Discapacidad

El reto solidario de Ignacio, de 31 años, que quedó parapléjico tras un salto al mar: cruza a nado junto a su padre la bahía de Cádiz "con coraje, amor y resilencia"

El reto solidario de un padre y un hijo: cruzan a nado la Bahía de Cádiz tras una lesión medular
Ignacio, de 31 años, y Juan, de 72, han completado con éxito el desafío personal. Informativos Telecinco
  • De las 8:20 a las 11 horas, Ignacio y su padre nadaron desde San Fernando hasta El Puerto de Santa María

  • El objetivo de la travesía "física, mental y de vida" era recaudar fondos para la investigación de la lesión medular

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CádizUn reto solidario ha acabado exitosamente este 4 de julio en la costa andaluza. Ignacio, un joven parapléjico tras un salto al mar, ha cruzado a nado la bahía de Cádiz con su padre, recorriendo 5.000 metros.

El desafío "físico, mental y de vida", como ambos definieron al anunciarlo, tenía como objetivo recaudar fondos para investigar la lesión medular. Esa que padece el propio Ignacio.

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"Hace dos años que le cambió la vida al sufrir una fractura cervical cuando estaba de vacaciones con sus amigos. Hoy volvía al agua para demostrarnos a todos una gran lección", ha comprobado in situ nuestra reportera Angi Roca.

Informativos Telecinco ha estado presente en la playa de La Muralla de El Puerto de Santa María, adonde el chico de 31 años y su progenitor Juan, de 72, han llegado tras la travesía de cinco kilómetros desde San Fernando.

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Ignacio y Juan cruzando el mar junto a otra persona

A las 8:20 horas iniciaron la ambiciosa aventura para acabarla después a las 11 horas con un caluroso recibimiento en la arena, donde sus familiares los esperaban junto al alcalde del municipio, Germán Beardo.

"Enhorabuena. Ha sido mucho más que cruzar la bahía a nado, ha sido una demostración de coraje, amor entre padre e hijo y resiliencia. La fuerza de voluntad no entiende de límites", ha calificado el regidor.

"Dos vidas marcadas por el mar... y por la lucha"

Ignacio y Juan tuvieron la idea del reto "hace seis años", cuando simplemente querían llevar a cabo el desafío deportivo sin otro fin. "Cada verano se quedaba en una promesa pendiente", admitían.

Pero, entonces, la vida del joven dio un vuelco rotundo cuando sufrió el accidente en el mar. Se quedó en silla de ruedas. "El mar vuelve a ser el lugar donde todo se pone a prueba", avanzaban antes de iniciar su hazaña.

"Esta vez no estaré solo, voy con mi padre, que fue marino de guerra y yo marino mercante. Dos vidas marcadas por el mar... y ahora también por la lucha", anunciaban en referencia a las profesiones de ambos.

"Sin piernas que impulsen, pero con la misma voluntad"

Si bien es cierto que el portuense debía afrontar la travesía "sin piernas que impulsen y con un cuerpo distinto al de antes", reconocía que mantenía "la misma voluntad de seguir adelante" para conseguir su meta.

Durante el recorrido no han ido solos, pues había acompañándoles barcos de apoyo y kayaks por si necesitaban ayuda en algún momento, así como para controlar que todo se desarrollaba según lo planeado.

Tras completar el reto solidario, en la arena han disfrutado de bebida, comida y música en un ambiente de celebración por el objetivo cumplido. Seguro que también ha servido para inspirar y concienciar a más gente.