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¿La rutina y la convivencia diaria acaba matando el amor en un matrimonio como en 'Casados a primera vista'?

Nuestros expertos debaten sobre el mayor reto al que se enfrentan las parejas de 'Casados a primera vista'. Telecinco
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En 'Casados a primera vista', pasados los nervios del altar y la burbuja ideal de la luna de miel, las parejas han tenido que pasar por la vida real. Convivir con un completo desconocido implica compartir espacios, descubrir hábitats ocultos y enfrentarse a la temida rutina. En este punto, muchas relaciones saltan por los aires, mientras que otras se hacen más fuertes.

Esta dura realidad televisiva ha encendido un debate en nuestro plató: ¿La convivencia acaba matando el amor irremediablemente? Nuestros colaboradores tienen visiones muy distintas sobre cómo sobrevivir al día a día bajo el mismo techo.

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Arma de doble filo y la fórmula de vivir separados

Para algunos de nuestros expertos, la convivencia es una ruleta rusa. Carmen Borrego tiene claro que el roce diario depende por completo de cómo se plantee, advirtiendo que, si la relación está en la cuerda floja, la casa puede ser su tumba. Sin embargo, si la pareja encaja bien, compartir espacio "puede agrandar el amor o lo puede matar", pero si hay buena sintonía, "lo va a reforzar seguro".

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Más realista se muestra Miguel Ángel Nicolás, quien duda bastante de los beneficios del encierro diario, señalando que, dependiendo de cómo sea la dinámica, compartir techo suele deteriorar la magia. De hecho, nos cuenta una alternativa moderna que está salvando a muchos matrimonios: parejas que deciden vivir separas, "cada uno en su casa", y que solo quedan "cuando hay que verse", manteniendo así intacta la chispa.

El roce hace el cariño (y la pasión)

Pero en el bando de los románticos, la postura es radicalmente opuesta. Alejandra Prat defiende a muerte que la convivencia no tiene por qué apagar ninguna llama. Para la periodista, el secreto de un matrimonio duradero es la comunicación: si sabes mantener la emoción, la respetas y te esfuerzas por "hablar mucho", el amor "nunca se mata".

Una teoría que comparte Adriana Dorronsoro. Para ella, ir descubriendo poco a poco "tus manías y las de tu pareja" mientras hacéis un camino común es un proceso precioso. Si las cosas se hacen como se tienen que hacer en la convivencia, "se acrecienta todo".

Y si hablamos de pasión, Pepe del Real lanza una reflexión y afirma rotundamente que la rutina no aniquila el deseo y que, de hecho, hay veces en las que "la convivencia es mala", pero a pesar de todo "sigue habiendo mucha pasión". Para él, el día a día no debilita los sentimientos, sino que actúa como amplificador.

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