Silvia Bronchalo relata el duro momento en el que visitó por primera vez a Daniel Sancho en la cárcel: "Lo vi bastante afectado"
La madre de Daniel Sancho recuerda cómo fue la primera visita a la cárcel y hace un recorrido por la relación con su hijo
Silvia Bronchalo se sincera sobre su relación de 13 años con Rodolfo Sancho y desvela el motivo de su divorcio: "La decisión la tomé yo"
Una de las teclas que toca Silvia Bronchalo en la segunda parte de su entrevista en '¡De viernes!' es la primera visita a Daniel Sancho en la cárcel de Tailandia. Y es que su madre acudió a verle en cuanto se lo permitieron, antes incluso que Rodolfo Sancho.
"El hecho de que sea una prisión impresiona muchísimo. Era un sitio viejo y eres uno más", afirma. Sin embargo, confiesa que lo pasó "muy mal" el primer día que no fue con la embajada: "No tenía ni idea del proceso de la entrada". Al entrar "es como en las películas" con compartimentos con teléfonos y un cristal: "La realidad supera la ficción".
Así vivió su primer encuentro con Daniel Sancho
Según asegura, su hijo "estaba muy nervioso": "Desde la última vez que lo vi a verle detrás de un cristal en una prisión en Tailandia pues la impresión es descomunal". A pesar de los rumores que circulan sobre que le echó de prisión, la entrevistaba afirma que le recibió "bien": "No es cierto. Si hemos discutido por otros asuntos después pero no en el momento en el que yo llegué a la isla".
"Yo vi un Daniel diferente con el que yo había hablado unos días antes. Bastante afectado", recuerda. Y es que ver una cara conocida, a pesar de haber pasado mucho tiempo sin verse, "le vino bien", señala. "Le costó un poquito hablar, focalizar la atención en la conversación. Entiendo que llevaría mucho tiempo sin dormir", añade.
Para entender el comportamiento de Daniel Sancho, Silvia Bronchalo afirma que "los presos cuando entran en una prisión se comportan de una manera cercana a la hostilidad". Algo que comparten las madres de otros presos que ha conocido allí, confiesa derrumbándose por un momento. "Cuando entran piensan por lo general que no han hecho nada, que quieren salir... Todos intentan salir" y su hijo "estaba muy afectado": "Parecía no encajar la situación a pesar de que 10 días antes parecía estar tranquilo".
Una adolescencia separados
Otra de los momentos recordados es la evolución de la relación con su hijo Daniel Sancho. Todo porque, al ver una de las fotografías "más bonitas" de ella con él cuando este tenía 13 años confiesa sentir "mucha pena" porque "el tiempo perdido no vuelve nunca": "Hay tiempo que no puedes recuperar".
A su vez, siente "mucha alegría" porque en ese tiempo se llevaban muy bien y se querían mucho, asegura, "pero muy poco tiempo después empezamos a separarnos".
Según cuenta la entrevistada, fue a partir de la edad de 14 o 15 años cuando Daniel Sancho se va a vivir definitivamente con su padre cuando empieza el distanciamiento: "Yo ahí le pierdo mucho la pista. A veces contestaba, a íbamos a comer o nos veíamos en algún momento". Cierto es que en 2016 se fueron juntos de vacaciones a Santander, "pero desde entonces la relación fue cada vez alejándose más", señala.
Los fines de semana ya no se dividían uno con su madre y otro con su padre porque "él también empieza a salir y a tener otras amistades": "Ahí nos distanciamos".
El caso, el motivo de su acercamiento
La entrevistada asegura que "llevaba tiempo sin verle" pero sabía que entre 2020 y 2023 trabajaba en la noche como relaciones públicas. "A mí no me hacía ninguna gracia porque creo que no tenía ninguna necesidad, aunque sé que es un dinero que se gana fácil y rápido, pero también te lo gastas rápido", confiesa. Sin embargo, afirma: "No sé qué tipo de vida realmente llevaba mi hijo antes de eso".
Su relación cambió a mejor "a raíz de la tragedia". "Hemos vuelto a tener una relación, no te digo normal porque todavía hay muchas cosas que no hemos curado o él no ha curado, no lo sé, pero ahora sí llevamos una relación normal y cordial", indica. No obstante, reflexiona: "Yo preferiría que todo siguiera igual y que esto no hubiera ocurrido. O sea, firmaba por no volver a hablar con él nunca y que esto no hubiera pasado".
