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Ríos de montaña

Seguro que algun@s habréis metido los piés en un río helado esta Semana Santa. Cuando bajas del monte y te encuentras esas aguas limpias y bravas que van recogiendo el deshielo, lo primero que uno tiene es ganas de meter los piés dentro para liberarlos del invierno. Eso es lo que hace mi hermana Clementina en esta foto.
En mi casa somos todos muy aficionados a subir al monte; es una afición heredada de ese abuelo que llevo en mi bolso de la cabecera del blog. No tuvimos la suerte de disfrutar con él de la naturaleza porque murió cuando éramos muy pequeñas pero fué mi padre el que cogió su testigo y nos convirtió en auténticas cabras montesas.
Un río de montaña aún no ha sufrido las agresiones de los hombres. Un río de montaña tiene una pureza extraordinaria y sólo pequeñas truchas disfrutan de él. A medida que va creciendo y acercándose a los hombres, sus orillas van llenándose de objetos que no le pertenecen y va adquiriendo melenas de plásticos y porquerías que lo afean sin remedio. Siempre me he preguntado por qué los alcaldes de los pueblos con río no dedican tiempo a limpiarlos. No sería tan complicado invertir en ello, no sería imposible hacer como hicieron en Estados Unidos de Norteamérica cuando desafiaron a las basuras de algunas de sus autopistas, siendo los propios ciudadanos los que se organizaron para mantenerlas limpias. Si además contaban con el apoyo de empresas que colaboraban en ese proyecto, ponían su nombre una vez acabado el trabajo y así todo el que pasaba y disfrutaba de ese espacio limpio y recuperado, tenía una buena impresión de esa empresa que lo había hecho posible. Esa es la mejor publicidad, dicen. Quizá deberíamos imitarles y apadrinar nuestros ríos.
Una vez comenté esto con una alcaldesa de un pueblo de Menorca que disfruta de kilómetros de costa. Me parecía tristísimo que barrieran las calles y no hicieran lo mismo con la costa. "Es que el mar trae mucha porquería", me dijo. Ya, ya sé que eso es así pero tan difícil sería limpiarla? A mi no me lo parece, creo que todo es cuestión de ponerse a ello.
Ayer, cuando bajábamos por el río, pensé que quizá entre nosotros, en El Bolo, podríamos empezar esta corriente, nunca mejor dicho, y llevar adelante la limpieza y cuidado de nuestros ríos. Qué os parece? Lo montamos?
Para terminar sólo una cosita: volver a trabajar tras las vacaciones es duro pero se trabaja; lo horrendo es volver y saber que no cuentan contigo ni tu con tu sueldo. No dejo de acordarme de tod@s l@s que andáis en eso.