Noruega

El médico de la princesa Mette-Marit de Noruega advierte sobre su enfermedad: "Tenemos motivos para creer que le queda un año de vida"

La princesa Mette-Marit de Noruega en una imagen de archivo. Cordon Press
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La situación de la princesa Mette-Marit de Noruega empeora por momentos. Tras años conviviendo con una fibrosis pulmonar crónica, la Casa Real noruega confirmó el pasado 5 de junio que la esposa del príncipe heredero Haakon de Noruega ha sido incluida oficialmente en la lista de espera para un trasplante de pulmón, una decisión que los médicos solo adoptan cuando la enfermedad ha alcanzado una fase crítica.

La noticia ha paralizado Noruega. No solo porque Mette-Marit es una de las figuras más populares de la monarquía escandinava, sino porque, horas después del comunicado del palacio, el médico de la princesa ha reconocido públicamente la gravedad extrema de su estado.

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Durante una comparecencia médica celebrada en el Hospital Universitario de Oslo, el profesor Are Holm, uno de los responsables de su seguimiento clínico, ha explicado que el deterioro de la nuera del rey Harald ha sido mucho más rápido de lo esperado durante los últimos meses. El especialista considera que, de no someterse al trasplante a tiempo, a Mette-Marit le quedaría un año de vida.

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Los detalles de su trasplante de pulmón y esperanza de vida

"La regla general para determinar quién debe ser incluido en la lista de espera para un trasplante de pulmón es que el paciente debe estar tan gravemente enfermo de enfermedad pulmonar, por eso, tenemos motivos para creer que solo le queda un año de vida", ha anunciado.

"La princesa heredera ha experimentado un empeoramiento significativo de su fibrosis pulmonar en los últimos seis meses. En las imágenes se observa que se ha desarrollado mucho más tejido cicatricial durante el último año. Y en las pruebas de función pulmonar vemos que su estado ha empeorado significativamente en los últimos tres meses. Esto es peligroso", ha añadido.

Los criterios noruegos para acceder a un trasplante pulmonar son extremadamente estrictos. El experto ha explicado que el paciente debe encontrarse en una situación suficientemente grave como para necesitar el órgano, pero al mismo tiempo conservar un estado físico que permita soportar una operación tan compleja y la larga recuperación posterior.

"Hay que estar lo bastante enfermo para necesitar el trasplante, pero también lo bastante fuerte para soportar la operación y el tratamiento posterior", ha manifestado.

Según los datos aportados por el hospital, en Noruega se realizan alrededor de 30 a 35 trasplantes pulmonares al año. La princesa ha sido incorporada a la lista en igualdad de condiciones que el resto de pacientes, sin privilegios especiales por su posición institucional.

La dificultad ahora no depende únicamente de los médicos. También es necesario que aparezca un donante adecuado. Holm ha señalado que deben coincidir numerosos factores para que el órgano pueda ser utilizado: "Debe tener el tamaño adecuado, un grupo sanguíneo compatible y debemos asegurarnos de que el receptor no tenga anticuerpos contra ese tejido".

Por ese motivo, nadie puede predecir cuándo llegará la llamada que permita realizar la intervención. Puede producirse en cuestión de días o demorarse durante meses.

Los datos oficiales del Hospital Universitario de Oslo indican que aproximadamente el 90% de los pacientes trasplantados sobreviven al primer año tras la operación y alrededor del 55% continúan vivos 10 años después.

Por ello, los médicos consideran que el trasplante representa la mejor y prácticamente la única alternativa para prolongar la vida de la princesa heredera. La propia Casa Real ha descrito su enfermedad como una condición "potencialmente mortal" y ha subrayado que la operación debe realizarse "lo antes posible".

El empeoramiento de su enfermedad y la familia real volcada

Mette-Marit reveló en 2018 que padecía fibrosis pulmonar, una enfermedad incurable que provoca cicatrices en los pulmones y dificulta cada vez más la absorción de oxígeno. Desde entonces, la princesa ha atravesado recaídas y bajas médicas.

Sin embargo, el empeoramiento registrado desde finales de 2025 ha sido preocupante. El pasado mes de diciembre, los médicos ya advirtieron de que se acercaba el momento en que un trasplante sería necesario. Durante los primeros meses de 2026 la evolución fue claramente negativa y la Casa Real reconoció que la enfermedad estaba limitando cada vez más su actividad institucional.

En los últimos actos públicos se la había visto incluso utilizando oxígeno suplementario, una imagen que reflejaba el avance de la patología.

La gravedad del diagnóstico también está teniendo consecuencias directas en la agenda de la familia real noruega.

El príncipe Haakon interrumpió su último viaje oficial a Japón para regresar junto a su esposa. Además, la princesa Ingrid Alexandra de Noruega ha vuelto desde Australia, donde estudiaba, para permanecer cerca de su madre durante este periodo crítico.

También se ha decidido aplazar la celebración del 25º aniversario de boda de los príncipes herederos, prevista para este verano, mientras que Mette-Marit ha suspendido todos sus compromisos oficiales hasta nuevo aviso.