Doce concursantes, pero solo un tema: Cristina Piaget
Usan a Cristina Piaget como salvavidas narrativo. En vez de crear tramas propias, recurren al nombre más rentable de la casa. Y así este GH Dúo se está convirtiendo en un eco constante de la misma conversación.
No es que Cristina Piaget monopolice GH Dúo, sino que los demás descargan en ella todo el peso del programa, incapaces de aportar por sí mismos. En la casa hay más concursantes, más historias y más conflictos posibles, pero todos parecen haber encontrado la misma salida fácil: convertir a Cristina en tema único y exagerar la reacción a todo lo que hace o deja de hacer. Puede que ella lo haya buscado en parte, pero no creo que llegase nunca a pensar en estar en boca de todos… todo el rato. A casi todos los demás les debe resultar más cómodo hablar de Cristina que exponerse y jugar
Si en realidad quisieran olvidarse de ella no le habría escondido Manuel su neceser. Es como si se les hubieran acabado los motivos de conflicto y tuvieran que dar un balón de oxígeno a quien es némesis de casi todos. Por el momento, mantiene al apoyo de Carlos Lozano, que ayer le proponía acabar con los demás compañeros de concurso. “¿Quieres que les echemos a todos de uno en uno?, vamos a hacerlo”, decía el presentador a la modelo. Esta dice que solo salva a dos personas, está claro que uno es Carlos y apuesto a que Raquel Salazar es la otra. Al menos la matriarca de los Salazar no hace el vacío a Cristina, tratándola como una más.
No tienen motivos suficientes contra Cristina Piaget
Parto de la idea de que Cristina es en parte responsable del discurso unánime de la casa. Si hablan de ella es por algo, aunque desde el principio han tratado algunas de sus cosas de manera exagerada. No está prohibido que estén todos en su contra, ni que la vayan a nominar de forma masiva. Tampoco hay impedimento alguno para que cada cual decida si se relaciona más o menos con ella. Ahora bien, la actitud que está teniendo el grupo ofende a la retina de quienes no seríamos capaces de hacer el vacío a nadie y promover una actitud tan deshumanizada. Es especialmente lacerante que algunos pretendan convertir lo que debería ser una decisión individual en una actitud grupal. Ayer escucharon a Raquel hablar con Cristina e inmediatamente la llamaban para pedirle que dejase de darle conversación con la excusa de que no había subido a la montaña (la prueba semanal).
Da un escalofrío al ver de lo que es capaz un pequeño colectivo de personas que están conviviendo. Más aún si vamos al fondo del asunto. Por muy molesta que resulte Cristina Piaget, no se puede decir que tengan motivos suficientes para tratarla con tan poca consideración. Comer lo que no tienen permitido es algo que no solo ha hecho Cristina. Sin ir más lejos, ayer mismo se metían en el retrete Anita Williams y Carmen Borrego, saliendo esta al poco con mascarilla. Me apuesto el neceser de Cristina si no le dio algo de comida. Pero eso no perjudica a todos ni pone en peligro la consecución de la prueba semanal. ¡Claro que no!
Si Cristina tira basura sin poner bolsa se carga las culpas aunque ya hubiera basura en el cubo. Si no se incorpora a la prueba porque todavía no ha desayunado le montan un dos de mayo, cuando Carmen la dejó de hacer porque quiso y Belén tres cuartos de lo mismo. Si Sonia Madoc se pone a cantar la reacción es tipo “qué ilu, Mari”, pero si canta Cristina mientras se ducha les parece inaguantable. Confieso que pienso eso mismo escuchando a ambas. Que Manuel esconda el neceser de Cristina y no revele nunca el escondrijo (tuvo que descubrirlo ella) es un gesto más, no más importante que el resto. Si acaso tiene el añadido de que no deja ser una perturbación de la posesión, por utilizar términos más o menos legales. Y una chiquillada sin gracia, hablando en román paladino.
Al ser grupal, la actitud de la mayoría resulta especialmente llamativa
Hay algo más que convierte todo esto que cuento en algo menos estético, y es que muchas de las actitudes sean en grupo. No es lo mismo que Cristina se meta papeles en los oídos (se supone que para no escuchar) que cuando lo hacen Carmen, Manuel, Gloria, Anita y John. Además de que estos lo hicieron antes y Cristina tan solo repite la tontería, es más llamativo que se pongan varios de acuerdo para despreciar a un tercero. Nada que ver con una sola persona despreciando a todos los demás. El primero de los casos no tiene los tintes de intimidación, incluso hostigamiento de un grupo contra una sola persona. Les pierde esa especie de matonismo.
Sorprende que no les cueste nada comportarse así. Como si estuvieran acostumbrados a ello. Algunos encubren su mala intención con una apariencia bromista (en eso es especialista Manuel), pero no cuela. Si observasen la situación desde fuera no actuarían así. No todos, al menos. A vista de pájaro tendrían otra opinión sobre lo que están viviendo. Ojalá tuvieran ese desapego emocional, aunque fuera solo un rato. Aunque para nosotros mejor que no sea así. No deja de tener algo de hipnótico comprobar a un grupo equivocándose a todas horas y sin ninguna perspectiva de cambio. Lo único que puede hacer dar un giro importante a la situación es el cansancio del grupo si Cristina logra ir superando nominaciones, especialmente si es de manera holgada. También puede disipar el monotema la entrada de nuevos concursantes.
La cosa puede ir a peor tras la entrada de Sandra Barrios… y compañía
Porque no olvidemos que esta noche entra Sandra Barrios, una de las grandes protagonistas de edición de La isla de las tentaciones que está a punto de acabar. Y no irá sola, sino que lo hará en dúo o trío, como era de esperar. Los nuevos concursantes pueden protagonizar un cambio de rumbo en la casa y lograr que deje de tener un tema único el grupo. Se me antojan necesarias nuevas tramas y no estar siempre pendiente de la misma concursante, a imitación de lo que están haciendo sus compañeros en la casa. Aunque ese cambio del que hablo no tiene porque derivar en una casa más tranquila. Si tenemos en cuenta los antecedentes de la nueva concursante más bien diría que la cosa puede ir a peor. Terminarán echando de menos esta primera semana.
Repito que Cristina también podría purgar sus pecados. De acuerdo que lo de la manzana que fue de todo menos una manzana está mal. También le resta autoridad para protestar por lo del neceser que le coja el palosanto a Anita, aunque esta autorizase a todos para que lo encendiesen cuando quieran o necesiten. Y está claro que muchas veces tiene intención de provocar, que sabe bien hacerse la tonta o simular que no conoce las reglas del programa cuando en otras ocasiones demuestra haberlo seguido más de lo supuesto. O sea, no es un hermanita de la caridad. Lo cual no quita para que Belén la llame “bruja” y luego parezca escandalizarse cuando Sonia le cuenta que idéntico término se lo ha dedicado a ella Cristina. O jugamos todos o se acaba la partida.
John Guts es un lobo con piel de lobo
John Guts es lo que parece, o sea, un lobo con piel de lobo. No engaña nada, aunque a veces escuchándole hablar el lobo parece todavía más peligroso de lo que cabía esperar. Especialmente cuando lo hace en esos monólogos ante la cámara, él solo ante la audiencia. Siendo coherente no podría decir que me parece mal porque he defendido el derecho de otros concursantes a hacerlo. Es una manera lícita de sustituir al ‘confe’ sin necesitar alguien escuchando del otro lado. Lo que me ofende un poco es el tono empleado por el mexicano. Por ejemplo, cuando refiriéndose a Belén decía lo siguiente: “Está bien que esta mujer tenga lengua, pero ni siquiera vale para mi verga, güey”. A ver, un poquito de por favor.
De Mario Jefferson diría que no es tan cordero como parece, pero tampoco llega a ser lobo. Demasiada poca cosa como concursante, a pesar de lo que mucho que prometía. Ayer Sonia le preguntó en la cabaña si le cae mal o algo. Su respuesta fue tan disuasoria como poco convincente. Se supone que no, pero en lugar de dejárselo claro prefirió aprovechar para cargar contra Carlos. El presentador es su bestia negra. Le molesta hasta que le diga “eres un artistazo” cuando se cruzan por la casa. Igual me voy a aventurar demasiado, pero puede que le repelan las mentiras. O algo.
Moleskine del gato
Carlos Lozano confesó sus nominaciones a Belén Rodríguez. Cristina Piaget dará las razones por las que meterán tres puntos al trío de Belén, dos a Sonia Madoc con Mario Jefferson (aunque por Sonia), y un punto a los moradores de la suite (principalmente por Anita). Carlos solo apuntará sus razones en el caso de Sonia, dejando el resto a su compañera. Sonia ya había oído los nombres afectados curioseando una conversación anterior en el cuarto de baño. Y se lo había adelantado a Belén. Por lo que parece, el trío de Anita se salvará de ese solitario punto porque parece que solo nominarán con 3 y 2 puntos.
Esta noche tenemos una fiesta y aunque estemos al principio de la edición pinta a que va a ser una gala de vital importancia. Serán las primeras nominaciones, además en la privacidad de la sala de confesiones, como debe ser. Harán prueba para asignar los nuevos habitantes de la suite, podrán usar los privilegios de la salvación (Raquel Salazar y Antonio Canales) o la nominación directa (Sonia Madoc y Mario Jefferson) y conoceremos la resolución de la prueba semanal. ¡Pero habrá más cosas!, sobre todo la entrada de nuevos concursantes. Qué no falte nadie porque pasaré lista.
