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El duque vino a visitarnos. Y en ¿Xq no te callas? no se calla ni Dios.

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¡Hola!
Hoy en Telecinco estamos de celebración porque tras una época de oscuridad, la programación de sobremesa ha devuelto a estos pasillos los tiempos de rosquilla, café y felicidad que una vez existieron aquí. Hablo de ¿Xq no te callas?, ese plató tan bonito que ahora hace compañía a Está Pasando y con el que comparte cabeza caliente.
Pero antes de contar eso, cuento esto otro.
Hace unos meses todos podíamos salir felizmente a fumar a las hermosas escaleritas de incendios que hay al otro lado de una puerta de emergencia, justo al lado de donde se sientan los simpáticos chicos de diseño. Resulta que un día gris alguien en la cúpula de Telecinco decidió que ya estaba bien de que la gente utilizase una puerta diseñada para salvar vidas únicamente para fumar, y se instaló una alarma.
A veces, alguien que no sabía que se había instalado dicha alarma salía a fumar y los compañeros, en vez de avisar, escondían una risita tras la pantalla del ordenador mientras esperaba a que tras el primer empujoncito comenzasen a sonar unas sirenas como si llegasen los siete jinetes del Apocalipsis.
Antes de la colocación de la alarma uno incluso podía ahorrarse una vuelta enorme por las instalaciones de esta cadena, y también el proceso de pasar la tarjetita de trabajador por la cosita esa de fichar, si serpenteaba por el parking hasta llegar a la escalera en cuestión y llamaba a la puerta con carita de pena. Y entonces te abrían y todo era felicidad.
Ahora ya no. Ahora nadie puede entrar ni salir por ahí.
Pero ayer surgió una excepción.
Descansaban en la redacción tres mujeres, que seguramente holgazaneaban aprovechando que era festivo en Madrid y no había jefes por ningún lado, cuando alguien llamó a la puerta prohibida.
-Hay uno ahí -dijo una voz- que se parece muchísimo al Duque.
-Esa puerta no se puede abrir -seguramente respondió otra.
-Pero -diría la primera acercándose y poniéndose sus gafas-, ¡es que efectivamente es el Duque!
-¡¡¡¡ABRE ESA PUERTA AHORA MISMO!!!! -chillaron las otras dos a la vez, miniespejito y polvera en mano mientras un ensordecedor estruendo de ninoninoníes tomaba la redacción.
Resulta que Miguel Ángel Silvestre, que siempre me está copiando en todo y ahora me copia incluso en lo de ahorrarse la caminata bajando las escaleras de incendios, venía, me dicen por ahí, a ver a Vasile, y aprovechó para pasar a saludar a las chicas de telecinco.es a las que quiere mucho desde que organizaron un chat, y se quedó una hora con ellas.
Una de ellas -la que busca novio, ya os contaré- se había traido incluso a su perro -lo que decía, que cuando aquí no hay jefes esto se convierte en un zoo- y el perro se hizo amiguito del Duque, que no sólo es un caballero, según los testigos, sino que ama a los animales.
-Dijo que no se dio cuenta de que era un día de fiesta y por eso había venido, ¡qué gracioso! -me relató con sonrisas y ensoñación una de los testigos-. Y nos enseñó las heridas de su accidente de moto. Y nos dio las gracias por nuestro trabajo con el estreno de Sin tetas. Y nos dijo que le encantan los animales. Y nos dio cuatro besos, dos al llegar y dos al irse. Y es tan normal y tan humano y tan adorable y tan accesible y tan encantador. ¡¡Y nos puso la voz del duque!! OH, casi me caigo. Ah, y esta mañana -continuó agarrándome por la capucha cuando yo quería irme ya-, fui al banco con mi perro y le dije a una señora que Miguel Ángel Silvestre había estado jugando con él y la señora no daba crédito. Y tocó al perro ella también.
-Pues espero -respondí- que si un día están cayendo unos granizos como rocas, estoy lleno de moratones y sangre y además me persigue una manada de jabalíes también me abráis a mí la puerta de emergencia.
-PUES TÚ PASILLERO TE DAS LA VUELTA COMO TODO EL MUNDO Y SINCERAMENTE SI TE PERSIGUEN UNOS JABALÍES ALGO LES HABRÁS HECHO -me respondieron todas al unísono, mientras me miraban mal por no ser Miguel Ángel Silvestre.
Así que me fui a buscar consuelo al plató de ¿Xq no te callas?
La primera emisión de un programa siempre es divertida porque todo el mundo se mete a fisgar. Hoy estaba allí medio Telecinco, incluido Christian Gálvez, para ver cómo salía la historia. La primera gran protagonista de la función fue una chica del público como medio india, medio no, que tenía una melena que le llegaba a las rodillas. Así como lo digo. No le llegaba al culo ni a los muslos, no. Le llegaba a las rodillas. Seguramente cuando alguien le dice "¿quedamos mañana a las cuatro y media?" ella responde "no, tengo que lavarme el pelo, quedemos mejor a mediados de octubre".
Otro asunto capilar se desarrollaba a pocos metros, esta vez en el cuerpo de Carolina Cerezuela. Es ya un momento clásico de la televisión que se produce antes de comenzar cualquier grabación: una maquilladora echa laca en el pelo a la presentadora. La clave viene siendo la siguiente: ante la duda, más laca. Probablemente sea el producto más requerido por las televisiones junto a focos, cable y cintas virgen.
Ahora, para hacer más dinámico lo de contar cómo fue la grabación del programa, vamos a hacer una tanda de preguntas y respuestas con unos amiguitos muy especiales que hoy nos visitan por primera vez:
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Hola pasillero, ¿nos puedes decir qué ocurre exactamente cuando dan paso a un vídeo? (Gazpacho)

Querido Gazpacho, cada vez que empieza un vídeo los presentadores pasan rápidamente la hoja del guión y miran a alguien que está al otro lado de la cámara exigiendo aprobación. Yo les hubiese dado mi aprobación, pero me encontraba buscando botellitas de agua. Las tenían tan escondidas que da la sensación de que Cerezuela las quiere todas para ella.

Pasillero, ¿me puedes contar alguna anécdota de mi artista favorita, Shaila Dúrcal, que estaba invitada al programa? (Alcachofo)

Pues tu artista favorita tiene unas piernas muy bonitas e interminables. Y antes de entrar al programa, mientras le ajustaban el micro en el escote, comentó a alguien entre dientes: "me dijeron que no se iban a ver las piernas". ¡Encima!

Mi duda, estimado Pasillero, es si allá en plató también se escuchan las risas enlatadas, los yujus, los jarrrls, los silbidos y las bofetadas que escuchamos intercaladas en la comodidad de nuestra casa durante el programa (Escarolo)

Ay, añorado Escarolo, no es sólo que se escuchen, ¡es que es casi lo único que se escucha! A veces no se entiende nada de lo que dicen los presentadores o los colaboradores, pero los efectos de sonido sí se escuchan atronadores en todo el plató. "¿Qué ha dicho?", preguntaba de vez en cuando alguien entre bambalinas, y le respondían "no lo sé, yo sólo he escuchado '¡quietorrrr!'".

Pasi, ¿pasa algo raro con la puerta del programa? Cada vez que anunciaban que iba a entrar alguien, tardaba horas en salir (Pincho)

Pues algo debía de ocurrir, Pincho, de hecho se pudo oir un espontáneo y poderoso "me cago en la puñetera puerta" entre uno de los chicos que andaban por allí. Seguramente a estas horas hay alguien por allí encargándose del inconveniente. Y no me llames Pasi.

Pasi, ¿te gustaría añadir algo para finalizar? (Kumba)

Me alegra mucho que me preguntes eso porque hay algo importante que quiero apuntar. Entre los que estaban detrás de la cámara encontré la solución para hacer el programa mucho más emocionante y enviar los índices de audiencia hasta límites estratosféricos. Un joven que debía de ser guionista, o redactor o algo así, porque tenía el guión en su mano y un pinganillo para dar indicaciones, observaba que todo fuese bien delante de la cámara. Mientras tanto, el resto de los presentes en el plató le observaban a él. Resumiendo, es el hermano gemelo castaño de Ashton Kutcher. A quien corresponda: ponedle a él delante de la cámara y dejaos de chorradas.