El Padre Apeles reaparece en 'El tiempo justo' tras años alejado de los focos: "Hubo un momento en el que la televisión me pedía más de lo que le podía dar"
el Padre Apeles reaparece en ‘El tiempo justo’ para repasar su salto a la fama, su retirada voluntaria de los focos y sus momentos más difíciles
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En la década de los 90, cualquier plató de televisión se incendiaba si el Padre Apeles estaba en él. Nunca pasaba desapercibido: sus discusiones, su forma de hablar y su tono irónico traspasaban la pantalla. Se convirtió en el tertuliano que cualquier cadena quería en su parrilla. Algunos lo calificaban de agresivo, pero su carisma lograba convencer de que lo incorrecto podía parecer correcto. Se atrevía a todo, sin pelos en la lengua.
Tras desaparecer por completo de los focos televisivos, el Padre Apeles reaparece en ‘El tiempo justo’: "Yo en la televisión me lo pasaba muy bien. Fuera no tanto, con el acoso. Tenía dos coches de fotógrafos en la puerta de casa las 24 horas del día. Eso era un poco más desagradable, pero en la televisión, discutiendo, yo me lo pasaba muy bien".
El Padre Apeles: "Un día Sardá me dijo que le habían ofrecido un programa en Telecinco y me fui con él"
Además, explica cómo le cambió la vida empezar a trabajar en televisión: "Un día Sardá me dijo que le habían ofrecido un programa en Telecinco y me fui con él. Me cambió la vida súper rápido, el estallido de la fama".
Ha repasado también algunos de sus momentos más destacados en televisión: "Hubo un momento en el que la televisión me pedía más de lo que le podía dar. Entonces dije: hasta aquí he llegado, y me fui. Luego, con los años, ya no te conocen y dejan de llamarte".
El Padre Apeles ha hablado abiertamente de su peor etapa personal: "Tengo depresión endógena. Desde pequeño soy una persona depresiva y hubo una época en la que lo pasé peor. Tomaba demasiadas pastillas, pero afortunadamente eso fue hace bastantes años".
Por último, recuerda el día que asistió a la fiesta del Turronero: "El día de la fiesta del Turronero, cuando volví, caí redondo en la cama. Estuvimos doce horas: entramos a las dos de la tarde y salimos a las dos de la madrugada. Cuando llegué, lo único que quería era dormir".
