal fuente de inspiración. A lo largo de todos mis años de trabajo, he visto cómo personas mayores muy cercanas se han ido deteriorando por no tener a una persona que esté constantemente pendiente de ellos. Mi abuelo Juan ha estado muy enfermo y mi madre y yo hemos estado siempre pendientes, pero, como yo entré a trabajar muy joven, empecé a tener menos tiempo para ir a visitarle, así que busqué una forma de que la tecnología me ayudara a monitorizar a mi abuelo de una manera que no fuera muy invasiva", explica Aurora.

Con estos sensores, podemos saber si una persona mayor ha comido, si se ha aseado, si se ha vestido y si está manteniendo su rutina habitual

Cedida

"Al principio, pensé en una cámara, pero se sintió invadido porque las personas mayores no están acostumbradas a la presencia de la tecnología. Mi mentor Juan Medina, tuvo un problema similar con su abuela que, desgraciadamente, falleció por no estar monitorizada. Vivía sola y sufrió un ictus y se hubiera podido evitar su muerte si no hubieran pasado tantas horas. Así que, juntos, diseñamos unos sensores, muy baratos y apenas perceptibles, que me ayudaron a saber lo que mi abuelo hacía cada día", añade.

Consciente de que ya existen los botones de teleasistencia - que las personas mayores presionan para contactar con los servicios de emergencia - Aurora ha querido destacar que intención es detectar el peligro "antes de que ocurra" y no a posteriori, como ocurre con estos dispositivos. "Los botones de teleasistencia se aprietan cuando la persona ya se ha caído, o se ha despertado de un desmayo", recalca la investigadora.

"Podemos saber si nuestros abuelos se han levantado o han ido a la cocina"

Con sus sensores, ligados a la IA, se puede saber si un anciano, estando en su casa, ha ido a la cocina, si ha abierto el armario de los medicamentos o ha pasado por el baño, según dónde se coloquen.

Los robots sociales, su nuevo proyecto (ya en marcha)

"Estos sensores, junto a una pulsera, registran las actividades básicas. Es muy importante saber si la persona monitorizada se ha levantado, si está caminando, si ha comido, si se ha aseado, si se ha vestido y si está manteniendo su rutina habitual. Lo que nosotros miramos con estos pequeños sensores, que son sensores comunes (de apertura de puertas, sensores de movimiento y de vibración) es con qué elementos y en qué estancias de la casa está interactuando. Y con las pulseras saber los pasos, la frecuencia cardíaca, etc", aclara la entrevistada.

Así, llega una señal de alerta al móvil del cuidador o familiar cuando los patrones cambian. "Combinamos toda esa información y los algoritmos de la IA lo transforman en datos que pueden ser comprendidos por los familiares. Se informa de anomalías o cambios en las rutinas, que es lo que mandan las alertas. Nos adelantamos a que sucede una situación de riesgo", concluye Aurora, que ha llevado esta simple tecnología, no solo por los pueblos olvidados de Jaén, su tierra natal, si no por los zonas rurales de toda Andalucía.

Es justo en esta España vaciada donde Aurora y su mentor quieren comenzar a usar unos mini robots que ayuden también a los ancianos a estar mejor atendidos: "Estamos trabajando también con robots sociales, llamados Reachy Mini, que tiene un asistente de voz integrado, como puede ser Gemini o Chat GPT, pero sin conexión a Internet para que no se transfieran los datos. Estos robots, que son monísimos además, pueden hablar con las personas mayores que, sobre todo en las zonas más rurales, tienen la sensación de sentirse más acompañados y recordarles, por ejemplo, que se pueden tomar la medicación", ha concluido.