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Otra noche movidita

Cuando la casa se tranquiliza, siempre hay quien necesita romper la calma. Esta vez, bajo el disfraz de broma, o más bien jugarreta de las que nunca hacen gracia a quien las sufre.

Manuel, cerebro de la enésima broma que no lo es. telecinco.es

Analizar ‘realities’ es para el gato tan satisfactorio como formar parte de ellos para sus concursantes. El placer de ver frente al de ser visto.

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El lunes de madrugada los ‘ratoncitos’ intentaron por enésima vez llevar al límite a sus compañeros. Les da igual lo dicho por el ‘súper’, que el domingo advertía de que deben respetar el sueño de sus compañeros. Por mucho sigilo que pusieran en una nueva “broma” les terminaron oyendo y Carlos Lozano observaba atónito sentado en su cama. Manuel González fue otra vez el promotor de una noche movidita en la casa, e igualmente repitiendo papel se desmarcaba de la broma Anita Williams. La idea, que terminaron llevando a cabo, era llenar de trastos el dormitorio, especialmente alrededor de la cama de sus víctimas. Entraron con una hamaca, la bola del gimnasio, un taburete, la freidora e infinidad de cosas. Fue Sandra Barrios la única que supo interpretar la opinión de muchos aquí fuera cuando preguntaba: “¿Tú crees que esto le va a hacer gracia a alguien?”.

Ya contesto yo a Sandra: no, gracia no hace. Y es que, como también les advertían el domingo, en este caso por boca de Ion Aramendi, las bromas solo se pueden considerar como tales cuando causan gracia a quien la hace y a quien las recibe. Si solo se divierten los primeros en lugar de “broma” se debe decir “jugarreta”, por no usar un término más incorrecto. A consecuencia de la jugarreta comentada, Cristina entraba en brote de nuevo a la mañana siguiente, y lo hacía después de haber tenido un lunes tranquilo, diría incluso que zen. Como decía Encarna Sánchez: “misión cumplida, mis chulis”. No pueden consentir que haya paz en la casa, algo funciona mal si eso sucede. Esta última madrugada volvieron a intentarlo, esta vez robando la famosa manta de Carlos Lozano, pero abortaron el plan cuando encendían la luz del dormitorio.

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La broma que no lo es acarreó una penitencia para sus promotores en la mañana de ayer. De igual modo que llevaron los trastos al dormitorio tuvieron que devolverlos a su sitio. Solo así podían desayunar porque ni la cafetera dejaron sin mover. Luego discutían cuando Anita remataba la faena diciéndole a Cristina Piaget que lleva tres días sin ducharse. “No eres mi madre”, contestaba esta, controlando bastante sus emociones. Parece que efectivamente está aprendiendo a soplar la mecha para no entrar en combustión, lo cual me parece inteligente, y un gran logro. No pudo mantener el tipo del todo, lo cual se entiende porque si no es por uno es por otro, nunca la dejarán en paz. Si no es por una cosa es por otra, da igual si es porque no le parece que cuide lo suficiente su higiene o porque ha dejado una taza sin limpiar. Todo es susceptible de ser criticado. Pero si lo hubiera hecho otra persona seguro que guardaría silencio hasta el fin de los tiempos.

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Anita humilla a Cristina diciéndole que lleva tres días sin ducharse

A lo largo del día se templaron los ánimos y Cristina terminaba hablando pacíficamente con Anita en el gimnasio. Con toda su inocencia terminaba Cristina diciendo que le gustaría mantener el buen rollo hasta el final del concurso y que decida la audiencia. Afirmaba eso unas horas después de que Anita hubiera venido a sugerir que es una cochina porque no se ducha. Aunque este tipo de comentarios lo hacen sobre amigos tanto como sobre enemigos. De Antonio Canales decía el lunes Gloria que es quien más trayectoria artística tiene (no sé si entre los concursantes de la edición o de toda la humanidad), y Juanpi Vega apuntaba: “Y el que tiene más palominos en el pantalón”. Así, sin inmutarse. Aunque teniendo en cuenta que el bailarín confesó no usar ropa interior me lo puedo creer.

La madrugada del lunes volvimos a ver a Carlos y Cristina riendo, tumbados en la cama. Igual que el viernes pasado tras la fiesta, o como otras veces anteriores, en las primeras semanas de concurso. Eso a pesar de que esa noche las últimas palabras que vi entre ellos iban sobre una amistad imposible porque según ella “dijiste que no teníamos afinidad al no ser ya dúo”. Cristina tiene asumido de que con ella es difícil mantener una amistad, ya que tiene a sus amigas abandonadas y apenas hace social. Supongo que tampoco confía en Carlos, y eso sin poder verlo todo. Esa misma noche, Carlos hacía primero planes en la ratonera para el ‘Sábado, sabadete’ (el programa que hacen cada semana, no hace falta decir qué día) y luego otros planes distintos sobre eso mismo con Cristina en el dormitorio. Su doble juego empieza a ser demasiado evidente, también para el resto de los compañeros.

“Ellos quieren que nos separemos”

Carlos no pierde el norte y recuerda lo que le dijo Belén Rodríguez poco antes de salir de la casa por segunda vez. “Ellos quieren que nos separemos”, recordaba el lunes de madrugada. “No están para eso, nuestras discusiones son cosa nuestra”, respondía Cristina. Está menos centrada que su compañero, por eso no termina de darse cuenta de hasta qué punto sí están para eso. Viven para eso, de hecho. Nada les puede hacer más felices que verlos discutidos y sin hablarse. Y cuando lo hacen no paran hasta conseguir que algo cambie. Bueno, sí hay algo más importante para ellos: provocar.

Es como eso que decía uno sobre jugar al póker, lo cual tenía como lo mejor del mundo y terminaba afirmando: “Lo de ganar ya tiene que ser la repera”. Para Manuel y su troupe provocar es lo que mejor saben hacer, y ya sería la repera que Carlos o Cristina se equivocaran reaccionando de manera violenta. Diría que lo esperan más de Cristina, con toda lógica. La prueba está en la “broma” ya comentada que orquestó Manuel en la madrugada del lunes. Luego todo lo arreglan diciendo que a Cristina no hay quien la entienda, algo a lo que se apunta Carlos sorprendentemente. Esto es tan contradictorio como ver a Anita mostrando su desacuerdo con repartir la comida a partes iguales entre todos y que justo después estuviera pesando los cereales para ver cuántos gramos correspondía a cada uno.

Cristina lo dijo muy bien el lunes: “Anita me da un poco de miedo. Es muy inteligente y sabe cómo provocar o qué decir”. Nadie ha sabido calar a esa compañera como ella, aunque ya digo en el vídeo de hoy que entiendo perfectamente a Belén Ro necesitando entrar por segunda vez en la casa y ver algunos vídeos al salir para decidir que esta semana debería ser expulsada Anita. A Cristina no le ha hecho falta tanto vaivén y ya se ha dado cuenta de que provoca igual que los demás, solo que sabe recoger cable cuando conviene. Si no sale mañana es posible que no haya otra oportunidad, porque Carlos proponía ayer a Cristina un plan de cara a las nominaciones si se salvaran los dos. ¡Quiere nominar a los hermanísimos! Carlos siempre sirviendo.

Moleskine del gato

Comentar la compra semanal que hicieron ayer Gloria y Manuel González es lo último que me apetece hacer, pero solo recupero algo sobre esto que me parece muy revelador. Ayer comieron nuggets y croquetas con patatas fritas. Como bien dijo Cristina: “Comida de niños”. Eso justo pensé yo, mi hijo de seis años habría estado encantado con el menú. Freidora a tope y alimentos ultraprocesados, lo contrario a comer sano. Cristina se quejó de lo comprado, pero Gloria parecía estar orgullosa de que tengan unas cremas de verdura, de nuevo comida procesada. Con lo fácil que es comprar un puerro, una cebolla y brócoli para hacer una crema riquísima. Fácil y barato. Al menos ayer comieron todos juntos porque era el cumpleaños de Juanpi.

Carlos y Cristina también son únicos mirando el cielo, algo que hacemos menos veces de las recomendables. Ayer veía ella dos cigüeñas y reclamaba la presencia del compañero, para a continuación hacer juntos una interesante sucesión de paralelismo entre las aves y personas de su alrededor. Las cigüeñas eran ellos dos, acercándose y separándose todo el rato, hasta que al final se terminaban dando un beso (¡ooooh!). Luego se iban las cigüeñas (¿expulsión de ambos?) y a aparecía un águila real, que en seguida identificaban como el ‘súper’. Finalmente, entraban en escena dos buitres, para ellos “los hermanísimos” González. Faltó que interviniera una cotorra y una gallina clueca, ponga cada cual sus concursantes asociados.

En el vídeo de hoy intentó responder, como ya adelanté unos pocos párrafos más arriba, a la pregunta sobre por qué tardó tanto Belén Rodríguez en darse cuenta de cómo es realmente Anita Williams.

[Todas las imágenes de este texto han sido capturadas por el autor]