¿Habrá más tormentas en otoño por el calentamiento del mar? Lo que revelan los primeros modelos climáticos
Aunque no es posible predecir cuántas tormentas tendremos en el país ni la intensidad de cada fenómeno, los primeros modelos climáticos ya indican cómo será el otoño
Cinco olas de calor en menos de dos meses: ¿está siendo el verano de 2026 más caluroso que los anteriores?
La sensación de bochorno, las olas de calor o las noches tórridas no son los únicos efectos del calentamiento global. También lo son el aumento de virulencia y de frecuencia de fenómenos como las lluvias (que pueden ser torrenciales) o de las tormentas.
El mecanismo es simple: a más temperatura alcance el agua del Mediterráneo a lo largo del verano, más calor almacenado al final de la temporada estival. A más calor, más energía que llega a la atomósfera. También más humedad. Y todo esto entra en contraste con el aire más frío del ambiente (y en altas capas de la atmósfera) que llegan con el otoño.
Más calor y más humedad nos esperan este otoño
No es posible predecir cuántas tormentas vamos a tener en nuestro país, ni tampoco la intensidad de cada fenómeno de forma individualizada. Lo que sí indican los primeros modelos climáticos (predictivos) es que tenemos muchas posibilidades de un otoño con temperaturas mucho más elevadas y, también, con más humedad de lo que suele ser habitual en la estación.
Más allá del calentamiento global o de las olas de calor, el Mediterráneo tiene un papel protagonista en todo esto: si se acumula calor en el agua, este después tiene que salir. Los niveles que se han registrado este 2026 son los más altos desde que España tiene registros en 1941.
Agosto de 2024 sentó un precedente con 28,2 grados en superficie. En junio de este año, en superficie, ya rondaba entre los 28 y los 30 grados.
¿Tendremos más lluvias este otoño?
Los datos de los modelos predictivos actuales indican que, por probabilidad, toda la península va a vivir una estación más húmeda y con más lluvias. Se sabe el “qué”, pero no podemos determinar con exactitud (por ahora) cómo van a ser estas lluvias, cuánto tiempo van a durar,su extensión o su virulencia.
El problema de las lluvias torrenciales (o de las tormentas que acaban siendo DANAS) es el contraste de la temperatura alta de las capas bajas de la atmósfera con las masas de aire frío de las capas altas. Es decir, si el mar está demasiado caliente a finales del verano, ese calor que se libera sale a la superficie, a las capas bajas de la atmósfera.
Al cambiar de estación y dejar atrás el verano, las dinámicas atmosféricas en las altas esferas, cambian: el aire frío en los niveles más altos toma protagonismo. Si hay choque térmico, se produce el evento. Y a más diferencia de temperatura, mayor es ese choque y, por ende, más va a ser la violencia del acontecimiento que puede llegar a desencadenarse.
Eso sí, todo esto sucede en un marco en el cual el Mediterráneo ha superado récords de su propia serie histórica desde que hay registros. Todavía nos falta superar todo el verano y tener más detalle de los próximos movimientos que se van a llevar a cabo en cuanto a patrones atmosféricos.
Si bien, históricamente sabemos que en nuestro país, es el este peninsular y la zona costera del Mediterráneo el más propenso a experimentar fenómenos más violentos, este año y a estas alturas no podemos determinar la exactitud (o la cantidad) de los fenómenos que están por venir. Pero sí hacernos una idea de la base de la cual vamos a partir.