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Cristina Piaget, ha nacido una estrella

Cristina Piaget y Carlos Lozano se han coronado en tres días como reyes del reality. Ella como principiante, apenas llegada al género, y él como experimentado exconcursante. Con Cristina la sensación es de ha nacido una estrella, mientras que Carlos Lozano tan solo confirma lo que ya sabíamos.

Cristina Piaget maquillada para el late night del sábado noche. telecinco.es

Analizar ‘realities’ es para el gato tan satisfactorio como formar parte de ellos para sus concursantes. El placer de ver frente al de ser visto.

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Una regla no escrita del buen concursante de Gran Hermano es no concentrar la inquina generalizada de la mayoría contra un rival, especialmente si se hace desde la injusticia o la exageración. Cuando esto sucede, una parte importante de la audiencia se pondrá del lado del odiado. Esto resulta infalible siempre y cuando no sea provocado ni promocionado por el interesado. Además, si hay algún compañero (con solo uno basta, de hecho mejor que así sea) que se pone de parte del débil, le comprende como nadie y le defiende de los demás, ambos tendrán muchas posibilidades de durar en el concurso, incluso de optar al premio final. No pondré ejemplos pasados porque están en la cabeza de todos. En algunos casos que recuerdo terminó ganando el concursante víctima de la mayoría y en otros su único defensor real.

Responden a la descripción anterior Cristina Piaget y Carlos Lozano. Ella se ha convertido en la concursante revelación. Resulta confortante y sorpresivo que un personaje casi olvidado y con un perfil mucho más discreto que otros haya sido capaz de merendarse al resto dando mucho más que hablar y manejando a su antojo la situación en estos primeros días. Gracias a Cristina estamos teniendo un principio de edición espectacular. Si a eso añadimos que el programa de anoche disfrutó de una tensión única junto a buenos vídeos de la convivencia, estamos ante un GH Dúo prometedor que me hace recordar los mejores tiempos del formato. Por otra parte, si con Cristina tengo la sensación de que ha nacido una estrella, Carlos Lozano tan solo está confirmando lo que ya sabíamos y esperábamos de él.

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Se sancionan ellos solos

Pensé que Piaget tenía la cabeza entre las nubes hasta que el sábado se revolvió contra John Guts y le dijo: “Estás inoculando veneno”. Se había enfrentado ya a Sonia Madoc y, de manera mucho más contenida, a Belén Rodríguez. Pero fue en el momento que describo cuando vi que Cristina había venido a servir. Y ya lo creo que está haciéndolo. Mientras que en la suite están “los bebés”, como dicen Carlos, Belén y Carmen, el mexicano parecía que iba a ser el esperado experto en realities de supervivencia, duro y combativo, pero anoche decepcionó quejándose en exceso del líquido viscoso que le estaba cayendo por encima. Cuando el ‘súper’ recordó a John Guts (al que Belén llama “Tadeo”¨) que le habían dado unas gafas contestó que las tenía en la mano. Es como esos que llevan el casco de la moto en el codo. No sorprende que en esté escrito pueda subir a un altar tanto a Cristina como a Carlos dado el nivel del resto.

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Dicen que Cristina debió reconocer a la primera que cogió comida indebidamente, pero ellos no son capaces de aceptar la propia condición. Cristina apeló a los estudios y se ofendieron porque, según Anita Williams, les llamó ignorantes. No sé si lo serán, pero el jueves pasado a ella, a Manuel González y a su hermana Gloria les sonaba a chino lo de Groenlandia que les mencionó Jorge Javier. “¿Qué es eso de Groenlandia?”, preguntaba Manuel con cara de extrañeza. Pero el nivel no se demuestra sabiendo o no lo que es Groenlandia y por qué está de actualidad, sino evitando darle bombo a un fallo de prueba cometido por una compañera. Se quejan de que les van a sancionar por lo que comió de más Cristina, pero son ellos quienes se están sancionando con semejante torpeza.

Se sancionan ellos solos porque cuando un compañero comete un error de prueba o hace algo que no debe lo que deberían hacer para intentar evitar malas consecuencias para todos es taparlo disimulando en lo posible. Probablemente eso no hubiera evitado que la organización reaccionase como lo ha hecho, pero no deberían dejar de intentarlo. Es una torpeza máxima pasarse una hora hablando de un robo de comida casi anecdótico. En cuanto a la mentira inicial de Cristina, lo cierto es que fue ella misma la que detalló lo sucedido cuando fue pillada tomándose una tila doble, con un par de narices. Semejante desfachatez contrasta con su reacción posterior. Anoche estaba preocupada porque se llegó a pensar que iba a ser expulsada del programa por esto.

Lo cierto es que si no llega a ser por Belén tal vez no hubiera trascendido el error de prueba de Cristina. Ella fue quien contó lo sucedido igual que luego fue a compartir con todo el grupo la acusación de aquella a John sobre que había utilizado el rotulador de la prueba para escribir su nombre en una lata de comida (de las que sí pueden comer los que no disfrutan del privilegio de la suite). Estaba equivocada Cristina porque John tan solo había utilizado una etiqueta con su nombre de sus cosas personales para ponérselo a la lata. Belén se ha revelado como una colaboradora necesaria en esta trama, lo cual llama la atención a algunos por considerarlo poco apropiado en una experta en realities. Discrepo porque sin ella igual nos habríamos perdido el glorioso fin de semana vivido, por lo que está sirviendo tanto como lo está haciendo Cristina.

Es cierto que a Belén Rodríguez le está perjudicando ponerse del lado equivocado, lo cual demuestra que está dejándose llevar. Prefiero que la experta se comporte como es a que mida sus actitudes todo el rato con mentalidad de concursante. La Belén de verdad seguramente haría lo que ha hecho, aunque la gran analista de realities se habría frenado para terminar actuando de manera completamente diferente. Me gustará verla también en esa tesitura, pero por el momento prefiero conocer a la Belén más auténtica y tiempo habrá de verla medir sus pasos de manera cautelosa, algo que no está haciendo y tanto se lo debemos agradecer.

Solo Antonio Canales, Carlos Lozano y Raquel Salazar quitaron hierro a la situación

No se sabe cuál va a ser la sanción al grupo por el fallo de prueba de Cristina, pero lo común en estos casos es que afectase tan solo a la resolución de la propia prueba semanal. Ya fueron avisados de que un error como el cometido supondría no superar la prueba. Creo que con eso bastaría, por lo que no puedo pensar en una sanción dura, ni mucho menos. Creo que será algo tan leve como lo correspondiente a coger un puñadito de cereales y un par de incursiones más, tanto al frigorífico como a la suite. Las “matriarcas” (Carmen Borrego y Belén Ro), por su experiencia y dominio del medio, deberían haber puesto un poco de sensatez evitando el vapuleo al que fue sometida Cristina. Anoche quería Manuel subirse al carro presumiendo de haberse interesado por cómo estaba, pero solo Antonio Canales, Carlos Lozano y Raquel Salazar tuvieron suficiente mano izquierda para intentar quitar hierro a la situación.

Lo que más les molesta de Cristina Piaget es que después de discutir con Sonia Madoc por una lavadora o ponerse a casi toda la casa en contra por lo de la comida sea capaz de reírse al decirle a Mario Jefferson que esa casa le parece un manicomio. O que esté tan ricamente haciendo estiramientos de pierna tumbada en la cama. Esto les desconcierta y enfada más que unos cereales robados. Cuando Anita hacía de fiscal agresiva y condenaba a Cristina casi sin escucharla no se estaba acordando de cuando ella robó en Supervivientes, fueran las veces que fueran. Me da la impresión de que bastantes concursantes no se han dado la oportunidad de conocerla.

Carlos Lozano es un show

Sonia y Anita traspasaron anoche los límites de lo tolerable cuando hacían feas insinuaciones sobre Carlos solo porque este se había acercado a Sonia advirtiendo que la nominará. Avisar a quién se va a dar los tres puntos no se puede considerar una amenaza, salvo que se quiera exagerar de manera tendenciosa. Estuvo bien anoche Carmen Borrego censurando las palabras de estas dos concursantes, que habían utilizado un término no aplicable y fuera de lugar para referirse a Carlos. Aunque este no se debería preocupar porque anoche dio un salto de gigante para acercarse al maletín.

Es cierto que Carlos Lozano en un show, pero me niego a pensar que su ‘confesionario’ en directo de anoche fuera una actuación. Ya sé que fue chico Almodóvar, pero su trayectoria en la interpretación es tan poco lucida como la de Cristina Piaget. Merecería un premio Goya si no fueran auténticas cosas como la voz temblorosa o los ojos inundados en lágrimas. Ya había llorado el sábado, igual que lo hizo Antonio Canales. Este recogía cable anoche y se desmarcaba de Cristina, pero Carlos siguió del lado del más débil. No hubiera dudado que lo haría. La actitud de Carlos brilla especialmente frente a la de Belén tratando de hacer el vacío a Cristina diciendo: “Vamos a hacer todos como que no existe, directamente la ignoramos como si se hubiera ido de la casa esta misma tarde”.

“En la vida hay que estar con quien hay que estar, y esto en Gran Hermano” […] “No tienen corazón. Ella tiene sus cosas, pero es muy injusto lo que están haciendo. Es triste y eso me entristece. Quiero que mi compañera está bien. No puedo con las injusticias” […] “Si hay un compañero con problemas, aunque sea una persona que no conozcas, hay que estar con ella. No vayas a degüello a por la gente que tiene problemas. Qué poca sensibilidad esta gente” […] “Si le pasase algo seguramente la pisarían. ¿Tú has visto eso alguna vez? Porque yo no. Yo no soy así. Uno a uno, si puedo, vais a ir a la calle”. El vibrante discurso de Carlos Lozano, con la imagen de Mónica Hoyos emocionada en plató, es ya historia de la televisión. Y un órdago como concursante. Impresionante que todo esto haya sucedido en apenas tres días.

Moleskine del gato

Belén ya hace cálculos de cara a las primeras nominaciones. Dice que deben aliarse con el otro trío, los de la suite. “No podemos ir contra los jóvenes”, afirma. También quiere sacar la de casa a John, para lo cual el trío tendría que poder autonominarse.

Manuel le pregunta a Belén sobre sus detractores, a lo que ella responde: “Tengo veinticinco mil bloqueados en Twitter (ahora X)”. Si algún día se le ocurre indultar a todos sus bloqueados puede pasar varias jornadas de trabajo haciendo eso nada más.

Sandra Barrios, concursante de la edición de La isla de las tentaciones que acaba esta misma semana, entrará en la casa el próximo jueves. No lo hará sola. Tampoco serán los últimos que se van a incorporar, por lo que pude entender. Me parece inteligente que no entren todos la primera noche, lo cual provoca en el espectador cierto desconcierto y saturación.

[Todas las imágenes de este texto han sido capturadas por el autor]