Sara Carbonero, en su Día de la Madre más difícil: el gesto con su hermana y una emotiva canción
La madre de la periodista falleció el pasado 13 de abril a los 66 años tras una larga enfermedad
Muere la madre de Sara Carbonero, Goyi Arévalo, tras una larga enfermedad
El Día de la Madre de este año ha sido especialmente duro para Sara Carbonero. La periodista se ha enfrentado por primera vez a esta fecha tan señalada tras la pérdida de su madre, Goyi Arévalo, que falleció el pasado 13 de abril a los 66 años tras una larga enfermedad.
Por ello, Carbonero optó este pasado domingo, 3 de mayo, por un homenaje discreto, y como suele hacer en los momentos más importantes de su vida, ha compartido con sus seguidores a través de sus redes sociales cómo lo ha vivido.
En esta ocasión, ha publicado una imagen de un ramo de flores, fotografía en la que la periodista ha etiquetado a su hermana, Irene, dejando claro el fuerte vínculo que las une y cómo ambas están atravesando este proceso de duelo de la mano, apoyándose mutuamente. Un gesto que ha reflejado su complicidad y la manera en la que han querido recordar a su progenitora.
La elección de la música que acompañaba el 'post' tampoco ha pasado desapercibido. Sara ha optado por una canción especialmente emotiva, 'Qué bonito', de Valeria Castro, que ha hablado por sí sola. De ahí que no haya añadido palabra.
Este detalle llega apenas tres semanas después de despedirse de su madre, cuyo funeral tuvo lugar en la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, en Corral de Almaguer, su pueblo natal, hasta donde se desplazó Sara, su exmarido y padre de sus dos hijos, Iker Casillas, y su actual pareja, José Luis Cabrera, así como otros muchos de sus allegados.
La emotiva carta de Sara Carbonero a su madre
No fue hasta este pasado 30 de abril cuando la comunicadora compartió una carta en la que le hablaba directamente a su progenitora.
"Cuánto te echo de menos, cómo duele… No encuentro sentido ni rumbo, mamá… Aquí estoy, escribo temblando las líneas más difíciles de toda mi vida. Y lo hago por ti, porque siempre me decías que escribiese más, que te encantaba leerme, siempre animándome. En realidad todo lo hacía por ti, mamá. Para que estuvieses orgullosa, para sacarte una sonrisa, para verte feliz", comenzaba.
"Creo que lo que peor llevo es que la vida siga como si nada porque para mí es como si el mundo se hubiese parado. Como si me hubiesen amputado una parte del cuerpo. Sé que lo que tú querrías es vernos bien, por eso intento cada día levantarme. Por eso no quiero que la tristeza y la rabia que siento ahora me paralicen. Por eso aquí abajo somos más piña que nunca, Irene, los niños…Nos cuidamos como a ti te gustaría", continuaba.
Y añadía: "Mamá, desde donde quiera que estés necesito que sepas que has dejado un vacío muy grande porque eras una mujer excepcional. No sabes lo que te quería la gente y cómo me han hablado de ti todos estos días. En la iglesia no cabía un alfiler. Todo el que tuvo la suerte de conocerte te define como una mujer buena, generosa, dulce, valiente, discreta. Una mujer que nunca tuvo una mala palabra hacia nadie, una mujer sin prejuicios. Que era todo amor, bondad, que se desvivía por los demás. Por tu familia, tus nietos, tus amigos… Qué orgullo tan grande ser tu hija".