Discapacidad

Lina, la niña a la que le robaron la silla de ruedas eléctrica, vuelve a sonreír gracias a su ángel de la guarda: "No lo conocía de nada"

La niña de Castellón a la que robaron la silla de ruedas eléctrica vuelve a sonreir
Lina vuelve a salir a la calle con una sonrisa en la cara. Telecinco.es
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La sonrisa de Lina recorriendo las calles con su nueva silla de ruedas eléctrica refleja la alegría de esta pequeña de nueve años con parálisis cerebral al recuperar sus paseos diarios. Dos meses después de que le robaran su anterior silla eléctrica en el patio del edificio donde vive con sus padres en Castellón. "Está muy contenta. Ahora podemos salir de nuevo de casa y aunque hace mucho calor ella quiere disfrutar de la silla como antes", explica Lamiae, madre de la niña.

Tras el robo y ante la falta de pistas de los ladrones, los padres de la pequeña comenzaron los trámites para conseguir una nueva silla a través de la Seguridad Social, que le había financiado la anterior. Una opción remota ya que la silla sustraída, tenía solo tres años y debían de pasar al menos cinco para optar a otra. "La rehabilitadora nos dijo que posiblemente nos iban a rechazar la solicitud porque ya habían tenido casos similares anteriormente, además según ella la habíamos dejado fuera de nuestra casa por propia voluntad, aunque le habíamos explicado que la dejábamos en el rellano porque no podíamos entrarla en casa y le poníamos los frenos y el dispositivo de seguridad para que no pudieran ponerla en marcha".

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Un duro golpe para la familia y la pequeña Lina, que había perdido la movilidad que le daba su silla y que llegó a sufrir un accidente en el colegio que la llevó a las urgencias del hospital. "Se cayó por unas escaleras porque no estaba acostumbrada a la silla manual".

El ángel de la guarda de Lina

A las escasas posibilidades de conseguir una nueva silla financiada por la Seguridad Social, se unía la falta de recursos económicos de esta familia para comprar otra silla que tiene un coste de 7.000 euros. Pero rápidamente llegó la solución. Nada más publicarse la noticia en los medios, les llegó la llamada de Raúl Castañeda, un abogado de Barcelona, que se ofreció a ayudarles. "Nos dijo que iba a venir a Castellón para conocernos y que durmiera tranquila porque al día siguiente iba a venir a ver a la niña y a hablar de la silla. Me sorprendió mucho porque yo no lo conocía de nada", recuerda.

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Dicho y hecho, al día siguiente se presentó en su casa a las 10 de la mañana. "Vio donde estaba la silla, conoció a Lina y le explicamos lo importante que era para ella. Me aseguró que iba a comprar una como la que tenía antes del robo".

Sin que ellos lo supieran, el desconocido ángel de la guarda fue a hablar con la pediatra de la niña, la trabajadora social y puso en marcha en a través de sus redes sociales una recolecta para conseguir los fondos necesarios. "Ese mismo día, solo unas horas después de hablar con nosotros, a las 9 de la noche me llamó mi hermana y me dijo que ya había conseguido el dinero para comprar la silla de Lina. Había muchos donativos pequeños, pero hubo gente que donó hasta 1.500, fue increíble", recuerda Lamiae emocionada.

Con el dinero en el banco, el siguiente paso fue conseguir la silla nueva. "Venía desde Inglaterra y desde finales de abril que comenzamos no nos ha llegado hasta ahora a una ortopedia de Alicante porque no es fácil ya que tenían que tener las medidas de mi hija porque es a medida", explica la madre.

Con la silla ya en casa, la pequeña ha recuperado la independencia que tenía en su día a día antes del robo y la alegría ha vuelto a la casa de esta familia.