Alimentación

Ana Fernández desvela cómo le influyen sus viajes en la alimentación: "Es estar en un hotel y sentir un hambre desproporcionado"

Ana Fernández desvela cómo le influyen sus viajes en la alimentación: "Es estar en un hotel y sentir un hambre desproporcionado"
La actriz Ana Fernández. Europa Press
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Las vacaciones son un momento para descasar y desconectar de la rutina. Pero cuando esto se traslada a la comida puede ser un problema. La actriz Ana Fernández, en el podcast Sincericidio de Pódimo -con la artista Celia Gallego- ya lo verbalizó. Ella, en su día a día suele desayunar un café y poco más. Pero todo cambia cuando va a un hotel, según informa '¡Hola!'.

Ana Fernández duda de si solo le ocurre a ella o si es un sentimiento común cuando es misión imposible resistirse a la abundante y suculenta primera comida del día cuando uno viaja. "No sé si a las personas les pasa. No sé por qué, es coger un avión y estar en un hotel y sentir un hambre desproporcionada de meterte unos desayunos bestiales de huevos con bacon crujiente... Vuelves a casa y no vuelves a desayunar hasta el siguiente viaje", señala.

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¿Qué ocurre con nuestro apetito cuando estamos en un hotel?

La actriz se pregunta: "¿Qué nos ocurre en el hotel que nos abre el apetito?" La nutricionista integrativa, Elisa Blázquez, lo explica en el medio anteriormente mencionado. Aquí se deben analizar dos puntos: por qué no desayunas en el día a día y por qué tienes más hambre cuando estás fuera de casa.

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Según la experta, lo que le ocurre a Ana Fernández sí tiene una explicación: "En el día a día muchas personas viven en un estado de alerta constante: prisas, responsabilidades, móvil nada más despertarse, café rápido y salir corriendo. Ese contexto mantiene activado el sistema nervioso simpático, el de "supervivencia". Y cuando estamos ahí el cuerpo no prioriza la digestión ni el hambre.

El cortisol, clave en el apetito

"El cortisol por la mañana ya está fisiológicamente alto para ayudarnos a activarnos, y si además añadimos estrés mental, esa activación puede "apagar" la señal de apetito". La experta afirma que esa es la razón por la que muchas personas dicen que no tienen hambre y sobreviven solo con un café.

"No es que su cuerpo no necesite energía, es que está en modo alerta", asegura. Lo que ocurre es que cuando llegamos a un hotel, el contexto cambia y no tenemos esa sensación de urgencia. "Cuando llegamos a un hotel cambia el contexto: hay menos responsabilidad inmediata, no hay rutina automática, no hay sensación de urgencia... Dormimos diferente, a veces más profundo, hay novedad, placer, anticipación. El sistema nervioso puede pasar más fácilmente al modo parasimpático, el del descanso y la digestión. Y cuando el cuerpo se siente seguro, el hambre aparece", indica la experta.

El entorno influye mucho en nuestro estado de ánimo y en nuestra forma de comer. "Ver comida preparada, olerla, saber que hay tiempo para disfrutarla... activa señales sensoriales y hormonales que estimulan el apetito. No es solo psicológico, es completamente fisiológico", aclara.

¿Debemos fluir y comer lo que no ingerimos de normal en casa?

En este punto, surge la pregunta de, ¿es bueno fluir y comer lo que no tomaríamos en casa? "Lo saludable es escuchar al cuerpo. Si te levantas con apetito, come. Y come bien. Y si te levantas sin hambre real, no pasa absolutamente nada por no desayunar en la primera hora del día", indica.

La experta recalca que el problema no es desayunar porque no tienes hambre sino porque vives acelerada: "Cuando estamos en etapas más tranquilas, durmiendo bien y con menos estrés, muchas veces nos levantamos con más apetito".

"Ahora bien, si desayunas ya sea en casa o en un hotel, lo ideal es elegir opciones con buena calidad nutricional. El problema de los bufés no es desayunar bien, sino que es muy fácil dejarse llevar por harinas refinadas, bollería o exceso de azúcar porque están ahí, son apetecibles y el entorno invita", resalta.

"Pero un desayuno con proteína, algo de grasa saludable y alimentos reales es una forma fantástica de empezar el día. Comer con apetito es saludable; hacerlo con criterio, aún más", añade. Sin duda, unas declaraciones que nos invita a reflexionar sobre el ritmo de vida y las consecuencias que esto puede tener en la salud.