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Entre leyendas, aspirantes y un completo desconocido

El estreno de GH Dúo 4 fue un viaje exprés por tres categorías muy reconocibles: la nostalgia de los míticos, la tibieza de los que nunca lo serán y la sorpresa de un rostro desconocido en España. ¡Spoiler!: contra todo pronóstico, la mezcla funciona.

Belén Rodríguez y Carmen Borrego son dos de los atractivos de este GH Dúo. telecinco.es

Analizar ‘realities’ es para el gato tan satisfactorio como formar parte de ellos para sus concursantes. El placer de ver frente al de ser visto.

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Me sorprende comprobar que el cóctel presentado anoche funcione tan bien como me ha parecido en estas primeras horas de encierro. Tres aspirantes a famosos, uno de ellos reincidente, destacan entre el resto por la anecdótica razón de que son los más jóvenes. Diría que los únicos jóvenes, en realidad. Los veo como elefante en cacharrería, desubicados no sé si más por la edad o por no pertenecer al extenso grupo de auténticas leyendas que fueron poblando la casa durante la noche. Un olimpo de figuras míticas que no bajan de los cincuenta, aunque repito que eso es mera anécdota.

Entre tanta vieja gloria (en el mejor de los sentidos) destacan los irrelevantes Anita Williams, Manuel González o su hermana Gloria. Él es reincidente, pues ya fue concursante en GH Dúo 2 (2024). Entonces hizo trío con Lucía Sánchez y Mayka Rivera, ambas exconcursantes de La isla de las tentaciones. Ahora con su hermana (habitual defensora suya en plató) y Anita (conocida en ese mismo programa). Luego está un tal John Guts, de quien sabrán algo en México por haber participado en Supervivientes y otros realities de aventuras, pero es un completo desconocido aquí.

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¿Tienen ventaja las exconcursantes de cierto reality?

Dicen del fútbol que “es un deporte que juegan 11 contra 11 y siempre gana Alemania” (Gary Lineker, 1990). De GH Dúo se empieza a decir que lo gana siempre una chica conocida en La isla de las tentaciones que concursa en trío y tiene el pelo corto. Así de claro lo digo: espero que Anita no sea sucesora de Lucía Sánchez y Marieta Sola (también Naomí Asensi fue la ganadora de GH VIP 8, pero llevaba pelo largo). Esta vez no se puede repetir lo que pasó con Carlos Lozano en GH VIP 4 (2016). Ahora está otra vez a tiro y podemos reparar ese injusto segundo puesto de entonces. Cristina Piaget le va a sumar más que restar, aunque Carlos es un alma libre que tenderá a volar solo enseguida. En todo caso, va a ser dura la competencia en ese olimpo de figuras míticas. Carmen Borrego y Belén Rodríguez serían una fantasía como dúo. Veremos cómo les sienta hacer trío con un anónimo tan crecido como John, ese señor mexicano de barba cerrada que se interpone entre ellas dos

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¿Qué decir de Antonio Canales con Raquel Salazar? Es el dúo de la sobredosis, porque destilan veneno ambos. Sonia Madoc es otra figura mítica que bajó en OVNI para posarse en el jardín de GH 2 (2001), como mostraban anoche en uno de los muchos momentos de nostalgia. Aunque el mejor fue cuando pasaron imágenes de Carlos Lozano en su anterior paso por la casa. Me llegué a emocionar recordando esa mítica edición. Luego pensé cualquier tiempo pasado no fue mejor, sino anterior. Entonces pensé que este Dúo no le va a ir a la zaga. Sonia no hace dúo con Selena, que hubiera sido lo lógico, pero Mario Jefferson supera las expectativas de volver a juntar a Sonia con su otra mitad artística. Mario rebosa talento y a pesar de estar entre los jóvenes de la edición, él es en realidad un angelito que lleva en su garganta un montón de grandes cantantes, lo cual ayudará a ampliar el olimpo de la fama en que se convertirá la casa de Tres Cantos estas próximas semanas.

Habrá más concursantes

La lista de concursantes se me hacía corta cuando casi habíamos llegado a las dos de la madrugada, momento en el que Jorge Javier Vázquez nos adelantó que este domingo entrarán algunos más en ‘GH DÚO. Cuentas Pendientes’, con Ion Aramendi. Serán, por tanto, más de doce, y si no tuviera que terminar este escrito me pondría a fabular sobre mil y una posibilidades. Apuesto a que el domingo compensarán un poco la desigualdad de las edades. A Jorge le veo en su salsa, afrontando con maestría momentos como su reencuentro con Raquel (que tiene pérdidas de memoria y de orina, según propia confesión), con quien protagonizó en el pasado un momento tenso que ambos intentaban suavizar, algo que no podrían conseguir ni con kilos de glucosa.

Impagable Cristina diciendo antes de abrir la caja del jardín de la que saldría Carlos que quien abrió la puerta para dejarle la llave del candado que cerraba esa caja iba a ser ‘el último ser humano que iba a ver’, se supone que en los próximos días. De lo cual se deduce que esperaba convivir con bestias. O con espectros. A saber lo que pasaba por su mente en ese momento. Eso sí, no hay ninguna duda de que esperaba ver salir de la caja un ser peligroso de color verde, por lo que mientras le quitaba las cadenas a la caja planeaba su mejor plan de huida. Debió tranquilizarla ver salir a Carlos Lozano, quien confesó que está ahora más tranquilo (espero que no mucho más) y por lo visto podría participar en ese programa que presentó tras pasar por la casa de GH llamado ‘Granjero busca esposa’. Granjero ya lo es y confesó haber hecho gestiones con el alcalde del pueblo donde vive para montar una caravana de mujeres solteras, una idea que y parecía fuera de lugar cuando se hizo por vez primera.

Disfruté viendo a Belén Rodríguez intentando esbozar una explicación que podría ser impactante para Camen Borrego sobre la realidad de Payasín. O sea, que él no es así, es que va disfrazado. Carmen se hace cargo, aun así se sigue dejando impresionar por unas lentillas de colores y los kilos de pintura que debe llevar en la cara. Lástima que nos pusieran el caramelito de que Payasín sería el dúo de Carmen y luego lo tuviéramos que descartar. Igual que llegó se fue, algo parecido a lo vivido por José María Almoguera o Noemí Salazar, hijos de Carmen y Raquel, respectivamente. O las bailarinas que entraron en la casa acompañando a Antonio Canales, uno de mis momentos preferidos de la noche. Parecían una parodia de José Mota, pero no estaban bromeando.

Sonia y sus ‘esteroides’

Si me reí con Canales zapateando al salir del plató y zapateando de nuevo al atravesar el salón de la casa, más lo hice escuchando a Sonia Madoc intentando explicar que durante su nuevo viaje en OVNI hasta la casa de Gran Hermano había encontrado cuerpos celestes de todo tipo, lo cual expresaba así: “Me he cruzado con ‘esteroides’”. Incluso con asteroides. En realidad estaban bromeando ella y Jorge Javier con el nombre de su antigua compañera de dúo artístico y los selenitas, habitantes imaginarios de la luna. Parecida inocencia a la demostrada por Antonio Canales explicando que los Reyes de España también ven Telecinco, porque son personas normales. Resulta que Felipe VI le preguntó en un acto si pasaban tanto hambre como parece en Supervivientes. Le vi entusiasmado con su propia anécdota.

Si bien son los únicos jóvenes (junto a Mario Jefferson), es obvio que necesitamos separar el trío de Anita, Manuel y Gloria. Porque los dos últimos son hermanos y eso es como concursar con un ángel de la guarda mientras los demás lo hacen con un diablo burlón. Por muy bien que se lleven Carlos y Cristina, o Belén esté pasando un momento de dulce con Carmen, todos sabemos que terminarán tirándose de los pelos (no es textual). Sin embargo, Manuel y Gloria no van a tener ni un mal roce. Además, hay que hacer todos los conjuros necesarios para gafar la tradición de que sea ganadora una exconcursante de La isla de las tentaciones. Por el momento, ya han empezado ganando la prueba para adjudicarse la suite, aunque no sé bien hasta cuando será de ellos.

Aunque lo peor del trío no es que Manuel y Gloria sean hermanos y esta fuera fugazmente cuñada de Anita, sino que el auténtico cuñado en este trío sea Manuel. Es repetidor, como los malos estudiantes, y su verborrea casi me llega a convencer en su anterior participación. Ahora veo claro que es como un charlatán de feria, capaz de vender auriculares a un sordo. O un peine a un calvo. A Lucía casi consigue llevarla a su terrenos y me temo que ahora pase igual con Anita. Se le ha visto el plumero y va a intentar llevarse lo mejor posible con ella. Me decepcionará si se deja engañar de mala manera. Por otro lado, tanta insistencia en que no sabía lo de su hermana confirma que sabía lo de su hermana.

Una vez descartada Anita Williams, veo posibilidades a Belén Rodríguez, que anoche remó a favor de manera increíble, y a Carlos Lozano por lo que mencioné antes: tenemos ocasión de redimirle del injusto resultado en la final contra una Laura Matamoros que no había salido del bucle de sus Navidades comiendo arroz blanco. Todo va a depender de que sea cierto o no el cambio por él mismo anunciado. Si no es tanto así, no descarto que se vaya a pelear con Antonio Canales. Incluso con John Guts, quien avisó que ha entrado a pelear y se confiesa estratega. No parece ir en son de paz, lo cual ya vimos cuando en la prueba por conseguir la suite abandonaba antes que nadie. También me di cuenta de que lo hizo por fastidiar a Belén y Carmen, a quienes acababa de conocer. Belén se quejó por ello, yo simpatizo un poco más con él por esto mismo.

Condiciones precarias para casi todos

Salvo los tres habitantes de la suite, van a vivir en condiciones precarias, sin poder acceder libremente a la cocina, ni al gimnasio y durmiendo en catres. Además, de sus equipajes tuvieron que seleccionar las pocas prendas que entrasen en el petate de cada dúo o trío. Fueron ellos quienes eligieron petate y cada uno tenía una cuerda de distinto color en el cierre. Dos de los colores tenían premio de cara a las próximas nominaciones, que apuesto se producirán este mismo domingo. Sonia y Mario tendrán el poder de la nominación directa, mientras que Raquel y Antonio podrán salvar a un nominado.

Moleskine del gato

No se me ocurre otra cosa para cerrar este primer análisis que diciendo esto tan típico: tenemos edición, amigos. Espero y deseo que esta nos dure más que la anterior. Bastante más, incluso. Esto también depende de nosotros, mal que nos pese.

[Todas las imágenes de este texto han sido capturadas por el autor]