20 años del bautizo de la princesa Leonor, una estampa ahora inconcebible: invitados, un traje histórico y la cena

El bautizo de la princesa Leonor, con Felipe VI, Letizia, Juan Carlos I y Doña Sofía. Casa de S.M. el Rey
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Este 14 de enero, la princesa Leonor celebra dos décadas de su bautismo. Hace exactamente 20 años, y por aquel entonces infanta Leonor, la familia real española vivió un acontecimiento único y que ahora sigue siendo recordado.

La hija de los entonces príncipes de Asturias, Felipe y Letizia, tenía dos meses y medio, y recibió el sacramento del bautismo en el Palacio de la Zarzuela, residencia oficial de sus padres, en una ceremonia íntima pero muy cuidada en cuanto a protocolo e historia.

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La pequeña Leonor de Todos los Santos, que nació en la Clínica Ruber Internacional de Madrid el 31 de octubre de 2005, fue presentada a la vida pública desde sus primeros días de vida, siendo ya segunda en la línea de sucesión al trono español tras su progenitor. "Esto es lo más bonito que le puede ocurrir a alguien en la vida: ver por primera vez la cara de tu hija, y la de la madre en el proceso, es algo excepcional", declaró Felipe.

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Los detalles del bautizo

No fue hasta enero del año siguiente cuando Zarzuela celebró su bautizo en el vestíbulo central del Palacio de la Zarzuela, donde se ha celebrado el bautismo de otros miembros de la familia real, incluidos el propio Felipe VI, sus hermanas, las infantas Elena y Cristina, y los entonces reyes, Juan Carlos I y Doña Sofía.

Allí se improvisó un altar presidido por la pila bautismal de Santo Domingo de Guzmán, al igual que en los bautismos del príncipe de Asturias y las infantas. Era de piedra blanca sin tallar y estaba recubierta de plata con adornos dorados, que incluían los escudos de la Orden de Santo Domingo.

Oficiado por el arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, el sacramento se impartió utilizando agua traída del río Jordán, al igual que sus primos Marichalar y Urdangarin, una tradición muy presente en los bautizos reales españoles que simboliza la pureza y la continuidad de la fe cristiana entre las generaciones monárquicas.

La música estuvo a cargo del Coro de las Religiosas Hijas de Santa María del Corazón de Jesús de Galapagar y Felipe leyó la Primera Lectura de la Liturgia, la Lectura del Profeta Ezequiel del capítulo 36, en concreto, los versículos del 24 al 28.

Los padrinos fueron los actuales reyes eméritos. Esta elección, una vez más, siguió una tradición muy arraigada en la Casa Real: que los monarcas apadrinen a la primogénita del heredero al trono. Cabe destacar que la reina no había sido madrina de ninguno de sus otros cinco nietos.

Para la ocasión, Leonor lució el mismo faldón de cristianar que vistió Juan Carlos durante su bautizo en la capilla de la Real Cruz de Malta, en Roma. La princesa Letizia optó por un abrigo tipo vestido de Felipe Varela.

La ceremonia contó con la presencia de unos 80 invitados, entre miembros de la familia real, representantes de las principales instituciones del Estado, como el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y altos cargos judiciales, y personas cercanas a la familia.

También asistió parte del entorno de Letizia, incluidos sus padres, Paloma Rocasolano y Jesús Ortiz, y sus hermanas, Érika y Telma Ortiz, aunque tras la sesión oficial de fotografías muchos de ellos se retiraron discretamente.

Las imágenes, que luego se distribuyeron a los medios, mostraban a los príncipes de Asturias orgullosos junto a los reyes, las infantas con sus respectivos esposos, Jaime de Marichalar e Iñaki Urdangarin, y la pequeña Leonor en brazos de su madre. Una estampa que pasó a la historia y que, hoy en día, ya es inconcebible. Por la noche, acudieron a un céntrico asador de la capital para celebrar el bautizo de Leonor en privado.