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GH DÚO

Cristina Piaget amaga con abandonar la prueba y Sonia Madoc, la casa

Las amenazas de abandono empiezan a convertirse en rutina. Tras el amago de Belén Rodríguez, ahora es Cristina Piaget quien amenaza con hacer peligrar la prueba, mientras Sonia Madoc duda si continuar en la casa.

Cristina Piaget se disfraza de planta para pasar inadvertida
Cristina Piaget se disfraza de planta para pasar inadvertida. telecinco.es

Analizar ‘realities’ es para el gato tan satisfactorio como formar parte de ellos para sus concursantes. El placer de ver frente al de ser visto.

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En este GH Dúo van a tener que poner las reglas de otro protocolo de abandono que no es de la casa. Y es que se repiten las amenazas de abandonar la prueba. Si el lunes era Belén Rodríguez quien hacía amago, ayer fue cosa de Cristina Piaget. En realidad, fue un “sujétame el cubata” porque preguntó en el baño si la penalizarían por decir que iba a abandonar la prueba y Manuel González contestó eso tan peligroso de “a qué no te atreves”, o algo similar. Enseguida fue al salón, convocó a todos y empezó a vacilarles con que dejaba de subirse a la montaña, o sea, de hacer la prueba. Es obvio que recogió cable rápidamente y poco después estaba en subida a esa ladera de madera.

No todos acudieron a la llamada de Cristina porque Sonia Madoc andaba decidiendo si abría el protocolo de abandono clásico, el que termina con el concursante fuera de la casa sin necesidad de nominaciones ni de que la audiencia vote. Estaba muy afectada la cantante y pasó así casi todo el día. Media casa la consolaba mientras Cristina proponía repetidamente que le preguntasen si quería ser nominada por todos el jueves. Como bien observó Belén Rodríguez, se notan las ganas que tiene de perderla de vista. Carmen Borrego le dio el mejor apoyo y John Guts el más singular.

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Que te traten con el cariño de Carmen Borrego a Sonia Madoc

Si un día necesito que un desconocido me ofrezca su apoyo y su cariño para intentar levantarme el ánimo elijo que sea Carmen Borrego. Hay palabras y abrazos que curan, justo lo que vi en esta ocasión de esta concursante a su compañera de encierro. Más mérito tiene que sea precisamente quien el día anterior estaba llorando y con dificultades para superar la situación. Coinciden varios concursantes en que los primeros días estaban desubicados y les ha costado dejar atrás esa especie de mareo raro hasta terminar de aterrizar en la casa de verdad y hacerse con la situación. Creo que eso está sucediendo con Carmen y Sonia, todavía en proceso de adaptación.

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Luego están los consejos de John Guts, que requieren un análisis en clave de estrategia de juego. Este concursante pasa todo por ese prisma, lo cual no es necesariamente malo, pero tampoco creo que ayude a su compañera. Él diciendo que esto es un juego (y no le falta razón) y Sonia hablando de sus problemas para adaptarse, de que no encuentra a casi nadie afín (solo Carmen y Belén, que son de su edad; y Anita Williams, que la recuerda a ella misma cuando tenía su edad). Estaban hablando en lenguajes diferentes.

Intentando interpretar esa torre de Babel que montaron ayer John y Sonia en la cabaña del jardín, logré identificar lo que son para el mexicano las tres fases por la que Sonia debe pasar para salir de su mala situación actual. Serían estas:

1.- Respirar hasta que note que está respirando y todo está bien. Entonces pasar al siguiente paso.

2.- Repetirse constantemente que eso no es la realidad, que ella tiene una vida fuera. Una vez conseguida la estabilidad se va de cabeza al tercer paso.

3.- Darse cuenta de que están dentro de un juego. Y, dado que es un juego lo que toca es ponerse a jugar.

Carmen Borrego abraza a Sonia Madoc

Debo decir que no me parece mal el manual de John, solo que igual no ayuda mucho pensar que están en un juego de hiperrealidad. Tampoco voy a discutir si es así, pero creo que a Sonia le benefició más el abrazo de Carmen. Solo pondré la objeción a lo de respirar hasta notar que lo está haciendo. Si para Sonia eso no es inmediato es que tiene un problema importante. El manual de John tiene un corolario adaptado a su conveniencia. Dice que el truco es “poner la pelota en la cancha del otro cabrón”, y pregunta para contestar él mismo: “¿Por qué viene Carlos a hablar contigo? Porque se siente mal”. Concluyendo con este consejo: “Desmenuza la factura como te he explicado. Deja que hable (se refiere a Carlos) y luego que te importe un pito”.

Sonia Madoc no quiso contradecir a John Guts, supongo que por no perder su principal apoyo en la casa. Aunque debió darse cuenta de que aprovechó su momento de bajonazo para inocular veneno, como le dijo Cristina Piaget. Y su víctima era una vez más Carlos Lozano. Parece tener prisa por eliminar a ese rival. Me atrevo a decir que es Carlos su enemigo real y no Cristina. Con esta tuvo una nueva discusión ayer. Me llama la atención que cuando la modelo puso en valor tener estudios le acusaron de haberles llamado ignorantes, sin embargo, nadie se quejase cuando John le decía a Cristina que le conteste cuando haya leído tantos libros como él. “Te falta léxico”, le dijo. A lo que Cristina contestó que siempre dice lo mismo, recordando su término “chouser” (de hacer shows), del que quiere proponer su entrada en el diccionario de la lengua española.

¿Es John Guts un mentiroso?

El lunes muy temprano hablaban las “matriarcas” (Carmen Borrego y Belén Ro) de que John Guts se ha inventado un personaje irreal y le está costando mantenerlo. Tengo dicho que el mentiroso debe tener muy buena memoria y no parece ser el caso de este concursante. Dice Belén que el otro día le dijo a alguien que no tenía madre y luego se ofendió mucho cuando Carmen le dijo “que te aguante tu madre”, o algo así. Parece que le han pillado en alguna otra contradicción. De momento, sabemos que no se llama John Guts. Su nombre real es Jonathan Gutiérrez. Se empieza cambiando el nombre y se termina de concursante en GH. Me inquieta que apenas se quite las gafas. Mi yo más cercano a la poligrafista Conchita necesita ver los ojos para saber si miente o dice la verdad.

John Guts o cómo traducir todo al lenguaje de la estrategia en el juego

El caso es que Belén no traga a John y Carmen diría que menos todavía. Veo más conversaciones normales entre estas y Cristina que con su compañero de trío. Otra cosa es que estén un poco obsesionadas aquella y le saquen punta a todo. Belén se quejaba casi sin haber puesto un pie en el suelo de que Cristina se hubiera levantado antes que nadie y aprovechase para ducharse. Tienen establecidos unos turnos y a Belén le toca cada mañana la primera, según parece. Aparte de que es discutible semejante privilegio (y de manera vitalicia), Cristina no parece haber hecho nada grave. Lo decía así Manuel: “Tampoco lo ha hecho tan mal, ¿no? Se ha levantado antes que nadie y se ha duchado”. Obvio.

Cristina y sus “cristinadas”

Belén Rodríguez adornó su queja con dos “cristinadas” que le dijo su compañera cuando abrió la cortina de la ducha y se la encontró dentro. Parece que le pidió salir de inmediato y Cristina contestó: “No vayas a querer entrar con la meada que acabo de echar”. A lo que añadió: “Y deja ya de mirarme el chichi”. Cito de memoria, pero dijo “chichi” con toda seguridad. Según Belén, lo de la meada y lo del chichi son provocaciones. No hace falta llevar la torta de años analizando Gran Hermano para darse cuenta de tal cosa. Seguramente Cristina diría que provocación es mirarle el chichi. Cada cual con lo suyo.

Carmen ha urdido un plan para librarse de Cristina, aunque me parece igual de fallido que la petición de Antonio Canales al super para que el programa la nomine directamente como sanción por su error de prueba. Veremos cuántos errores más les cuentan y si al final la pierden por eso o por más cosas. Lo que propone Carmen es esperar a que Cristina se meta en la sala de confesiones, que alguien cierre con llave y se desprenda de ella. Algunos deberían desprenderse no de una, sino de las siete llaves, como en el libro de Rovira y Trías de Bes. Llaves simbólicas para librase de algunas cargas, como la llave del pensamiento (cuestionar creencias heredadas y prejuicios que limitan la percepción de uno mismo y la realidad), del juicio (desafiar normas sociales y morales impuestas que chocan con la dignidad personal para vivir con coherencia) o de la entrega (liberarse de personas tóxicas y relaciones manipuladoras donde la entrega se convierte en una deuda). Esto vale más que el manual de John Guts.

Belén Rodríguez habla con Antonio Canales

Moleskine del gato

Belén ha intentado prever lo que puede pasar este jueves. Como si fuera Rappel, se marcó la predicción de que van a quedar nominados Cristina y Carlos, aparte del trío formado por John, Carmen y ella misma. Completa el ejercicio de precognición con que el primer salvado va a ser Carlos. Solo Mario Jefferson discrepó para meterse él también en el grupo de quienes saldrán a la palestra. Viendo el panorama no descartaría que salieran nominados casi todos.

De poco vale que Carmen convocara el otro día a todos para pedirles que coman solamente en el salón, evitando hacerlo en dormitorio y baño, entre otras cosas por no añadir el olor de la comida a los inevitables olores corporales producto de meter a dormir nueve personas en la misma habitación. Pues bien, no es el dormitorio ni el baño, pero anoche Antonio Canales estaba cenando en la lavandería. A él le gusta comer en cualquier sitio menos donde Carmen cree que deben hacerlo.

Carlos y Cristina se metieron en la cabaña para intentar resolver sus problemas. Ayer él se levantó un poco girado con su compañera y amiga. Por eso cuando discutían en la montaña le hablaba a gritos. Luego confesó que lo había hecho a propósito para ver si le bajaban un poco los humos. No sé si llegaron a una entente cordiale, pero vi a los dos comenzar la conversación sin ocultar aquello que les ha molestado del otro. No es mala forma de abordar los problemas.

Cristina Piaget y Carlos Lozano intentan resolver sus problemas
[Todas las imágenes de este texto han sido capturadas por el autor]