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Carlos vs. Manuel, un duelo desigual

La casa se prepara para un duelo que promete ser un choque de contrastes. Carlos Lozano y Manuel González llegan a la palestra con trayectorias tan distintas que el resultado parece escribirse solo.

Carlos Lozano y Manuel González en la gala de anoche. telecinco.es

Analizar ‘realities’ es para el gato tan satisfactorio como formar parte de ellos para sus concursantes. El placer de ver frente al de ser visto.

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Salvados Juanpi Vega y Anita Williams, mañana viviremos un desigual duelo entre Carlos Lozano y Manuel González. ¿Por qué digo desigual? Porque Carlos junto a Cristina Piaget han sido los grandes protagonistas de la edición, mientras Manuel ha sido la nada absoluta. Cuando Manuel acusa a Carlos de crecerse en las galas se está viendo él mismo en un espejo y quisiera ser su contrincante. Es Manuel quien parece en las galas un gallito de corral, mientras el resto del tiempo no manda ni en la ratonera. Un día escuchó que es preferible ser cabeza de ratón antes que cola de león y se lo aplicó a rajatabla. Lo malo es que ni siquiera se le da bien sacar la cabeza entre sus compañeros más afines.

Manuel aprovecha las galas para engancharse con Carlos porque solo así sabe destacar un poco. Es ese tipo de concursante que depende de otros para poder ofrecer algo a la audiencia. En este mes y medio ha parasitado en Cristina y Carlos fundamentalmente, también en Belén Rodríguez, incluso en Carmen Borrego. Ya hay que ser gris e intrascendente como concursante para utilizar a la pobre Carmen, que estuvo de paso por la casa, pensando todo el rato en huir de allí. Por el contrario, Carlos despertó las envidias de casi todos. Con sus errores, supo atravesar la cuerda floja en que se convierte muchas veces esta experiencia, sin que pareciera estar haciendo esfuerzo alguno. Normal, si tenemos en cuenta el bajo nivel de la mayoría de sus rivales.

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Este duelo lo tiene que superar con la gorra Carlos Lozano. Bien es verdad que algo parecido pensé la pasada semana respecto a Cristina Piaget y Anita Williams, y ya sabemos lo que terminó sucediendo. Como en aquella ocasión, todos los seguidores y quienes han preferido apoyar al resto de concursantes estarán votando para expulsar a Carlos. Con una votación en positivo sería imposible que Juanpi se salvase. Lo de Anita es diferente, porque igual que consiguió engañar en la casa a Belén o a Cristina tiene engañada a parte de la audiencia. ¿Dónde están las votaciones en positivo cuando se las necesita? Este sería un momento perfecto para ello, con concursantes intrascendentes a punto de colarse en la final. Tal es el caso de Juanpi, pero también de Gloria o Sandra.

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A pesar de llevarse el voto de la mayoría de los exconcursantes, Carlos tiene que superar este escollo mañana, de no ser así tendríamos una final irrisoria. Ignoro los planes del programa, pero por todo lo dicho anteriormente pienso que tras resolverse el duelo se debería abrir una la votación el positivo de cara a la final y ser expulsado esa misma noche el menos votado. Así las cosas, volverían a nominar y el jueves saldría uno de los cuatro que siguieran en la casa, quedando tres candidatos al triunfo hasta la final, que previsiblemente se disputaría el siguiente martes. Esto es pura fabulación mía, ni siquiera conozco la fecha de la final.

En mi hipótesis sobre lo que debería ser lo que queda hasta la final saldrían dos concursantes mañana y otro más este jueves. El primero habría de ser Manuel (otra cosa sería un disparate mayúsculo). Los otros dos podrían estar entre Juanpi, Gloria y Sandra. Pongamos que queda una final entre Carlos, Sandra y Anita. Al ser en positivo se dividiría más el voto entre las dos que vienen de La isla de las tentaciones. Creo que voy a salir ya de mi ensoñación porque me ha llevado demasiado lejos. La realidad acostumbra a ser mucho más fea de como la recrea nuestra imaginación. Y a los hechos me remito: véase lo sucedido el pasado jueves.

Carlos Lozano y Cristina Piaget: una historia llena de desconfianza

A Carlos Lozano le ofenden tanto las palabras de Cristina Piaget porque está en minoría y nominado. Tras ver salir a Cristina es normal que se sienta amenazado, y realmente lo está. Por eso no se puede bajar la guardia y hay que seguir votando. Es normal que rechace cualquier comentario mínimamente negativo procedente de una de las pocas personas que habitaron la casa sin ser enemiga suya. Lo mismo que entiendo a Cristina contrariada cuando escucha a Carlos decir que se quiere cargar a todos uno a uno y no hace ninguna excepción, por mucho que ella se lo sugiera o incluso se lo pida.

No es lo peor que se ha escuchado decir a Carlos sobre Cristina. En el ‘confe’ afirmaba esto: “A pesar de los pesares, Cristina tenía su gracia”. Estoy seguro de que lo podría haber expresado mejor, sin empezar haciendo referencia a algo negativo de Cristina y terminar de manera tan poco delicada. Carlos emplea con frecuencia un tono de perdonavidas que cuadra cuando hace referencia a sus enemigos y chirría si habla de o con sus amigos. Como dijo anoche en plató Belén Ro, el obstáculo en la relación entre Carlos y Cristina es la desconfianza que uno tiene hacia el otro y el otro hacia el uno. La desconfianza no facilita una buena comunicación, más bien cortocircuita las relaciones y no las deja avanzar.

Por suerte, después de tener unas palabras algo torpes con Carlos tenía Cristina una segunda oportunidad para intentar arreglarlo y la pudo aprovechar, más o menos. No dijo nada del otro mundo en su despedida de la casa. Eso sí, fue casi más amable con sus verdugos que con quien saco muchas veces la cara por ella. Bien es verdad que en otra ocasiones la puso al pie de los caballos, probablemente temeroso ante la posibilidad de verse salpicado por un perfil claramente más polémico que el suyo. Es obvio que Carlos puso distancia con Cristina para evitar que sus reacciones muchas veces sorprendentes y poco justificables le fueran a salpicar. Cristina fue una concursante kamikaze que nunca actúo con red. Carlos, muy al contrario, mide sus actos y gusta de tener un colchoncito debajo para ver amortiguada su caída, si esta se produce.

Por suerte, en la segunda oportunidad vimos a los dos emocionados, además de mucho más amables y cariñosos. Aunque hubo algún momento que parecía torcerse, Carlos supo ponerle un poco de humor y Cristina entendió que tocaba dejar de tirar de la cuerda porque al final podría romperse. No sé si tendrán alguna relación una vez esté fuera él, y confieso que tampoco es algo que me importe mucho. Una vez más, tras la final me importará poco lo que pase. Pero creo que los espectadores merecíamos que esa historia terminase más o menos bien. Por lo que a mí respecta, me doy por satisfecho con este final, aunque también podría haber ido mejor.

Efectivamente, Carlos Lozano no tiene nada que ver con el resto

Muy revelador me pareció que saltaran ofendidos los demás cuando Carlos decía que no tiene nada ver con sus compañeros. Tiene toda la lógica si tenemos en cuenta factores como la edad o la forma de ser. No veo al presentador yendo en grupo contra nadie, por muy enemigo suyo que fuera. No se dieron cuenta de que con su respuesta a esas palabras no hacían otra cosa sino confirmarlas. Nada mejor para ver si tienen o no algo en común que ver la respuesta, como de costumbre en grupo y airada. Diría que dramatizaron en exceso. Queriendo negar la mayor estaban demostrando que Carlos tenía razón y decía la verdad. Si se lleva bien con ellos en la convivencia diaria, pero luego expresa lo poco que tienen en común protestan e intentan dejarlo en evidencia. ¿Qué dirían si tampoco se llevara bien en el día a día? Tuvimos la muestra esta misma madrugada, cuando Carlos se apartaba por completo tras el final de la gala. Tampoco así les vale. Son el perro del hortelano, que ni come la hierba ni la deja comer.

Teniendo tanta mediocridad enfrente es difícil hacer esto que recomendaba Sun Tzu en ‘El arte de la guerra’ “Si sabes pelear, pretende debilidad; si piensas atacar, disimula retirada; si estás lejos, aparenta cercanía, si estás cerca, finge lejanía. Si el enemigo tiene ventaja, embáucalo; si está desordenado, atácalo; si es poderoso, protégete”. Podría haber sido la estrategia de Carlos, aparentar cercanía estando tan lejos en todo de sus enemigos, pero ni siquiera ha sido así. Tan solo ha mantenido una cordialidad necesaria para la supervivencia. Y algo equivocado estuvo también cuando simpatizó más de lo normal con ellos. Lo mismo observé en Cristina y no me gustó que lo hiciera ninguno de los dos. Menos mal que esta última se dio cuenta al salir y anoche era consciente de algunos errores, como llorar la expulsión de Raquel Salazar. Cosa distinta es que una vez fuera muestre amabilidad con todos, cuando no cariño. A estas alturas, lo mejor para ella es decir “pelillos a la mar”.

Ambiente irrespirable en la gala

En la despedida de la gala no vi en su sitio al padre de Manuel y Gloria González. Tanto él como Raquel Salazar y Antonio Canales fueron responsables de proporcionar al programa un ambiente irrespirable. De estos dos exconcursantes dije en mi primer escrito de la temporada que destilaban veneno y agotaron todas sus reservas estando en la casa. El padre de los González tiene excusa ya que debe ser duro escuchar críticas a un hijo (dos en este caso), por muy justificadas que estén. Lo que no tiene disculpa ninguna es la mala educación, el insulto y la descalificación personal. Los colaboradores no participan en el juego y deben quedar fuera de las disputas entre concursantes. Miguel Frigenti, Belén Ro o María Jesús Ruiz están ahí para dar sus opiniones. No entienden bien dónde están y para lo que han ido los exconcursantes, familiares o defensores que se dedican a atacarles.

Situaciones como la que provocaron estas personas anoche en plató desvían la atención sobre lo importante. Personalmente, me dejó de interesar ver si superaban o no la prueba (no la superaron) o quién se salvaba porque solo deseaba que fueran expulsados de plató Salazar, Canales y el señor González. La impresentable actitud de los dos primeros no sorprende dado que se trata de una extensión natural a lo que hicieron en la casa. En cuanto al padre de Manu y Gloria solo cabe decir que “de tal palo tal astilla”. No respetan nada, con lo cual no se están respetando ni siquiera ellos mismos.

Moleskine del gato

Dice Anita que en Supervivientes engordó por culpa de una bacteria. No lo pongo en duda. Es más, me suena que esa bacteria se llama realitae melocomoto y es una rara especie que, al parecer, ha vuelto a afectarla en GH Dúo. De otra forma no se entiende que la vea comiendo siempre. Siempre que no está durmiendo, claro. Es un chiste que estuviera entre quienes acusaban a Cristina de tener obsesión con la comida. Parafraseando a Gustavo Adolfo Becquer: ¿Qué es obsesión?, dices mientras clavas en mi pupila tu pupila azul. ¿Qué es obsesión? ¿Y tú me lo preguntas? Obsesión… eres tú (es “poesía” y no “obsesión” en la versión original).

[Todas las imágenes de este texto han sido capturadas por el autor]