Las frases más destacadas de las extrabajadoras que acusan a Julio Iglesias de agredirlas sexualmente: "Me sentía como una esclava en pleno siglo XXI"
Las exempleadas de Julio Iglesias, tuvieron que someterse a pruebas ginecológicas y de enfermedades sexuales
Dos extrabajadoras de las mansiones de Julio Iglesias lo acusan de agredirlas sexualmente
El 'metoo' golpea de lleno a Julio Iglesias, al que durante años ha acompañado una fama de conquistador y galán elegante. Los testimonios de dos exempleadas sobre el clima de acoso sexual y humillaciones a las que las sometía el cantante echa por tierra ese glamour de seductor y revelan un escenario de aislamiento de mujeres jóvenes, muy pobres, que sufrían tocamientos, penetraciones sin consentimiento y coacciones para satisfacer en lo que se le antojara al 'señor'.
"Es vergonzoso para mí lo que voy a decir, pero cuando yo voy allá, él me pone a chuparle el pito para no sentir dolor y lamerle el ano”. Así ha contado Rebeca, nombre ficticio en la investigación periodística de ElDiario y Univision, de la exempleada del servicio doméstico de Julio Iglesias lo que tuvo que hacer una noche en la que el famoso tenía dolor de espalda.
“Obvio no era algo que hacía con gusto o con placer”, reveló la mujer, “pero él volvía y me jalaba o me hacía así para que yo siguiera. Y él me decía: ‘Ay, ahora estoy mucho mejor, que me hagas esto… que ese puto dolor’”.
La fisioterapeuta del cantante ha confirmado que él mismo se lo contó y ella creyó que bromeaba. Cuando ella le preguntó qué tal había pasado la noche y Julio Iglesias se lo dijo abiertamente: ‘Pues mira, no pude pegar ni un ojo’”. “La pobrecita de [Rebeca], refiriéndose a la chica del servicio, pasó toda la noche chupándome el pito para ver si me daba sueño, pero ¡qué va! No pude dormir”.
"Me sentía como un objeto": “Él me metía los dedos por todos los lados”
“Me sentía como un objeto, como una esclava en pleno siglo XXI”, ha contado Rebeca durante la investigación periodística que ha durado tres años. “Él me metía los dedos por todos los lados”. En esos momentos, pensaba que no podía escapar: “Soy tu puto robot, tu esclava, tu muñeca. Y no puedo moverme, no puedo moverme”, ha relatado la joven dominicana, que apenas tenía 22 años y que procedía de un entorno muy humilde.
"Me apretaba los pezones durísimo"
La otra mujer, de 28 años, que trabajó como fisioterapeuta para Julio Iglesias contó que el cantante la manoseó y besó sin su consentimiento y que la presionó para hacer un trío, pero ella se negó.
Iglesias la acosaba con preguntas morbosas sobre su vida íntima y llegó a retorcerle con fuerza los pezones: “Me los aprieta durísimo [...] Y le digo: ‘Me duele’. No es solamente que te toque, es que te lastima, ¿me entiendes? Me dice: ‘Es que tienes los pezones grandes’, y sigue como si nada”.
"El quiere que nos acostemos juntas hoy"
Las exempleadas también han explicado el método Julio Iglesias para hacerle preguntas íntimas sobre si "eran libres" o si se masturbaban, el preámbulo para los tríos sexuales, en los que participaba una de las encargadas de la casa.
“Ella me dice: ‘Mira, es que él quiere que nos acostemos juntas hoy’, me explica. Y yo le digo a ella que yo no lo voy a hacer, que estoy muy nerviosa y que yo no quería hacer eso. Y ella me dice que sí, que lo tienes que hacer”.
Según Rebeca, antes de acostarse con el cantante, la encargada le hizo que bebiera varias copas de vino y chupitos de tequila. “Me da tres o cuatro tragos de Patrón, de tequila, como para que yo no estuviera nerviosa”. "Esa noche yo estaba un poquito borracha porque me habían dado el vino y me habían dado el tequila y, bueno, hicieron lo que hicieron y yo me quedé dormida y no recuerdo más”.
Mujeres aisladas en la mansión de Julio Iglesias: "Tu único amigo soy yo"
Las extrabajadoras entrevistadas coincidieron en que el entorno de lujo y el paraíso natural en el que vivían se esfumó por culpa del infierno en el que vivían allí. Con la pandemia como argumento, Iglesias solo les permitió coger sus días libres después de tres meses de trabajo sin descanso. Encerradas allí, solo podían hablar con sus familiares, a través de mensajes y llamadas por el móvil.
A Julio Iglesias no le gustaba que se relacionaran entre ellas o tuvieran contacto con trabajadores hombres de las mansiones. La fisioterapeuta lo ha contado así: “Él sí te hace una advertencia, y es que no puedes confiar en nadie dentro de la casa [...] ‘Tu único amigo soy yo’”.