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GH DÚO

Carlos Lozano rompe moldes y devuelve la fe en Gran Hermano

Tras dos meses de asedio, Carlos Lozano se alza con la victoria en una final clásica y emotiva. Ganaron los buenos, y el reality que muchos daban por muerto demostró que sigue muy vivo.

Carlos Lozano poco antes de conocer el veredicto final de la audiencia
Carlos Lozano poco antes de conocer el veredicto final de la audiencia. telecinco.es

Analizar ‘realities’ es para el gato tan satisfactorio como formar parte de ellos para sus concursantes. El placer de ver frente al de ser visto.

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Como en las películas de vaqueros, podían ganar los buenos o los malos. Últimamente estamos normalizando que ganen los malos, y no estoy pensando solo en películas, tampoco en Gran Hermano. Lo más destacable de la gran final fue que ganaron los buenos por esta vez. Ganó Carlos Lozano tras dos meses de hostigamiento por parte de aquellos que no supieron afrontar de otro modo el concurso. En su vida personal seguro que son bellísimas personas, pero como concursantes algunos han demostrado ser lo peor. Si fuéramos nuevos en esto diríamos que no podían ganar Anita Williams o Gloria González, pero nos contemplan muchas ediciones a nuestras espaldas. A pesar de lo cual, siempre confíe que ganaría Carlos, especialmente desde la noche que salió de la casa Cristina Piaget.

A veces entre analizar las razones del triunfo o por qué pierden los que pierden resulta más interesante esto último. Gloria ha perdido porque ha sido una concursante poco ambiciosa, contentándose con haber llegado hasta allí y refugiada en la ratonera y a la sombra de su hermano. Anita no ha perdido por hacer daño a otros compañeros sino porque lo hemos logrado descubrir, aunque no haya sido una tarea fácil. Para mí tengo que Anita perdió toda posibilidad de ganar, cuando menos de acercarse al porcentaje de votos de Carlos, la noche que su defensora en plató dijo que debía ganar para pagarse la prótesis del dedo. Una prótesis que, dicho sea de paso, parece innecesaria. En ocasiones hay detalles que son más importantes de lo que parece y pueden determinar las posibilidades finales de un concursante. Por eso es importante elegir una buena defensa, y Carlos la ha tenido con Mónica Hoyos, acertada y correcta en todo momento.

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Una gala clásica

Han pasado casi veintiséis años, más de un cuarto de siglo, y ha tenido que ser anoche el mejor apagado de la casa de Gran Hermano. Preciosos y emocionantes instrumentos de viento en cada habitación interpretando la ‘Dulce introducción al caos’ de Extremoduro y un dron alrededor de ellos. Un día me felicitó con sorpresa alguien de ese programa por mencionar la novela ‘Cumbres borrascosas’, de Emily Brontë, en uno de mis escritos. Lo de despedir esta edición tan especial con el rock transgresivo de Robe Iniesta poco después de su fallecimiento supera con mucho al romanticismo gótico inglés de Brontë. El momento fue de nudo en la garganta real y una muestra más de que este muerto llamado Gran Hermano está muy vivo. Cuando muchos estaban frotando sus manos pensando que pronto pondrían el último clavo en el ataúd del programa que cambió la historia de la televisión, resulta que aparecen Carlos Lozano y Cristina Piaget provocando en todos ellos una honda decepción. Supongo, vamos. El nudo en la garganta dio paso a alguna que otra lágrima tímida deslizándose por la mejilla.

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Aparte del detalle señalado, agradecí que fuera una final sin apenas enfrentamientos, como contraste a la dureza de los últimos dos meses. Solo hubo un conato de bronca cuando vimos el episodio del vídeo que finalmente logró borrar Anita Williams, imágenes pedidas repetidamente por Carlos Lozano. A quien diga que no tenía por qué Carlos decidir los vídeos que se ponen o no se ponen les digo que tampoco debía Anita decidir los vídeos que se borran o no se borran. El resto de la gala estuvo plagada de momentos bonitos para los tres finalistas, desde los mensajes de familiares hasta el encuentro en los coches que les conducían a plató. Además, se pudieron despedir bien de la casa, aunque el tramo del duelo final se desarrollara en plató.

Diría que fue una gala clásica, lo más parecido a ese Gran Hermano que nos enamoró y ahora recordamos con excesiva complacencia, creo que sencillamente porque entonces éramos más jóvenes. Me di cuenta de que esta edición nos traería ese aroma de donut de cafetería, de lo bueno lo mejor, el primer domingo. Todo me estaba haciendo recordar aquellos tiempos. Aunque la clave ha estado en la selección de concursantes, como tantas veces. No siempre se puede acertar tanto con la toma de dos decisiones: volver a meter en la casa a Carlos Lozano y recuperar de la memoria a Cristina Piaget. Me refiero a la memoria de los más maduros, por supuesto, porque muchos que han celebrado su elección como concursante no la conocían de nada.

La inesperada reacción de Cristina Piaget en medio de la celebración de Carlos Lozano al ganar 'GH DÚO'
La inesperada reacción de Cristina Piaget en medio de la celebración de Carlos Lozano al ganar 'GH DÚO'

Cosas de granjeros

Anoche Carlos ganó a todos, también a Cristina. Mal gesto el de esta acercándose a Carlos para reprocharle que no hubiera celebrado el triunfo con ella, cuando acababa de agarrar el maletín y estaba en plena subida de adrenalina. Sin embargo, el ganador había reconocido que había llegado hasta ahí gracias a Cristina. No solo eso, también reconoció lo mal que la mayoría de los habitantes de la casa se lo hicieron pasar a ambos, particularmente a ella. Este tipo es muy grande, aunque ya lo sabíamos de antes, por su GH VIP, como presentador de Operación Triunfo y una exitosa carrera de modelo. Coincido con Jorge Javier Vázquez en que le veo como presentador, pero en proyectos de mayor enjundia que Granjero busca esposa. Ahora el granjero es él y la vida en el campo le permite saber que sobrevuelan la casa aves migratorias procedentes de África, lo cual significa que ha llegado el buen tiempo. Cosas de granjeros.

Apenas se ha notado que Carlos Lozano es ahora granjero. Nos hemos reencontrado con el mismo que conocimos en una casa muy parecida a aquella. Igual de impulsivo, aunque tal vez algo más calculador. A pesar de su reconocimiento en la final, para mí tengo que llegó a temer en algún momento la posibilidad de que Cristina le comiera la tostada. Después de salvarse el primero un par de semanas, de repente se salvaba Cristina antes que él. No pasó eso con Alejandro Nieto, a quien adoptó como pequeño Padawan en GH VIP 4. Cristina es mucha Cristina, en absoluto manejable. Y eso creo que inquietaba a Carlos. Tenía toda la razón en su inquietud, porque repito que si Cristina hubiera llegado a la final peligraba el maletín que anoche levantaba eufórico. Menos mal que nos hemos evitado esa lucha fratricida entre seguidores de uno y otro.

Porcentaje holgado

Los anteriores GH Dúo se resolvieron con porcentajes más igualados. María Jesús Ruiz ganó con un 52 %, Lucía Sánchez con un 53 %, Marieta Sola repetía el 52 % y anoche Carlos Lozano se hacía con el triunfo en una desigual pugna con Anita Williams que ofrecía este resultado: 65,1 % contra 34,9 %. Se convierte en el ganador de esta modalidad del reality que logra un triunfo más consistente. Pero la más llamativa diferencia respecto a las anteriores ediciones es que por vez primera gana un hombre. Y aquí la comparación vale para cualquier modalidad con famosos de la franquicia. Ganaron GH VIP: Marlène Mourreau, Ivonne Armant, Belén Esteban, Laura Matamoros, Alyson Eckmann, Miriam Saavedra, Adara Molinero y Naomi Asensi. Carlos Lozano inscribe ahora su nombre entre mujeres. También se rompe la tradición recientemente instaurada de que ganase el GH de famosos una exconcursante de La isla de las tentaciones. Naomi, Lucía y Marieta se dieron a conocer en ese otro programa.

Anita, segunda finalista

Por todo lo dicho anteriormente podemos asegurar que Carlos Lozano ha roto moldes en la edición de GH Dúo que acaba de terminar. Pocas veces antes un concursante había quedado nominado en todas y cada una de las nominaciones habidas. Se vuelve a dar el caso de que el todos contra uno hace ganador a este. No quisiera quitarle méritos, pero buena parte de la culpa se la deben apuntar sus enemigos. Creo que Carlos tocaba el triunfo con la punta de sus dedos, pero los rivales que tanta inquina habían demostrado hacia Cristina y hacia él le auparon un poquito, lo suficiente para poder agarrar finalmente el maletín. No se puede ser más torpe ni jugar tan mal como lo hicieron casi todos. Y si alguno cae en la tentación de afirmar que nunca jugó le recordaría que estaban en un juego y no querer jugar hace que todo estalle por los aires. Por suerte no es el caso de todos. Diría que de ninguno, porque no me lo creo.

“Ha costado, pero lo hemos conseguido”

No sé por qué se ofendió tanto Anita porque Carlos repitiera anoche que no se cree nada de ella. Volvió a llamarlo “sinvergüenza” por ello. Es imposible que no piense en su historial, perfecta justificación de ese descreimiento. Ella es de esas personas que no le dicen la verdad ni al médico. No digo más. Anita afrontaba la final con una percepción de la realidad muy alejada de la realidad que hemos podido ver. Dice que se ha dejado la piel en el concurso, pero yo solo la he visto durmiendo en el día a día y gritando en las galas. Cuando le decía a su amiga que la ha “liado mucho” seguramente ignoraba que su principal defecto fue la pasividad, más que esos líos mencionados por ella. Anita también estuvo agazapada, como Gloria.

“Ha costado, pero lo hemos conseguido”, dijo Carlos cuando estaba a punto de pedir que le guardaran la manta para levantar el maletín. Me extrañó que no se cumpliera la tradición de que se lo entregase Marieta, ganadora anterior del Dúo. Hay muchas cosas que diferencian a este concursante y su antecesora. Una dejó pasar el tiempo durmiendo, mientras que el otro peleó hasta el final. A costa de esa entrega anoche confirmaba su hija Luna que está demasiado delgado. El desgaste ha sido grande. No quiero ni pensar qué hubiera sido del ganador si la edición llega a durar los más de cien días habituales en un edición de anónimos (salvo excepciones, alguna muy reciente).

Carlos Lozano celebra el triunfo levantando su manta

Termino este último escrito de la temporada recurriendo a la memoria escrita. He ido a buscar lo que este gato recalcitrante decía en el daguerrotipo del Carlos Lozano de 2016, antes de la final de GH VIP 4 (el cuatro es su número, por lo visto). Empezaba así: “Escuchemos atentamente lo que dicen muchos de sus compañeros de Carlos Lozano y sabremos a ciencia cierta cómo no es este concursante. Esto sucedió siempre que apareció un concursante pata negra, elegido entre los elegidos, uno de esos que marcan una época con su paso por esa casa. Muchos hemos esperado varios años hasta volver a ver uno de estos concursantes genuinos, capaces de crear afición y hacer que sigamos amando este programa”. Debo decir que suscribo todo lo dicho entonces. Hemos tenido la suerte de que apareciera otra vez ese concursante pata negra perteneciente al exclusivo club de los elegidos.

Moleskine del gato

Los primeros porcentajes ciegos que conocimos anoche, previamente a la proclamación de Gloria como tercera clasificada, fueron estos: 57,7 %, 27,2 % y 15,1 %. Poco después se habían movido un poco: 56,6 %, 27,7 % y 15,7 %. Lo más destacado es que ese porcentaje menor de votos que deseaban el triunfo de Gloria se repartió de manera muy equitativa entre los otros dos finalistas, quedando la cosa tal como dije antes: 65,1 % y 34,9 %. De forma que Carlos recibía 8 puntos y medio, mientras que Anita se hacía con otros 7,2. Curioso que Carlos se llevase más votos de Gloria que Anita, lo cual da muestra del rechazo que esta despertaba entre la audiencia, incluso en seguidores de otros ratoncitos.

Jorge Javier despedía la final de Gran Hermano 20 con un “hasta siempre” que provocó todo tipo de conjeturas y especulaciones sobre si quiso anunciar que el programa se despedía para siempre. No se dieron cuenta de que suele decir eso. Anoche mismo lo repetía como fórmula personal de despedida. Dado que odio las despedidas tenía intención de ser breve en este punto de mi escrito, pero no caeré en el mismo error, por lo que lo cambio por un “hasta pronto” que denota mi buen estado de ánimo. Sed felices.

[Todas las imágenes de este texto han sido capturadas por el autor]