Guardias Civiles sufren picaduras de garrapatas halladas en sus coches patrulla en Crevillente, Alicante

Las condiciones en las que los efectivos desarrollan una vigilancia de riesgo extremo en una zona de campo está provocando picaduras de garrapatas a varios agentes
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La asociación profesional Justicia para la Guardia Civil (JUCIL) ha denunciado la situación de extrema vulnerabilidad, insalubridad y falta de medios humanos que sufren los agentes del Puesto Principal de Crevillente (Alicante).
La organización califica de “inadmisibles” las condiciones en las que los efectivos se ven obligados a desarrollar una vigilancia de riesgo extremo en una zona de campo completamente abandonada, un escenario que ya está provocando problemas de salud entre el personal y que amenaza directamente la seguridad ciudadana.
Los agentes en servicio se ven obligados a estacionar el vehículo oficial en un terreno marcado por los rastrojos, la suciedad y una alarmante proliferación de insectos de todo tipo. Esta situación de grave insalubridad ambiental ha provocado que, además de innumerables mosquitos, se hayan hallado garrapatas en el interior de las patrulleras. Aunque la situación fue comunicada a la jefatura y se procedió a la desinfección del vehículo afectado, varios efectivos ya han sido víctimas de las picaduras de estos arácnidos. Además, entre la plantilla cunde una profunda preocupación ante el riesgo real de contraer enfermedades graves de transmisión parasitaria en el desempeño de sus funciones.
Déficit de personal
Sin embargo, JUCIL advierte de que el problema es más crítico de lo que parece por la alarmante falta de personal que arrastra la unidad. El déficit de agentes operativos en Crevillente sitúa al servicio al borde del colapso, ya que las plantillas actuales no cuentan con margen de maniobra para cubrir contingencias sanitarias.
La asociación profesional alerta de que, si algún agente cae enfermo o se ve obligado a coger una baja médica a causa de estas picaduras, el servicio de vigilancia de riesgo extremo tendrá que suspenderse de manera inmediata. Ante la ausencia de patrullas de relevo o efectivos de reserva, la consecuencia directa de este desamparo institucional será que la víctima perderá por completo su protección, quedando desamparada frente a sus agresores o amenazas por una pura falta de previsión y medios humanos.
Desde JUCIL se exige a la Comandancia de Alicante y a la Dirección General de la Guardia Civil una intervención urgente que incluya la adecuación inmediata del entorno de trabajo, medidas drásticas de control de plagas y, de manera inapelable, el refuerzo urgente de la plantilla de agentes. “No se puede permitir que la salud de los guardias civiles peligre por la dejadez de la administración, pero es aún más grave que la seguridad de una víctima de riesgo extremo quede en el aire porque no hay suficiente personal para cubrir una baja médica”, concluyen desde la asociación.
