¡Golpe de estado! Dan la prueba por perdida
Un mes de encierro y la casa ya funciona como un campo de batalla donde la comida es poder y la convivencia pura ficción. Entre panes desaparecidos y golpes de estado fallidos, sigue apareciendo lo peor de cada uno.
Se ha cumplido ya un mes de encierro, lo cual significa que llevan un mes discutiendo por la comida, escondiendo comida, descubriendo comida escondida y robando comida. Todavía tenía el valor Raquel Salazar de decir ayer que Cristina Piaget tiene obsesión con la comida. Es el mayor caso de ojoviguismo (persona que ve la paja en el ojo ajeno, pero no la viga en el propio) que he conocido. El primer campo de batalla es la comida y el segundo las pruebas semanales, de las que depende el primero. Si no ganan las pruebas el presupuesto baja y tienen menos que comer. De todas formas, mi sensación es que cuanto más tienen mayor es el conflicto. Es decir, más discuten, más esconden, más descubren lo escondido y más roban. En resumen, más se obsesionan.
Ayer hubo tensión por la comida, para no variar. Y eso que el programa les regaló un desayuno especial, debe ser por lo mucho que hacen caso a las indicaciones sobre no faltarse el respeto, escuchar al otro y comportarse como si fueran personas educadas. Que si me hago yo los huevos, que si quiero mis dos lonchas de bacón, que si me han quitado el trozo de pan que escondí… Y también hubo conflicto con la prueba. Convencidos de que está perdida, supuestamente por culpa de Belén Rodríguez, los ratoncitos (el grupo de las tentaciones, con mamá Raquel y papá Canales, más conocido como “el faraón”) daban un “golpe de estado”, según lo calificó Carlos Lozano. Asaltaron el lugar de Belexa y se hicieron temporalmente con el poder. Si les dan la prueba por superada será un milagro mayor que la multiplicación de los panes y los peces, cosa que no les vendría nada mal.
La primera imagen que vi por la mañana fue Antonio Canales recuperando comida escondida de la época que había un cráter en el salón y les daban latas de conserva. ¿No es flipante? Casi al mismo tiempo, Gloria González y Raquel Salazar hablaban de sus tres bestias negras. A saber: Carlos, Cristina y Belén. En medio de la conversación aparecía en el dormitorio Carlos y al salir comentaba lo que hablaban en ese momento. Creo recordar que llamaban despechada a Belén o a Cristina, no sabría decir. Entonces saltaba como un resorte Gloria a grito pelado diciéndole a Carlos que se lo dijera a la cara en lugar de ir contándolo por ahí. Porque, claro, ellas estaban diciendo a la cara lo de la mujer despechada, la obsesión con la comida y demás lindezas que habían estado comentando recién despiertas. Quieren que les hablen en público para ellas seguir confeccionando trajes en privado.
Más madrugadoras habían sido Anita Williams y Cristina Piaget, que ya se habían enfrentado en la cocina porque aquella le sugirió que se dedicase a limpiar aprovechando que la prueba estaba suspendida. Supusieron que no habría prueba en todo el día, pero fue tan solo un rato en la mañana. A Cristina no le gustó que la mandase a limpiar, lo cual es lógico, aunque está bien pensado que mientras no tuvieran las obligaciones de la prueba aprovechasen para dedicarse a la limpieza del hogar. Lo peor vino luego, cuando presenciamos una nueva muestra de acción coordinada con el fin de acabar con los nervios de una persona. En esta ocasión hacía percusión Canales con cuchara golpeando taza metálica, instrumento no homologado todavía. Le acompañaba el coro de bailarinas amateur formado por Anita y Gloria.
Poco coraje tienen para necesitar ir en grupo contra una sola persona, cosa que hacen con frecuencia. Se quejaba más tarde Manuel de que Cristina hubiera entrado cantando al baño estando él. No se da cuenta de la diferencia importante entre que alguien cante por la casa y que lo hagan en comandita varios de sus habitantes con la evidente y nunca negada intención de sacar a alguien de sus casillas, para ver si así se quitan de en medio un rival. No se puede ver con los mismos ojos que alguien se enfrente a varios enemigos a la vez y que varios vayan a atacar al enemigo común. Lo primero revela valentía y lo segundo es de un matonismo que tira para atrás. Además de poco gracioso y terminar haciéndose incómodo de ver.
Información del exterior
Se quejaba Gloria el pasado fin de semana de que Belén estuviera dando información del exterior a Carlos y Cristina. Al parecer, Carlos contó que había estado haciendo un vídeo para su hija porque Belén le dijo que hay muy pocos vídeos de esos suyos. Digo yo que no hace falta haber estado fuera para saber tal cosa. De todas formas, estoy seguro de que tiene razón Gloria y Belén ha contado cosas. Si lo ha hecho en público, como cuando le dijo a Carlos que su hija la llama “mamá” (algo desmentido por Mónica Hoyos desde el plató), lo que no habrá contado de manera más privada. Pero volvemos otra vez a lo mismo: no es la única que ha contado cosas del exterior. ¿O es que no nos acordamos de que llevando menos de diez minutos en la casa Antonio Canales contó al regresar cómo iba de audiencia el programa? Y el share solo se puede conocer saliendo de esa casa.
La misma Anita ha debido contar lo más grande a su grupo. Eso sí, lo que haya contado lo hizo sin perder la cabeza y buscando la manera de que trascienda poco o nada. Pero no solo sabemos de aquello que podemos ver, también tenemos mucha información en lo que ellos mismos cuentan. Que yo haya visto, Anita sugirió que igual no había gala el martes pasado, cuando hasta ese momento lo daban por seguro. Ninguno de los tres concursantes que ha vuelto tras salir unos días se libra de haber contado cosas que no debiera. No sabría decir quién lo ha hecho más o de manera más grave, pero sí que nadie se salva. Por eso me parece ridículo escuchar la queja de Gloria.
Creo que el mayor defecto de ese grupo es que no creen en ellos mismos, lo cual entiendo porque a veces parecen una caricatura, la versión disparatada e irreal de unas personalidades complicadas de por sí. Manuel me llegó a engañar en la anterior edición de GH Dúo. Graciosete, generoso y conquistador, gusta de ganarse a los demás mediante el elogio o las buenas palabras. Sin embargo, en comunidad y a las malas resulta cargante con tanta chirigota y tanta coña. Manuel está seguro de que no va a ganar esto e incluso le costará llegar al tercer puesto anterior. Por eso no duda en hacer todas esas cosas que tan mal le dejan a él y peor a su grupo.
Fakenews
Se está hablando de unas palabras escuchadas a Antonio Canales sobre la situación que están viviendo en la casa. Cada cual tendrá su propia interpretación de lo que dice, aunque personalmente me cuesta entender por dónde va. Sí tengo claro que no me fio de lo que venga a decir este señor, a quien tantas barbaridades hemos escuchado en tan solo un mes. Le veo capaz de inventar lo que sea para pavonearse ante su grupo o fijar en la audiencia una idea confusa y equivocada respecto a la realidad. Me ha hecho recordar esto a la historia del atentado de Bowling Green, que nunca se produjo, pero tiene muchas posibilidades de incorporarse al imaginario colectivo como un ataque terrorista del que nadie informó en su momento, según dice el guion de esta fakenew, aunque también lo podríamos definir como bulo.
Lo de las informaciones envenenadas por oscuros intereses no es algo de este siglo ni del pasado. Ya en el siglo XVI, durante las guerras de Flandes, la leyenda negra española tuvo gran poder de convicción entre los flamencos. El poder lo encarnaba Felipe II en la distancia, con el duque de Alba desde allí mismo. Un par de siglos después seguían apegados al arquetipo español de aquella época, auténtico anticipo de la posverdad. En Gran Hermano no es tan difícil crear un bulo, y algún caso podría recordar. Lo de Canales tiene todos los visos de ser una mezcla entre verdad y mentira, y como dijo Jean Cocteau: “Decir medias verdades es mentir”.
Moleskine del gato
Después de haber limpiado el cuarto de baño, Anita se sentaba a llorar consolada por Sandra Barrios. Dice que se siente inútil por no poder hacer nada. Insisto en que esto pasaba justo después de limpiar el baño. Entiendo que está mejor del dedo porque durante la gala del domingo no la vi mantenerlo en alto. Dijo al volver que no podía bajarlo para que no se le fuera la sangre al dedo, pero he observado como solo lo hacía en las galas, no cuidando el resto del día la posición de su mano. Espero que le quiten los vendajes pronto y la siguiente prueba esté adaptada para que la pueda realizar como los demás. Esto seguro que alivia en buena medida su pesadumbre.
Ver a Carlos Lozano ayudando a Cristina Piaget en la labor de teñir su pelo para seguir siendo la Pipi Calzaslargas de esta edición me parece un gesto realmente tierno y casi lo último que habría esperado ver. Lo que estará viendo él para tener gestos de cariño como este. Ayer aseguraba que si se meten con Cristina saldrá a defenderla, pero solo entonces se va a dirigir al resto de concursantes. Cosas como esta hacen grande a quien siempre lo ha sido.
