Óscar Vega, director de 'Casados a primera vista': “La compatibilidad puede estar clara, pero la química...”
Hablamos con Óscar Vega, director de 'Casados a primera vista', sobre los entresijos del formato, el trabajo previo a las bodas y el verdadero desafío del experimento: cuando la compatibilidad no siempre garantiza química
¿Te casarías a primera vista? Los colaboradores responden: “Para divorciarse siempre hay tiempo”
'Casados a primera vista' aterriza en Telecinco hoy lunes 19 de enero a las 23:00 en un contexto especialmente significativo: relaciones cada vez más frágiles, miedo al compromiso y vínculos marcados por la inmediatez. No es casual que un formato que propone casarse sin conocerse vuelva a interpelar al espectador justo ahora.
Con esa idea de fondo, hablamos con Óscar Vega, director del programa, para mirar el reality desde otro lugar: el de las decisiones invisibles, las que no siempre se ven en pantalla, pero condicionan todo lo que ocurre después.
Lejos de limitarse al impacto de las ceremonias, Óscar pone el acento en el proceso. En cómo cada boda se concibe casi como un relato propio, con una identidad cuidada al detalle y pensada para que los participantes se reconozcan en ella. Nada es genérico, nada es intercambiable. Cada pareja empieza su historia en un escenario distinto, con una estética y una atmósfera diseñadas para que el primer recuerdo compartido tenga sentido para ellos.
Lo mismo ocurre con las lunas de miel. Más allá del destino, el criterio no es el espectáculo, sino la experiencia emocional. El viaje como primer espacio real de convivencia, como punto de partida para comprobar si lo que sobre el papel encaja, también puede hacerlo en lo cotidiano.
El papel clave de los expertos, según el director (más allá del ‘matching’)
Otro de los pilares del formato está en el trabajo del equipo de expertos. Psicólogos y sexóloga no solo intervienen para crear las parejas, sino que acompañan a los participantes durante todo el recorrido. Su función no es dirigir la relación, sino detectar fricciones, señalar patrones y ayudar a que cada uno se mire también a sí mismo. En un reality donde el amor se analiza casi como una ecuación, el enfoque no está en forzar historias, sino en ofrecer herramientas. A partir de ahí, las decisiones —y las consecuencias— son de los protagonistas.
Si hay un punto donde el experimento se pone realmente a prueba es cuando entra en juego la química. Aunque los perfiles encajen en valores, actitudes o forma de vincularse, el flechazo no siempre aparece. Y ahí es donde el formato se enfrenta a su mayor dilema: qué ocurre cuando la cabeza dice una cosa y el cuerpo otra.
Ese conflicto, más común de lo que parece, se convierte en uno de los ejes narrativos del programa. Vega deja claro que no todos afrontan ese reto de la misma manera y que las decisiones que se toman en ese punto marcan el rumbo de cada historia.
Un reality que interpela al espectador
Más allá de bodas, viajes y convivencia, 'Casados a primera vista' lanza una pregunta incómoda: ¿estamos preparados para darle tiempo al amor? En una época donde todo se consume rápido —también las relaciones—, el programa invita a parar, observar y escuchar. La entrevista abre una ventana al corazón del formato. A las preguntas que había que hacer antes de llegar al altar… y que explican por qué este experimento sigue teniendo sentido hoy.
Dale al play a los vídeos y descubre qué hay detrás del reality que vuelve a poner el compromiso en el centro del debate.
