Cambio climático

Las muertes por calor en España se duplican en los últimos 25 años: Jaén registra la mayor tasa de mortalidad

Un informe internacional ha analizado 28 indicadores en más de 850 ciudades europeas. Europa Press Archivo
  • En Castellón, Torrevieja y Barcelona, se ha registrado un mayor incremento proporcional en la tasa de mortalidad media anual

  • El problema no solo está en los golpes de calor, sino que las propias temperaturas extremas también agravan problemas cardiovasculares y respiratorios, aumentando el riesgo de muerte entre la población más vulnerable.

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El verano de 2026 ha sido uno de los más calurosos desde que hay registros, unas temperaturas extremas que dejan cifras récord en España, pues, solo este año, y según los datos del Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo), se han registrado 5.434 muertes atribuibles al calor desde mayo. Así lo analiza el último informe de 'Lancet Countdown', publicado este martes.

El informe, elaborado por un total de 58 investigadores, ha analizado 28 indicadores en más de 850 ciudades europeas. El objetivo: evaluar los riesgos del calor extremo, los costes económicos, el impacto medioambiental y la respuesta política ante la crisis climática que cada vez le cuesta la vida a más personas.

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Por ciudades, Jaén se sitúa a lo alto del pódium

La ciudad andaluza de Jaén, en fechas recientes, registra la mayor tasa de mortalidad en relación con el calor extremo, con una media de 371 muertes por cada millón de habitantes, frente a las 129 de los años noventa. Le sigue Linares (Jaén) con 324, Talavera de la Reina (Toledo) con 312, Salamanca (Castilla y León) con 310 y Ciudad Real (Castilla-La Mancha) con 294.

Al otro lado de la balanza, las ciudades donde se han registrado menos defunciones por cuestiones de temperaturas extremas son A Coruña (63), Ferrol (79), Vigo (93), Pontevedra (95) e Irún (99).

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En Castellón, Torrevieja y Barcelona, se ha registrado un mayor incremento proporcional en la tasa de mortalidad media anual relacionada con las altas temperaturas en los últimos 25 años. En este caso, se trata de un análisis que muestra el empeoramiento de la situación en estas ciudades durante estos años.

Al comparar los períodos de 1991 a 2000 con el de 2015 a 2024, en Castellón, la media anual pasó de 26 muertes por millón de habitantes a 168, un incremento porcentual del 553 %. Cerca se sitúa Torrevieja, donde el incremento fue del 529,3 %, hasta las 229 muertes por millón y Barcelona, con un aumento del 482,6 %.

El informe señala que el problema no solo está en los golpes de calor, sino que las propias temperaturas extremas también complican problemas cardiovasculares y respiratorios, aumentando el riesgo de muerte entre la población más vulnerable.

Granada, una 'trampa de calor'

Esta situación, intensificada por el cambio climático, se agrava debido a que las ciudades retienen el calor y provocan el efecto conocido como 'isla de calor urbana' o 'trampa de calor'.

El asfalto, hormigón y los edificios absorben una gran cantidad de temperatura durante el día que se libera horas después, lo que hace que las zonas urbanas sean mucho más cálidas que las áreas rurales de los alrededores.

Este problema, según el informe, se observa principalmente en las ciudades del sur de Europa. En España, un ejemplo es Granada entre 2003 y 2020, se registraron más de 300 días en los que las temperaturas superaron en más de 1,5 grados las temperaturas de las zonas rurales de la zona.

Es por ello por lo que expertos insisten en la importancia de apostar por las zonas verdes. En el 88% de las ciudades europeas donde aumenta la cobertura arbolada, se registra una reducción de la temperatura de al menos 0,7 grados. España solo cuenta con una media del 13,2 % de superficie urbana cubierta por árboles.

El uso del transporte público, una asignatura pendiente en el país, es también una medida que expertos defienden para mitigar los efectos del cambio climático. Además, la situación de Europa estima que en el 99,6 % de las regiones se está experimentado un aumento de muertes atribuibles al calor, una problemática mayor en el sur del continente, donde la cifra ha crecido un 160,6 % en 30 años.