Jose Martínez, un coleccionista valenciano que ha reconstruido la historia de las icónicas figuras de acción Madelman
La colección completa de la primera etapa (1968-1975) cuenta con una exposición permanente en la universidad en la UPV
Un diseño pionero en España: creados a finales de los sesenta con un tamaño accesible y articulaciones sin gomas, los Madelman revolucionaron el sector del juguete
En Torás, un pueblo de tan solo 271 habitantes de la provincia de Castellón, el granizo deja siempre rastro, pero también casualidades bonitas. Y si no que se lo digan a José Martínez, un vecino de la localidad que se convirtió en uno de los máximos coleccionistas de las figuras de juguete Madelman gracias a una de estas tormentas, hace ya más de 20 años.
Todo por casualidad
La pasión de José Martínez por estos muñecos resurgió a finales de los noventa a través de internet. Tras un fuerte granizo en la localidad de Torás, su madre decidió pintar la vivienda familiar y, al mover varias cajas guardadas durante años, reaparecieron algunas de sus antiguas figuras de la infancia. Martínez empezó a buscar hasta completar la colección entera, llegando incluso a reproducir sus cajas originales y a redactar tres publicaciones dedicadas al estudio de la primera y segunda etapa de la marca.
Las populares figuras de acción Madelman nacieron gracias a la visión de un juguetero catalán que buscaba adaptar el juguete al ritmo de los niños. José, emocionado, nos explica la creación de estos juguetes:
Su objetivo era crear muñecos más pequeños, de unos 17 centímetros, que pudieran llevarse fácilmente en la mano o en los bolsillos del pantalón.
Para resolver el movimiento sin recurrir a las gomas tradicionales de la época, se consultó a un escultor catalán especializado en esculturas religiosas, quien ideó un sistema articulado mediante una bola interna que sirvió de patente para dar movilidad a las extremidades.
El modelo comenzó a fabricarse con detalles distintivos que cambiaron con el paso de los años. Si en 1968 las figuras contaban con los ojos pintados, en 1983 pasaron a llevarlos de cristal, ganando en expresividad. Sin embargo, el impacto de la crisis global del petróleo afectó de lleno a la producción y aceleró la desaparición de estas piezas del mercado y la empresa, convirtiéndolas con el tiempo en objetos casi históricos para varias generaciones de usuarios.
Parte de la colección
Gracias al catedrático de Dibujo de la Universitat Politècnica de València (UPV), la colección privada de José Martínez ha pasado a las vitrinas. La muestra, centrada en la primera etapa de producción, que abarca los modelos comercializados entre 1968 y 1975, se encuentra actualmente expuesta en las instalaciones de la UPV y permanece abierta al público general, con posibilidad de visita hasta los sábados por la mañana. Unas figuras de los años 70 que sin duda, ya forman parte de nuestra historia.