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Baja la persiana la última tienda de las emblemáticas Galerías Martín tras siete décadas de historia en Valencia: "Las clientas se me ponen a llorar"

La última tienda de Galería Martín se ha mantenido 64 años en el barrio de Ruzafa. Telecinco.es
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Todavía no lo ha anunciado oficialmente, pero radio macuto ya ha extendido la noticia por el barrio valenciano de Ruzafa del próximo cierre de la última tienda de las históricas Galerías Martín. "La verdad es que las clientas de toda la vida entran y casi se me ponen a llorar", cuenta Ada Monje Martín, propietaria del establecimiento situado frente al mercado de Ruzafa desde hace 64 años.

Antes de que llegara El Corte Inglés y los grandes centros comerciales, un emprendedor, Alejandro Martín, puso en marcha en 1957, el año de la riada que anegó Valencia, esta cadena que llegó a tener 16 tiendas en la ciudad y en otros municipios de la provincia. "Era el hermano de mi madre y ella se quedó este establecimiento", cuenta.

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Pronto se hizo enormemente popular y en todos los hogares se podía encontrar alguna de las prendas de ropa que vendían. "La gente venía de los pueblos los fines de semana para comprar los pijamas para toda la familia, las batas y la ropa interior. Cargaban para todo el invierno, era una tradición", asegura Ada, que cogió el testigo de la tienda en 1986. "Había terminado la carrera de económicas, pero no me gustaba encerrarme en un despacho, así que me puse al frente del negocio porque era lo que me gustaba y lo había mamado toda la vida".

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Ella ha seguido fielmente la filosofía de la empresa que marcó su tío. "Nosotros siempre hemos vendido ropa hecha en Valencia o en España. Ropa buena, sencilla y que no es cara", explica.

Una tienda rentable con clientes fieles

Una seña de identidad que le ha permitido mantener la fidelidad de muchos de sus clientes, haciendo que una tienda de barrio siga siendo rentable hoy en día a pesar de la dura competencia de las grandes marcas. "De esta tienda hemos vivido toda la familia y todavía sigue funcionando, pero yo no tengo hijos y no hay interesados en quedarse con el traspaso porque es un negocio muy esclavo, aquí se trabaja todo el día de lunes a sábado, se abre festivos, en Nochebuena, Navidad y nadie se quiere dedicar a esto".

Un negocio que conoce mejor que nadie Concha, madre de Ada. Ella abrió la tienda junto a su marido, y ahora con 98 años sigue acudiendo a diario. "La gente entra para saludarla, la conoce todo el mundo. Ella es la jefa, nos manda a nosotras y le da mucha pena el cierre porque también le da vida venir aquí".

Mientras llega el cierre definitivo el próximo 1 de marzo, Ada sigue trabajando con una sonrisa en la boca y atendiendo los pedidos de sus clientes. "A medida que se van enterando vienen para hacernos encargos de camisetas o braguitas. Nos piden que les guardemos la ropa y nos cuentan que les da mucha pena que cerremos. Ya son tres generaciones enteras las que han pasado por la tienda, pero ya me toca jubilarme y estoy feliz porque he cumplido un ciclo que empezaron mis padres".