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Verdades a medias

Muy confundido tengo que estar para haber escuchado a Ivonne decir algo como esto: "No tengo interés en ser líder, no es algo que me preocupe". Pues bien, la nueva lideresa de Cayos Cochinos, la miss puertorriqueña, la concursante que mejor luce los pequeños biquinis que un bendito les facilita a las chicas para algunas pruebas, esta misma dijo tras calarse el collar de líder que lo llevaba persiguiendo todo el concurso, deseando ver llegar ese momento. Y es que aquí nadie dice toda la verdad.
Tras la salida de Escassi y Daniela hemos podido constatar que todos parecen igualmente abonados a la dinámica de las medias verdades, o verdades a medias. No decir toda la verdad es distinto a mentir. Aún digo más, se puede hablar con medias verdades y decir en todo momento la verdad. Hasta la muy clara Daniela, lo cual fue motivo de elogio por parte de Escassi en el interesante debate de anoche, oculta una parte de la verdad, es de suponer que en su propio beneficio.
Muestra evidente de lo que digo la tuvimos anoche, cuando hablando del robo de pan Escassi lo equiparó de nuevo a comer cocos ilegalmente conseguidos y sin ser compartidos con el resto de concursantes, acusando a Daniela de esto último. En lugar de negarlo tajantemente, ella le contesta: "¿Y tú qué sabes? ¿Qué sabes si comimos o lo que pasó con los cocos? Verdades a medias, porque de estar interesada en negarlo lo habría hecho.
Y luego está lo de Cuca, a quien le cuesta un triunfo decir las cosas claras, recurriendo a un discurso que parece querer provocar el hartazgo de la audiencia, para así poder eludir la respuesta y marcharse de rositas. A abundar en la explicación de esta sensación que tengo sobre la dificultad de encontrar concursantes realmente claros y sinceros, de los que hablan sin necesidad de recurrir a las medias verdades, me va a ayudar el ejercicio que propongo hoy, consistente en responder a algunos de vuestros comentarios críticos más insistentes y repetidos. Dedicaré el resto de esta anotación, por tanto, a intentar aclarar dos de los asuntos por los que más me habéis estado criticando últimamente.
- En un concurso de supervivencia extrema está justificado que roben comida.
Nunca he mantenido lo contrario. Es más, al día siguiente de conocer este hecho dije algo parecido a esto. Lo que algunos no parecen terminar de comprender es que no se censura el hurto en si, haya sido uno o cientos, sino otra cosa. Lo sorprendente es que sigan ocultando la verdad a sus propios compañeros, como han hecho desde el minuto uno. Para algunos de ellos, y también para otros que simplemente les observamos desde nuestro plácido diván, o incluso metiéndonos entre pecho y espalda un rico y sabroso entrecot, lo que nos parece feo es que en lugar de decir la verdad nos cuenten milongas. En este caso no es ya un tema de medias verdades o mentiras parciales, sino de una gran mentira que han pretendido mantener durante muchas semanas.
Anoche mismo Daniela nos confirmaba lo que algunos habíamos temido desde el primer momento. Matías es la tercera pata de ese banco, el destinatario de uno de los tres refrescos cuidadosamente elegidos por Ivonne en la cabaña de los técnicos. Siempre sospechamos que los implicados serían tres y solamente tres, ni más ni menos. A la gateadora Orsini se le escapó uno de los refrescos, volviendo a introducirse en el arcón frigorífico de donde los estaba sustrayendo. A pesar de eso, y de las prisas con que estaba actuando, no tuvo duda en volver a meter la mano para recuperar ese tercer refresco. Está claro que había ese mismo número de personas esperando a comer y beber el botín.
Si el engaño es lo peor de este incidente, lo más intolerable parece ser la falta de solidaridad con sus compañeros, a quienes no dieron opción de compartir con ellos lo robado. No criticamos que se llevaran el botín, sino que ni lo compartieran con sus compañeros ni siquiera fueran capaces de contarles lo sucedido, aún después de ser descubiertos por el programa. Robar no es una prerrogativa del concursante, aunque sí un recurso entendible. Pero todo depende de la forma como se haga y de sus consecuencias.
- Escassi y Matías están en su derecho a compartir el premio si así lo quieren.
Efectivamente, nadie puede evitarlo ni es algo necesariamente censurable, a pesar de que el reglamento del programa lo prohibiera. También es verdad que en determinadas circunstancias esto supondría una burla a la audiencia, si bien no mucho mayor de la perpetrada durante casi toda esta edición en que la decisión de la audiencia ha sido burlada de forma sistemática. Imaginemos que hay cuatro finalistas y tres de ellos deciden compartir el premio, en cuyo caso se estaría estafando a la audiencia, convencida de elegir entre cuatro y no entre dos opciones. Lo mismo si son tres finalistas y todos ellos lo pactan, lo cual haría baldíos los votos de la audiencia. No olvidemos que la audiencia votante sostiene parte de este tinglado con sus votos, por lo cual está muy feo hacerles gastar para nada dinero en llamadas.
A pesar de lo dicho, parto de la imposibilidad de evitar un pacto así. Con esta base, lo que hago es simplemente relatar lo que sucede, intentando sacar mis propias conclusiones de lo visto y escuchado. Algo necesario dada la afición de muchos concursantes a decir verdades a medias. Por ejemplo, cuando Christian Gálvez le pregunta a Matías si han pactado él y Escassi repartirse el premio lo hace con la crudeza habitual, en este caso por fortuna, ya que no caben interpretaciones ante una pregunta tan clara y contundente como esa. Sin embargo, la respuesta es todo lo contrario.
Matías no dice ni sí ni no, sino todo lo contrario. Ante una pregunta tan meridianamente clara caben tres tipos de respuesta: decir claramente que sí, negarlo de forma inequívoca, o apelar a la privacidad de una decisión como esa para no revelar si se ha producido o no (o sea, un no sabe no contesta). El 'Tone' descarta cualquiera de estas tres fórmulas, decantándose por la que mejor domina: la maniobra de la confusión. Ni afirmo ni niego, sino todo lo contrario. ¿Qué le habría costado negarlo? O bien, decir claramente que sí. E incluso tenía la tercera vía de no querer afirmar ni negar, al considerarlo algo dentro de la privacidad ajena a la propia acción del concurso. Pero no, el argentino se lío en medio de una argumentación en la que vino a decir que cada uno lucha como puede y sabe con el fin de ganar el premio final. ¿No parece esto un reconocimiento implícito?
No tengo intención alguna en modificar la realidad a mi antojo, entre otras cosas porque me da lo mismo si se reparten o no el premio. Nunca he transmitido lo que se comentaba en las islas sobre el posible pacto, ni he contado mi lectura sobre algunas palabras de Matías que me parecían confirmar el mismo, expresando mi opinión negativa sobre los pactos. Y esto a pesar de lo dicho hace un par de párrafos. Es inexplicable que yo informe sobre el posible pacto y por ello se crea que estoy intentando criminalizarles por ello, cuando simplemente narro lo que veo, escucho y creo entender.
Aún con todo, mientras en el debate de anoche Escassi negaba de forma contundente el pacto, yo sigo pensando que de una u otra forma pretendían hacerlo, o cuando menos dejaron que se proyectara sobre ellos una sombra de duda al respecto. Nada impidió a Matías ser tan contundente como lo fue anoche Escassi, y este posiblemente lo fue para compensar la indefinición de su amigo. Dije el viernes que Matías "vino a reconocer", lo cual no es más que una impresión personal, promovida por sus poco claras palabras.
Del traslado de Playa Uva al nuevo y último destino del grupo, la selva, nada se dijo anoche. Supongo que lo guardan para el tartamudo resumen, que nos sirven como las patatas con el vermut. O sea, en la categoría de acompañamiento, tapa o picoteo sin mucha importancia.